Heraldo-Diario de Soria

Ignacio Soria Aldavero

Antonio Ruiz, 'in memorian'

undefined

undefined

El pasado miércoles fallecía en Soria a los 99 años Antonio Ruiz Ruiz. Muchos recordaréis la librería e imprenta que regentó hasta su jubilación junto a sus hijas Angelines y Pilar en la avenida de Navarra de la capital, contigua a los desaparecidos cine y cafetería REX. La librería de Antonio rezumaba al entrar un aroma a historia y arte. De sus paredes colgaban distintas fotografías en blanco y negro dedicadas y firmadas por ilustres escritores con los que Antonio, en un momento u otro de su agitada vida, compartió tiempo, charlas e inquietudes. La temática soriana, siempre tuvo un hueco especial en su pequeño pero a la vez gran escaparate de libros y folletos.

Desde muy pequeño pasé muchas horas en aquella librería, porque al ser vecinos de calle y barrio, siempre me unió una estrecha relación con sus entrañables hijas. Precisamente hace pocos días, una de ellas, Angelines, me comentaba la frágil ya salud de su padre. A Antonio tuve la suerte de conocerlo bien hace dos décadas. Él era un hombre fervorosamente de izquierdas, pero con el que se podía hablar de todo aun estando como en mi caso y sobre muchos temas, en las antípodas ideológicas. El respeto siempre prevalecía con él, y he creído siempre, que esa es la esencia y base del respeto entre las personas.

Antonio, con su característica barba que le acompañó toda su vida, era como una enciclopedia abierta hablaras con él de lo que hablaras. Recuerdo en una ocasión, como en compañía de un café y en la desaparecida cafetería REX, me hablaba, con soltura y conocimiento, de las fiestas de San Juan que como decía “nada tenían que ver con lo de ahora”. En otra ocasión tuvo el detalle de regalarme un libreto que conservo con cariño, donde se relataba su amplia biografía, sus inicios artísticos en Ibiza, y sus periplos con otros ilustres artistas sorianos con los que compartió inquietudes fundando así en nuestra ciudad la importante “Sociedad de Artistas y Autores Sorianos”. Sonada fue también, y lo recuerdo como anécdota, su defensa por el arbolado en la plaza de San Esteban cuando la corporación de turno pretendió talarlos en el trascurso de las obras del parking que allí se proyectó. Aunque ateo convencido, como él se definía, no he podido dejar de rezar una oración por su alma, porque eso a nadie se le deniega. En cualquier caso, viejo soriano ilustre, que la tierra que tanto recorriste te sea leve, y te de descanso.

(Ignacio Soria Aldavero es concejal en el Ayuntamiento de Soria)

tracking