Heraldo-Diario de Soria

Una estación monitoriza el estado ecológico de la Laguna Negra de forma continua y hasta el fondo

A través de una boya y a distintas profundidades, la plataforma automática aporta datos sobre la evolución térmica, la mineralización y turbidez del agua y, entre otros, la presión

Boya que forma parte de la estación que se alimenta de placas solares, en el centro de la Laguna.

Boya que forma parte de la estación que se alimenta de placas solares, en el centro de la Laguna.HDS

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Una estación automática monitoriza de forma continua el estado ecológico de la Laguna Negra, desde la superficie hasta el fondo de este enclave natural, situado en el término de Vinuesa junto a los picos de Urbión. El medidor se encuentra en la superficie y puede apreciarse por el visitante, que lo divisa en el centro del agua.

Lo que no resulta visual es la gran información que proporciona la estación, una boya con autonomía propia a través de varias placas solares. Ejemplo de la relevancia que aporta la información de este dispositivo es el siguiente dato: de origen glacial y encajada a 2.000 metros de altura, la temperatura de la Laguna alcanzó una máxima en junio de 23,6 grados. «Eso es mucho», asevera el director del parque de la Laguna Negra y Circos glaciares de Urbión, Óscar Carrascosa.

La boya llega a 8 metros, que «más o menos es el punto más profundo». Se colocó en junio y desde entonces «mide valores de forma constante y a distintas profundidades. Estamos sacando datos de temperatura y sobre todo del contenido de materia orgánica», explica Carrascosa.

Esta plataforma incorpora sensores para ver la calidad del sistema acuático -oxígeno disuelto, nutrientes, niveles de contaminación...- (limnológicos) y sensores meteorológicos. Dispone de un sistema de comunicaciones para la transmisión remota de los datos y otros dispositivos que supervisan el estado operativo del sistema.

Por qué este escaneo

La colocación de la citada estación automática en el espacio natural más visitado de la provincia tiene razones más que sobradas. Como se recordará, fue la llamada eutrofización lo que levantó la alerta de la Junta en la joya de la corona del patrimonio natural de Soria, hasta el punto de poner casi en jaque este monumento en el que se adoptaron medidas de inmediato. Entre ellas la suspensión de la mítica prueba a nado que acogía la Laguna Negra todos los veranos desde hacía 65 años. Fue en 2023.

Otra actuación que no tardaría en llegar fue la pesca eléctrica. Se conoce por eutrofización al proceso que causa la abundancia de algunas algas debido a la acumulación de residuos orgánicos en el agua: en el caso de la Laguna Negra este exceso de nutrientes (fósforo y nitrógeno) venía del exceso de cangrejos y otras especies y producía una proliferación descontrolada de algas, lo que teñía de un llamativo color verdoso el agua.

La estación registra de forma continua y a distintas profundidades, un conjunto de variables que son representativas del estado físico, químico y biológico de la masa de agua, y también diversos parámetros meteorológicos y de funcionamiento del propio sistema. En roman paladino, se extraen valores de temperatura «y sobre todo del contenido de materia orgánica», con el objetivo de compararlos con estudios realizados los años 2010 y 2017. Los datos sobre la mesa servirán para radiografiar la evolución y el estado actual de la Laguna.

Con ello, «conoceremos la ventana de oportunidad que tenemos para, sobre todo, poder atacar el contenido de materia orgánica, que es lo que provoca la coloración», explica el director del parque desde el Servicio de Medio Ambiente de la Delegación territorial. «El factor principal, que es el cambio climático, no podemos atajarlo, pero sí frenar la eutrofización o intentar controlarla», añade.

Valores que se recogen

Evolución térmica; conductividad, «que es lo que nos da la mineralización del agua; turbidez (si hay o no partículas en suspensión o transparencia); clorofila («que nos da sobre todo la biomasa fitoplanctónica); ficocianina (pigmentos asociados a las bacterias); humedad; presión... Todos los datos son importantes y contribuyen a este escaneo de la Laguna Negra.

Pero ¿cómo se transfieren para su estudio? Los datos registrados a 2.000 metros de altura se transmiten automáticamente a una plataforma web, desarrollada para consultar y supervisar la información.

La aplicación permite visualizar en tiempo real el estado operativo de la estación, consultar (cuando las haya) series históricas de las variables recogidas y seleccionar periodos de análisis, entre otras cuestiones. Algo crucial a la hora de tomar decisiones.

El director del parque natural ahonda en la importancia de esta «ventana de oportunidad», examinando los meses en que cambian los valores de materia orgánica o, ya a partir de esos valores, decidir actuaciones para poder comparar cómo afectan». Este año no se han retirado cangrejos: «Después de la campaña del año anterior entraron pocos y, además, ahora interesaba conocer el estado de la Laguna sin intervenir en ella».

Los tres meses que han pasado desde su colocación son poco tiempo para extrapolar un diagnóstico. Y es que los aportes de materia orgánica no son demasiado estables, ya que en verano suben y lo que trata el dispositivo es hacer una comparativa en el tiempo.

Las mediciones en los meses de noviembre y diciembre pueden cambiar mucho. También en la variable de temperaturas, que en verano está en una media de 19 grados y «antes estaba siempre fría, a 15», apunta Óscar Carrascosa, recordando cómo salían del agua los nadadores en la mítica prueba, «helados».

Posibles actuaciones

El turista que ahora visita la Laguna puede observar algunas diferencias con respecto a hace unos años: la ampliación de la pasarela contigua impide que no se pise el borde y una plataforma circundante intenta restaurar el entorno. Son algunas medidas físicas adoptadas por la Junta. Pero, a medio plazo, habrá más.

La monitorización no sustituye a ninguna otra actuación, sino que aporta una «dimensión temporal» al seguimiento de su estado, en base a la cual se adoptarán más actuaciones. Entre ellas, la retirada de más cangrejos, si procede, y posibles tratamientos externos químicos. Medio Ambiente compara estudios similares y medidas en lagos pirenaicos y en el de Sanabria. Sería en verano cuando no hay salida del arroyo. 

Otra posibilidad sería introducir una especie competidora que se comiera el alga, con cuidado de no romper el equilibrio trófico. «No hay ninguna decisión tomada. Hay que valorarlo todo muy bien, para que no afecte al resto del sistema», concluye el director del parque.

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