VEHÍCULOS ELÉCTRICOS
Castilla y León acelera hacia la movilidad eléctrica con la mejor red de carga del país
La Comunidad atesora 1.417 cargadores rápidos en una infraestructura puntera en España para coches eléctricos e híbridos enchufables, que se asientan en el mercado acaparando el 39% de las ventas

Vehículo eléctrico en carga.
Los vehículos electrificados son cada vez más comunes en las calles y carreteras. A medida que las tecnologías se perfeccionan y el acceso a ellas se democratiza, son cada vez más los conductores que optan por este tipo de motorizaciones que, además, son protagonistas en los catálogos de buena parte de los fabricantes. Castilla y León no es la excepción y avanza a pasos agigantados hacia esa movilidad eléctrica o electrificada, a lo que contribuye en gran medida que la Comunidad cuente con la mejor red de carga rápida del país.
Lo pone así de manifiesto el último Barómetro de la Electromovilidad elaborado por la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), correspondiente al primer trimestre de 2026 y donde se recoge que Castilla y León cuenta con la mejor red de recarga de todo el país, puesto que casi el 20% la componen cargadores con una potencia superior a los 50 kilovatios y que permiten una carga completa entre 27 minutos y una hora y 20 minutos.
Se trata, según el mismo informe consultado por este periódico, de 1.417 puntos públicos de recarga de vehículos repartidos a lo largo y ancho de la Comunidad y que permiten cargar por completo las baterías de los vehículos eléctricos en aproximadamente una hora y 20 minutos o menos, siendo los más rápidos (con una potencia superior a los 250 kilovatios) capaces de hacerlo en entre 10 y 15 minutos.
Precisamente, el contar con cargadores relativamente rápidos a su disposición es uno de los grandes alicientes que encuentran los conductores a la hora de elegir un vehículo electrificado, puesto que los tiempos de recarga han sido tradicionalmente la principal desventaja de este tipo de coches con los de combustión y que se pueden repostar por completo en una gasolinera en apenas unos pocos minutos.
Con todo, y a pesar de la posición de cabeza que ocupa Castilla y León en materia de infraestructura de recarga, todavía hay margen de mejora. Al fin y al cabo, los 1.417 puntos de carga rápida representan el 40% del total de la red, lo que significa que el 60% restante, unos 2.117 puntos, ofrecen una carga lenta que, en los casos más extremos, puede prolongarse durante varias horas.
Pero no todo son buenas noticias para Castilla y León en el barómetro de Anfac, puesto que también recoge cuántos puntos de recarga de acceso público se encuentran fuera de servicio. En este caso, en la Comunidad están contabilizados 1.025 en esta circunstancia, lo que la sitúa como el quinto territorio de España que más cargadores contiene sin estar operativos. Además, en el caso de funcionar con normalidad, esto supondría que los conductores castellanos y leoneses tendrían a su disposición 4.559 cargadores plenamente operativos.
Todas estas circunstancias sitúan a Castilla y León como una comunidad autónoma puntera en movilidad electrificada. Siempre según los datos recopilados por Anfac, ostenta el mejor indicador de infraestructura de recarga de todo el país con 22,6 puntos sobre cien, mientras que la media nacional es de 14,8. Además, la infraestructura castellana y leonesa firma una evolución de 1,3 puntos con respecto al trimestre anterior, es decir, el último de 2025, el segundo mejor resultado solo por detrás de Extremadura (+1,5).
En todo caso, hay algunos indicadores analizados donde Castilla y León ‘pincha’ y cae algunos puntos en el ranking nacional. Uno de ellos es el de la infraestructura de recarga sobre la población motorizable, es decir, potenciales compradores de vehículos. En este caso la Comunidad cae hasta la tercera posición del país por detrás de Cantabria y Cataluña, a pesar de que firma el tercer mejor aumento intertrimestral junto a la Comunidad Valenciana.
A la vista de todo este contexto, el barómetro de Anfac sitúa a Castilla y León como la tercera comunidad autónoma de España con mejor indicador global de electromovilidad, con un 28,7% que solo superan Navarra (34,9%) y Castilla-La Mancha (29%) y que se coloca por encima del 25,4% de la media nacional.
