Viticultura
«El agua no sería un problema para las viñas salvo que vengan unas olas de calor brutales»
La reserva hídrica en el subsuelo de la Ribera del Duero genera cierta tranquilidad a pesar de que el ciclo se haya adelantado «prácticamente un mes» por las altas temperaturas / Las heladas hasta mayo obligan a permanecer alerta

Antonio de la Fuente, presidente de la Asociación de Enólogos de la Ribera del Duero (Enoduero), vigila de cerca el estado de las viñas en toda la DO.
A ver si no nos toca sufrir», suspira Antonio de la Fuente, presidente de la Asociación de Enólogos de la Ribera del Duero (Enoduero), al otro lado de la línea, mientras supervisa unos viñedos ubicados en la provincia de Valladolid. La campaña, de momento, «no pinta mal». Pero nunca hay que confiarse. Lo bueno, al menos por ahora, es que el subsuelo cuenta con una reserva hídrica lo suficientemente amplia como para no pasar apuros. Así las cosas, «el agua no sería un problema para las viñas salvo que vengan unas olas de calor brutales».
Una sequía veraniega resultaría demoledora. Por la «merma de cosecha» y porque «la planta tiene que sobrevivir para el próximo año». Si eso ocurriera, no quedaría más remedio que «hacer labores de campo para intentar mitigar el daño».
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Imposible, como es lógico, adelantar acontecimientos en pleno mes de abril. No en vano, el «temor» a las heladas prevalece porque «históricamente, la Ribera del Duero tiene riesgo hasta mediados de mayo». De hecho, muchos viticultores se inquietaron a principios de la semana pasada tras registrarse 1 grado bajo cero.
Nada se puede hacer contra este fenómeno meteorológico porque «toda la viña de la Denominación de Origen (DO) está durmiendo al sereno bajo las estrellas». En cualquier caso, la preocupación que el propio presidente de Enoduero manifestó hace unos días parece haberse ido disipando. Con toda la cautela del mundo, desde luego, porque «una helada severa, no solo de temperatura sino de muchas horas seguidas, haría perder una parte muy importante de la cosecha».
Las temperaturas, cada vez más altas a lo largo de la última semana, invitan al optimismo. Lo peor parece haber pasado aunque «alguna yema se habrá llevado (el frío) en alguna zona concreta». Esto se debe a que el ciclo se ha adelantado «prácticamente un mes» debido al calor. Se aprecia, tal y como apunta el presidente de Enoduero, al observar cómo «muchas viñas que tendrían que estar en parada vegetativa están con las yemas hinchadas o con las primeras hojas extendidas».
Tanto en Valladolid como en la zona de Burgos, el porcentaje de viñas adelantadas es «muy elevado». Si mayo transcurre sin heladas, las perspectivas serían bastante halagüeñas porque «ganas un mes de ciclo y la viña puede vegetar mucho más». Ahora bien, no hay que olvidar que «también depende de cómo venga el verano: si hace o no mucho calor, si las olas que vienen son largas, intensas y recurrentes... Al final, todo te condiciona».
Mientras tanto, el ciclo en La Rioja está «mucho más adelantado» debido a su latitud norte y una altitud más baja que en la Ribera. Aparte, el ciclo es más largo porque «no existe el riesgo de heladas que tenemos nosotros». No en vano, «si viene una ola de frío generalizada les pillará como a todos».
En cuanto a las lluvias, bienvenidas sean para que broten todas las viñas. Aunque no es oro todo lo que reluce, ya que el agua obligaría a vigilar posibles «incidencias de mildiu y oídio». Eso sí, más vale tratamiento en mano que cosecha volando. Porque «cuando hay sequía no puedes hacer nada, pero si llueve tienes herramientas».
A expensas de lo que depare la primavera meteorológicamente hablando, un grupo de enólogos de Enoduero se trasladan hoy hasta la región del Véneto, en Italia, para participar en un viaje técnico con el fin de conocer los vinos de la zona y el trabajo que desarrollan los viticultores sobre el terreno.
Dado que no todos los asociados pueden acudir a esta cita que se prolongará hasta jueves, Enoduero celebró recientemente una cata técnica de vinos del Véneto dirigida por el burgalés Diego González, que el pasado año se alzó con el título de Mejor Sumiller de España.
Durante la cata, celebrada en Aranda de Duero, los asistentes tuvieron la oportunidad de paladear caldos como el mundialmente conocido -y consumido- Prosecco, el siempre intenso Amarone della Valpolicella y una exquisita selección de vinos de la Denominación de Origen Recioto.