Heraldo-Diario de Soria

Redacción

El pre-dominiodel machismo

Juana Largo apuesta por la educación para ir relegando los constructos machistas

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Hoy le he enviado a una amiga y “cómplice” política un comentario respecto a lo de la Ley del sí es sí, que decía una –la que suscribe- que sigue el machismo como una presencia que está impuesta en nuestra sociedad. A lo que añadía, de mi puño y letra, que “predomina el machismo”. Sirva este comentario como introito de lo que se quiere decir.

Desde luego no se trata de atacar a los varones por el hecho de ser varones. Se trata de valores y de una determinada educación y de libertad. Ah, pero es tan jodido eso de predicar para la libertad, y más, de meterla en la educación…

Muchos de los varones que nacen y viven en nuestro territorio no son conscientes de que están jugando un papel estructural en las relaciones sociales, y de que eso del papel que juegan muchas veces es un papel o rol ya dado y que no se cuestiona por parte de los que tienen ventajas. Es como si se naciera en lo alto de un tobogán (la estructura) y todo lo demás ya dado, el resbalón ya dado y sin esfuerzos. No es que la gente en general luche contra las estructuras patriarcales del machismo, es que esa lucha se da como excepción y cuesta mucho, pues –de ser conscientes del pre-dominio del machismo-, si se le ataca todo se resuelve en una dinámica comprometida y cuasi personal en la cual “la” contrincante o “el” contrincante que se quiere lanzar contra ese sistema, tiene que hacer un esfuerzo superior a los que no hacen más que dejarse llevar. En el ejemplo del tobogán sería como que hay que bajar con el esfuerzo de nuestros miembros y de nuestro cuerpo para, resbalando, tratar de evitarlo y subir arriba donde se da el lanzamiento. Se presentan pues dos luchas, la convencional y la concienciada comprometida, para la segunda se requiere ya una filosofía durísima para tratar de negar el machismo con su sistema.

Se quiere señalar aquí el título de este artículillo con que en el mundo, ya, de facto (que no de conciencia) se da un dominio anterior del varón para la avanzada y la pervivencia de las costumbres machistas. Eso es el “pre-“, lo que viene ya de antes, lo que se encuentra un chico cuando nace y que le lleva, sin grandes pesos de conciencia, a seguir el rastro de los varones que le han antecedido, para llegar a construir las catedrales de la varonía tradicional: matrimonio, guerras, política, deportes, cultura, valores, prostitución, etc…

En todo esto se halla implícito, con su empuje de atrás, con ese aire, se halla implícito el varón. Luego las chicas pueden hacer poco, porque, además, muchas se piensan que ya están dadas, de “positivo” las igualdades de varón y hembra y que ellas pueden, si quieren, hacer su vida particular o separada, pero todo esto es un cuento tradicional; está dado todo para los machos; para las mujeres está todo, todo el aire, condicionado y mantenido por los poderes tradicionales, y aquí se quiere remarcar el hecho de que el predominio del varón va inscrito en la tradición. Desde hace mucho tiempo se viene haciendo lo que se está haciendo. Y cuando un Estado favorece esa determinada tradición, pues entonces favorece el trato con ventaja de los hombres.

¿Qué vamos a hacer?... ¿Pedir una civilización nueva?... Incluso hay muchas mujeres que no se ven en ninguna rebeldía y que están de acuerdo con el papel tradicional, de su propia explotación (hasta se les ha deformado el cuerpo o la biología para ejercer este papel) y que no están por la labor de combatir nada. Eso supone un titánico esfuerzo y que es el esfuerzo de la ley económica del ahorro del sufrimiento tanto síquico como físico frente a lo que manda.

Todo el mundo no podemos hacer esto, sino algunas mujeres o varones un tanto acostumbrados a tratar con los aspectos peculiares de todo ello. No puede ser todo un Vietnam por cada cabeza, porque, entonces, hasta reventaríamos todos. Pero aquí entra la educación, pilar fundamental contra la desigualdad en el reparto social. Y esto ya es cuestión de la organización pedagógica de un Estado, el que más se preocupe por las mujeres.

En efecto, para los conspiranoicos, esto sería el establecimiento del comunismo en el mundo entero, tal como dice Ayuso. Pero es que no nos queda otro remedio y, si se deja pasar, se sigue reproduciendo, como en un aparente “durmimiento”, el problema del pre-dominio machista, con toda su cultura, ya mentada en este artículo, y está claro que el Estado –socialista, por supuesto- es el garante de la democracia.

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