En todo caso, en el cálculo de este indicador global entra en juego la segunda variable de la ecuación y sin el que la red de recarga no tendría razón de existir. Se trata de los vehículos que necesitan de estos puntos de recarga, conocidos como electrificados y que engloban los eléctricos puros y los híbridos enchufables. Quedan fuera, por tanto, los híbridos tradicionales ya que su potencia eléctrica se genera a través de la propulsión mediante combustión y, por tanto, no requieren suministrarse de la red eléctrica.
Vehículos
Precisamente, en el apartado de los vehículos el liderazgo de Castilla y León no es tan contundente e, incluso, cae a la parte más baja de la tabla autonómica en algunos aspectos. Por un lado, lo primero que destaca el informe de Anfac es el indicador de penetración del vehículos electrificado, es decir, el interés que estos modelos despiertan en los compradores.
En este caso, Castilla y León no solo se apea de los primeros puestos de la lista, sino que además se desploma incluso por debajo de la media nacional con un dato del 34,8% y que solo mejora al de otras seis comunidades autónomas. En este caso, el dato del conjunto de España es del 35,9% y el de Navarra, que se sitúa a la cabeza del país en este sentido, supera el 50%.
Es por esto que sorprende que, si bien el vehículo electrificado no despierta demasiado interés entre los compradores, sí ocupa una parte importante del mercado, lo que puede interpretarse como que este tipo de modelos no están entre las preferencias de los conductores castellanos y leoneses pero finalmente los adquieren como un producto más racional. De ahí que el 38,7% de los vehículos que se venden en Castilla y León cuenten con algún tipo de electrificación, mientras que en el mercado nacional solo representan el 34,2%.
En este caso, la Comunidad asciende algunos puestos hasta el ‘top 5’ nacional y siendo superada por Navarra, Castilla-La Mancha, el País Vasco y Cataluña. Eso sí, también es preciso destacar que en la comparativa intertrimestral el vehículo electrificado ha ganado 4,1 puntos en lo relativo a su peso en el mercado total.
En todo caso, esa posición de Castilla y León en la tabla no es del todo realista, puesto que si se traslada el indicador de vehículo electrificado a la población motorizable, la Comunidad pierde varios puestos y se sitúa la novena del país, con un 26,9% y lejos, incluso, de la media nacional, que alcanza el 32,4%. En este caso, no obstante, es Madrid la que destaca por encima del resto con un 41,8% de población que, pudiendo adquirir un vehículo, se decanta por una opción electrificada.
Son muchas las cifras e indicadores que recoge la estadística de Anfac, pero si hay una en la que Castilla y León sale de verdad mal parada es en la que tiene que ver con el protagonismo del vehículo eléctrico puro sobre el mercado de electrificados. En otras palabras, que volumen de todos los electrificados que se adquieren prescinden absolutamente de un motor de combustión.
Sorprende, en este sentido, que solo el 52,3% de los electrificados que se venden en Castilla y León sean eléctricos puros (solo Madrid y Extremadura arrojan porcentajes inferiores), mientras que la media nacional se sitúa en el 59,1%. Más llamativos son aún los casos de Baleares y Navarra, que se acercan al 90% pero, eso sí, habiendo perdido presencia con respecto al trimestre anterior.
De hecho, y de forma generalizada, la presencia de eléctricos puros en el mercado de electrificados se ha reducido en todo el país, lo que pone de manifiesto que todavía muchos conductores son reacios a prescindir del todo a las ventajas que ofrecen los motores de combustión, especialmente en lo relativo a la autonomía.
Y no es esta una cuestión baladí, puesto que quizá sirva para explicar por qué en Castilla y León, a pesar de contar con la mejor red de carga de todo el país, incluyendo los cargadores rápidos, no termina de asentarse el concepto de vehículo eléctrico. Y es que, pese a toda esa red, los usuarios todavía prefieren una movilidad que combine el tradicional motor de combustión con la asistencia eléctrica que reduzca el consumo de combustible.
No se puede pasar por alto, en este sentido, que Castilla y León es una comunidad autónoma enormemente extensa y que, por ello, hay desplazamientos que implican muchos kilómetros por carretera. Si a eso se suma que los coches eléctricos aún no pueden competir en autonomía con los motores de combustión y que, salvo que haya un punto de carga rápida, volver a tener batería implica una parada de varias horas, parece justificado que exista aún recelo a la hora de comprar un coche eléctrico.