Heraldo-Diario de Soria

Las antiguas vías de tren de Soria convertidas en rutas verdes: dificultad y qué se puede ver en cada sendero

Antiguos trazados ferroviarios y raíles olvidados renacen convertidos en senderos y rutas verdes ideales para caminar o pedalear entre naturaleza, pueblos e historia

Parque natural del Cañón del Río Lobos

Parque natural del Cañón del Río LobosDiego Delso

Antonio Bret
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Soria está reconvirtiendo antiguos trazados ferroviarios en itinerarios peatonales y ciclistas que combinan naturaleza, historia y accesibilidad. Los trenes dejaron de pasar por estos raíles hace tiempo, pero la provincia ha sabido darles una segunda vida. Hoy, sus antiguos trazados ferroviarios se han transformado en senderos y vías verdes que invitan a perderse entre sabinas, valles y pueblos cargados de patrimonio. Destacan la Vía Verde del Moncayo, los tramos recuperados del Santander-Mediterráneo y el Camino Natural del Agua Soriano, que aprovecha parte de la red viaria romana y del ferrocarril histórico. Son rutas con pendientes suaves, firmes, compactadas y un entorno que va desde los pinares de la sierra de Cabrejas hasta los valles del Alto Jalón y el Moncayo.

Rutas principales y niveles de dificultad

  • Vía Verde del Moncayo (Ólvega–Ágreda). Proyecto más consolidado en la provincia. Parte de la antigua mina ‘Mina Petra’, en Ólvega, y suma 29 kilómetros de calzada del viejo tren minero hasta Ágreda, con un tramo inicial de 4 km ya acondicionado como vía verde oficial. Perfil suave, apto para familias, entre cultivos, sabinas y las estribaciones del Moncayo.
  • Santander-Mediterráneo (Soria–Hontoria del Pinar). Corredor de mayor potencial. En Soria, el itinerario proyectado une la capital con Cabrejas del Pinar y enlaza con Burgos hasta Hontoria del Pinar, cerca del Parque Natural del Cañón del Río Lobos. El recorrido total soriano ronda los 66 km, aunque algunos sectores aún están en proceso de adecuación y presentan tramos incompletos. Dificultad baja-media por longitud, pero técnica baja: pendientes típicas de ferrocarril (<3%) y firme de tierra compactada o zahorra.
  • Camino Natural del Agua Soriano (Camino Antonino). No es estrictamente una vía verde ferroviaria, pero comparte filosofía y aprovecha trazados históricos entre Soria y Tudela en etapas de entre 16 y 23 km. Ideal para hacer por tramos, con dificultad baja y servicios en los núcleos de partida. La ruta completa suma unos 116–118 km y conecta la cuenca del Duero con la del Ebro, pasando por la calzada romana de la Vía XXVII y el Parque Natural del Moncayo.


Qué se puede ver en el camino

En la Vía Verde del Moncayo, el paisaje cambia de la vega del Jalón a las laderas del Moncayo, con vistas a Ólvega, Ágreda y su casco histórico, además de hitos ferroviarios como antiguos apeaderos y obras de fábrica. 

En los valles del Alto Jalón y la zona pinariega del Santander-Mediterráneo aparecen iglesias románicas, lavaderos tradicionales y núcleos como Martialay, Ontalvilla de Valcorba, Duáñez o Cubo de Hogueras, que conservan arquitectura popular y entornos tranquilos.

Más al norte, la ruta acerca a espacios naturales protegidos: el Parque Natural del Cañón del Río Lobos, la sierra de Cabrejas y los extensos pinares de Soria, con sabinares, bosques de pino albar y rebollo. En el Camino del Agua Soriano se suman referencias históricas como la ciudad celtibérica de Augústobriga (cerca de Muro) y el nacimiento del río Queiles en Vozmediano, además de los cascos de Arancón, Masegoso y Tarazona.

Para planificar la visita, conviene consultar los avisos de tramos abiertos y las oficinas de turismo de Soria, Ólvega y Ágreda, ya que algunas etapas del Santander-Mediterráneo se habilitan progresivamente y pueden presentar cortes temporales. En cualquier caso, el modelo de vía verde garantiza rutas seguras, sin tráfico y con una logística sencilla para combinar senderismo y cicloturismo en una de las provincias con mayor silencio y cielo estrellado de España.

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