Heraldo-Diario de Soria

Destino

Valdelavilla, el pueblo renacido

Valdelavilla se despobló en los 60 para resurgir como motor del turismo en Tierras Altas: fue centro de turismo rural, aula, escenario de la serie ‘El Pueblo’ y ahora rebrota con un nuevo impulso

Una familia consulta el mapa de Valdelavilla, el pueblo de Soria que pasó de la despoblación a motor del turismo de calidad.

Una familia consulta el mapa de Valdelavilla, el pueblo de Soria que pasó de la despoblación a motor del turismo de calidad.MARIO TEJEDOR

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Soria

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Valdelavilla, Peñafría en la serie televisiva ‘El Pueblo’, podría estar hoy en ruinas. Sin embargo, tiene un futuro cada vez más prometedor que quiere extender a toda la comarca de las Tierras Altas de Soria. Hablar de historia en singular sería quedarse muy corto. Unidad, empeño, visión y misión han ido jalonando un camino que ahora se ensancha lo coloca entre los destinos turísticos más jugosos de la provincia y de la Comunidad. Ver para creer, creer para crecer.

«¿Locura? No. No es una locura. Es un acto muy responsable», explica el director de Empresas Participadas de Caja Rural de Soria, Javier Gracia. Aunque de cifras entiende un rato comienza con la parte más poética del proyecto. «El inicio del resurgir (despoblado desde 1968) de Valdelavilla fue súper bonito». Tras un primer arranque particular fallido se unieron «125 personas» para aportar con «un 80% de particulares de la zona y un 20% de empresas de la provincia de Soria». Corría 1995 y reunieron 140 millones de pesetas, muchos de ellos con aportaciones de 100.000 pesetas que salían de cada bolsillo con la ilusión de generar un atractor de turismo para la comarca.

Valdelavilla mantiene intacto su sabor rural pero con unas instalaciones modernas y cómodas.

Valdelavilla mantiene intacto su sabor rural pero con unas instalaciones modernas y cómodas.MARIO TEJEDOR

«El pueblo se quedó a medio hacer y desde Caja Rural entramos a terminar el proyecto. Pero el origen fue de la gente de la zona. Pasaron de ser exigentes a participar en el desarrollo de su pueblo. Lo único que querían es que fuera». Porque en aquel momento no era. El tiempo pasó, los cambios afectaron a otras entidades y al final la Rural soriana «lo incorporó a sus activos».

Una de sus empresas participadas, Cetasa, había desarrollado cuatro parques eólicos en su mayoría en terrenos de los ayuntamientos circundantes y se decidió que parte de lo obtenido fuese a crear un polo de atracción del que se beneficiasen todos. Todos es todos. Julio Natividad, también de Caja Rural, lo pone de manifiesto. En las webs de pocos alojamientos se recomiendan otros cercanos; en las de pocos restaurantes glosan los de los alrededores; en las páginas de pocos pueblos invitan a recorrer los cercanos y descubrir su belleza. Valdelavilla no pide absorber el protagonismo, pide generarlo y compartirlo. «Es una lanzadera al resto de establecimientos de la zona» e incluso hay QRs para ‘presumirlos’.

Con esos mimbres «el pueblo entero se rehabilitó». Pasó a ser centro de turismo rural donde cada casita volvía a la vida. Después, Richard Vaughan lo convirtió en una localidad de inmersión en inglés –no había entonces cobertura– «y decía que una semana en Valdelavilla era como un mes en Irlanda». La crisis de 2008 acabó afectando y se transformó en espacio para bodas y celebraciones, y también para la formación de muchas empresas. Más tranquilidad, imposible. Hasta que llegó la ‘tele’ y descubrió el secreto.

La serie ‘El Pueblo’ buscaba escenario y Roberto Monge, director también de ‘La que se avecina’ o ‘Aída’, movió hilos para que se rodase en Soria. Valdelavilla apareció como el plató perfecto, donde no había que impostar ni el mínimo rincón. Era un ‘pueblo-pueblo’ listo para mostrarse. «El primer año hubo quejas por parte del personal de la producción» por lo recóndito del lugar. «En la segunda y la tercera temporada se quedaban los fines de semana encantados». Incluso hay quien ha comprado casa en lo que otrora era su lugar de trabajo.

Caja Rural vio la apuesta y la subió. Ahora hay 80 plazas para dormir, cada casita tiene su baño, hay gas, internet, «placas solares que permiten que funcione con un 20% de suministro y un 80% de autosuficiencia», depuradora, el «bar de arriba», una carpa para celebraciones con capacidad para 250 personas... y los proyectos siguen llegando.

Los últimos son la novísima cocina, preparada para trabajar con producto de quinta gama y minimizar el desperdicio; una pequeña piscina situada en lo alto y con un sistema que le permite abastecer un sistema anti incendios con cuatro hidrantes y posibilidad de ‘disparar’ agua sobre cualquier punto del pueblo; trabajos forestales para mejorar la seguridad; y sobre todo la creación de un equipo humano que garantice el futuro del ‘todos a una’ inicial.

Ahora se quiere enfocar «a grupos de empresa, eventos y campamentos». También es un enclave único en la zona por «su capacidad de dar bodas». Todo ello, mirando a un segmento de la población económicamente fuerte que no compita sino que complete a lo ya existente en Tierras Altas. Mientras tanto «los antiguos moradores, que nos pusieron todas las facilidades», tienen en su haber las antiguas escuelas para seguir disfrutando de actividades en su pueblo, e incluso la iglesia se rehabilitó con su apoyo dotándola de una copia fiel de la Virgen cuyo original custodia el Museo Diocesano.

Los pasos siguen con un equipo de personas que dé continuidad al proyecto garantizando el espíritu original. Para ello Caja Rural aglutina en torno a Valdelavilla gente «con la cultura suficiente para saber compartir los momentos buenos y malos», que los ha habido.

Un ejemplo de este colectivo está en Jesús Moreno, de Campo Aventura. Su misión es «mover» alojamientos distintos «para la ocupación de grupos grandes y estancias más largas. Una vez que ese grupo conoce la instalación y le gusta gestionamos la preparación del espacio, la limpieza, la comida coordinada. Es que esté todo correcto y funcione» adaptándose a las necesidades. Colegios, empresas, parroquias u otros colectivos llegan así a Valdelavilla.

Obviamente se trata de una pequeña joya escondida y no siempre es temporada alta, pero con «cinco o seis meses» de actividad plena y «semanas o fines de semana» en temporada baja se mira a las «15.000-20.000 pernoctaciones». Eso «permite vivir, seguir invirtiendo» y que el pueblo avance, algo a lo que contribuye «un mantenimiento que lo tiene como nuevo», atractivos como la piscina que se estrenará este verano o el hecho de que «de un año a otro se nos reserva».

Con experiencia previa a través del Albergue de Valdeavellano de Tera, que permitió a Caja Rural conocer su trabajo, Jesús es consciente de que el proyecto de Valdelavilla tiene sus dificultades. Sin embargo «Soria está a dos horas de Madrid y el pueblo a menos de dos de Zaragoza», por citar dos grandes mercados muy atractivos.

«Cuando lo conocí me llamó la atención el encanto que tiene, lo especial que es y lo difícil que es encontrar un lugar como Valdelavilla». Y así, como cantaba el turolense Joaquín Carbonell como una de las grandes voces contra la despoblación, «ya que el camino es duro / ya sé que el camino es largo / pero sé que el muchacho, / el viejo, el cierzo quieren andarlo».

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