Heraldo-Diario de Soria

TRIBUNA

Alberto Boo

Bodas ítalo- sorianas durante la Guerra Civil Española (I)

El autor aborda las interacciones de los italianos durante la Guerra Civil Española que desembocaron en matrimonios entre militares transalpinos y sorianas

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Un frío mes de febrero de 1937 dio la bienvenida a los miles de combatientes italianos que, como paso previo a su participación en la batalla de Guadalajara, se estaban acuartelando a lo largo de la ribera del Duero. Así, localidades como Aranda, La Vid, Langa, San Esteban, Burgo de Osma, Almazán o Soria, vieron cómo sus calles se llenaban de acentos y uniformes extrañamente exóticos a ojos de sus habitantes. Alojados en colegios, grandes edificios y domicilios, rápidamente establecieron contactos con los lugareños que, siguiendo el popular dicho de «el roce hace el cariño», pronto cristalizaron en noviazgos y matrimonios.

Febrero de 1937, llegan los italianos

Cuatro grandes unidades de infantería: Dio lo Vuole, Fiamme Nere, Penne Nere y Littorio integradas por «camisas negras», carabineri y miembros del Regio Esercito trajeron a tierras sorianas no menos de 25.000 combatientes. No serán los únicos, pues, basados en Almazán, Soria y Burgo de Osma, a ellos pronto se unirán los aparatos, pilotos y escalón de tierra de la Aviazione Legionaria.

De esta manera narraba en su diario el piloto Luigi Monti, no sin cierta sorna, su llegadael 17 de marzo a la villa burgense.

«Las condiciones atmosféricas del frente no nos permiten volar, aprovechamos para trasladarnos al nuevo campamento. Se encuentra situado en La Rasa, a 7 km. De El Burgo, aunque el campo es nuevo, el suelo es bueno y no se hunde como los de Almazán y Soria. Por la tarde nos vamos a El Burgo y me quedo en una casa particular. Doña Pepita es una poetisa, pelirroja a quien la escasez de mujeres asequibles en esta región puede hacer parecer hermosa. Mis caseros son muy amables, pero como todos los españoles, tampoco trabajan. Incluso aquí, como en nuestro sur de Italia, hay demasiada gente que vive de la renta».

Evidentemente, las interacciones entre los militares italianos y sus anfitriones sorianos

fueron de todo tipo. Meramente comerciales o laborales, como así lo atestiguan testimonios en Osma de lugareñas que les lavaban la ropa o los bandos municipales emitidos en el Burgo de Osma relacionados con el intercambio de vales por productos en los comercios locales. También abundaban las de carácter institucional o político, como desfiles, funerales o entrega de regalos, profusamente recogidos en la prensa local.

En este sentido, podemos citar como ejemplo la donación de un cuadro a los pilotos italianos en conmemoración del aniversario de la marcha sobre Roma. Así lo describía el Noticiero de Soria para sus lectores el 1 de noviembre de 1937:

[…] Coincidiendo con tan fausto día, la joven y precoz señorita soriana Flora Ortiz Molina, ha hecho entrega a la Aviación Legionaria, de una gran efigie de Mussolini, apreciándose en dicho cuadro las inmejorables cualidades que reúne la señorita Ortiz, en el difícil arte del dibujo. […]

Evidentemente, este trato no podía ceñirse a relaciones comerciales e institucionales, y a ellas deberíamos añadir las de carácter personal. No son pocos los relatos orales que narran contactos con los legionarios del C.T.V. o el personal de la Aviazione. De estos, abundan los relacionados con su alojamiento en domicilios particulares como el de una familia que, en su ya desaparecida casa entorno al parque de la Dehesa, dieron cobijo a un alto y atractivo piloto italiano llamado «Muti».

Este podría haber sido Ettore Muti, político fascista y aviador, cuyo paso por Soria se dataría en torno a marzo y abril de 1937.

En San Esteban de Gormaz también se tiene constancia del intercambio postal entre italianos y lugareños. Así, ha quedado constancia del envío de fotografías por parte de tres legionarios, Giovani Anastasi, Pietro Salerno y Lionardo Somartano, como recuerdo de su paso por esta localidad. En ellas incluso se incluía el número de la estafeta postal militar a fin de poder continuar con la relación epistolar.

Lógicamente, todos estos contactos no se limitarán a lo estrictamente necesario para su acomodo y pronto se estrecharán lazos que, lejos de quedarse en una mera relación amistosa, darán lugar a noviazgos y matrimonios.

«Amore» en tiempos de guerra

Testimonios orales y prensa histórica recogen al menos 6 enlaces entre militares italianos y sorianas contraídos durante la Guerra Civil. De ellos, la mayor parte se encontrarían localizados en Soria capital, aunque también se han podido constatar en Osma y Langa de Duero.

Así, en la parroquia de Osma, se conserva el registro de la boda celebrada el 22 de agosto de 1938 entre la oxomensa Carmen Ponce Andaluz y el sargente maggiore Domenico Zani Battista Zenuchini. Según se recoge en el documento, Carmen, hija de Marcelino y Francisca, contaba con 18 años, frente a los 29 de su esposo, natural de Gambara en Brescia. Según el testimonio de su nieto, Marcelo Omar Vezzolli, Domenico, ya veterano de la campaña de Etiopía, se presentó voluntario para combatir en España, motivado por su ideario político, pero también por necesidad económica. Uno de sus hermanos se encontraba gravemente enfermo de tuberculosis y recibía un costoso tratamiento en un centro especializado.

En España recaló en el Burgo de Osma donde sirvió en una unidad de blindados lanzallamas. Seguramente se tratase de una compañía de Fiat-Ansaldo L-3/35 en su versión L3/Lf, Lancia Fiamme. Allí conocerá a Carmen y, tras enamorarse, le pedirá su mano a don Marcelino Ponce. Su futuro suegro no pondrá objeciones a la unión, que sin embargo estuvo cerca de no producirse, pues Domenico junto al resto del C.T.V, combatirá en la batalla de Guadalajara, un auténtico desastre para las armas italianas. Herido en la garganta por la bala de una ametralladora, recordaba haber sentido un golpe fuerte y despertar sin voz, vendado y dolorido en un hospital de campaña. Evacuado a retaguardia y hospitalizado, es posible que hubiera estado ingresado en el hospital militar de San Agustín. Poco a poco se irá recuperando, aunque sufrirá secuelasde por vida en su laringe.

Ya restablecido, Carmen y Domenico se casarán en Osma a finales de agosto de 1938 y, aunque él será repatriado, el matrimonio finalmente conseguirá reunirse en Italia y rehacer su vida. Exento de combatir en la Segunda Guerra Mundial, en 1945 el matrimonio se trasladará a vivir al Valle Trompia donde Domenico trabajará hasta su jubilación. La pareja tendrá cuatro hijos, dos varones y dos mujeres, numerosos nietos y una larga vida. Domenico fallecerá en 1991 a los 82 años y Carmen en 2007 cuando ya contaba con 87 años.

A pesar de la distancia, la familia siempre ha mantenido el contacto con España y, actualmente, los sobrinos españoles de ambos mantienen una casa en la calle Real de Osma.

En el caso de Langa de Duero, el matrimonio estaba formado por Edoardo Corvatta y Francisca Marín Rubio. Edoardo era natural de Racanati en Macerata y llega a España como voluntario. Seguramente integrado en una bandera de Camisas Negra ya era todo un veterano curtido en la campaña de Abisinia. La pareja también marchará a Italia donde Edoardo trabajará en el ayuntamiento local. Allí nacerán sus dos hijos, Pío y Trinidad.

Ya en la capital de la provincia, son varios los enlaces registrados y de los cuales dio buena cuenta la prensa local. De esta manera anunciaba El Avisador Numantino, 27 de julio del 38, el enlace entre contraído entre Carmen Valcárcel Izquierdo y el capitán Sergio Fanali Anzini.

«En la ermita de San Saturio se verificó en la mañana del día 24 el enlace matrimonial de la distinguida señorita Carmina Valcárcel Izquierdo con el bizarro capitán de la Aviación Legionaria don Sergio Fanali Anzini.

Fueron apadrinados por nuestro querido amigo don Ángel Valcárcel, Teniente Coronel Primer Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Badajoz y por doña Carmen Izquierdo, padres de la contrayente.

Los numerosos invitados fueron obsequiados con esplendido lunch, y el nuevo matrimonio salió, en viaje de luna de miel, para Sevilla e Italia. Les deseamos muchas venturas y felicitamos cordialmente a sus respectivas familias.»

Este piloto habría llegado al aeródromo de Garray integrado en la 65º Squadriglia Assalto a principios de junio de 1937. Dotada del Breda Ba.65, se trataba de un monoplano biplaza de ala baja, construcción metálica, empleado en funciones de ataque a tierra, por la Aviación Legionaria durante la Guerra Civil Española. Será precisamente en uno de estos aparatos cuando el 18 de febrero de 1938, el ya capitán Fanali, dirigirá una incursión en el frente de Teruel. Su aparato sufrirá daños muy severos, pese a lo cual, conseguirá regresar a la base.

Repatriado a Italia en 1938, este afortunado piloto conseguirá sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial, donde combatirá en África y Sicilia. Tras el armisticio de 1943, se unirá a la Fuerza Aérea Italiana cobeligerante y, finalizada la contienda mundial, continuará con su carrera. Esta le llevará a ostentar el generalato y la jefatura del Estado Mayor del Ejército Italiano.

Ya retirado, varios escándalos políticos y de corrupción propiciarán su degradación, aunque la medida no afectaría a su pensión como general. El 27 de agosto de 1987, Duilio Fanali, fallece mientras estaba de vacaciones en su villa de Scauri.

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