Valores en alza en el PP CyL
Esto de la política autonómica es como el Madrid, el Real, que la gente se pone en auge por momentos o desciende al banquillo por instantes. En auge está ahora la directora general de Vivienda, del negociado de Quiñones, que no confía en ir en la candidatura de León, cuyo número uno parece reservado a (Pasión de) Gavilanes, salvo sorpresa femenina. Pero el PP de León no está para muchas sorpresas, dedicado a endosarle disgustos a Mañueco desde los tiempos que cogió las riendas el inenarrable Juan Martínez Majo, ¡qué majo, el gachó! La de Vivienda, María Pardo, viene tiempo asomando la patita y luciendo con garbo y ya se imagina de consejera, que viene a ser el sueño del camarlengo cuando muere el Papa. Todo se andará. Aunque la aritmética no sale. Tres consejeros de Valladolid, ni harto de vino al presidente de la Junta se le ocurre semejante ocurrencia. Todo se andará hasta bien entrado abril, que es cuando Mañueco formará su tercer gobierno, de nuevo en solitario, mejor que acompañado. Ni PP ni VOX están para gobiernos juntos a la espera de que a Sánchez se le agoten las 14 vidas que tiene y convoque elecciones. No se mancarán entre ellos, pero tanto Abascal como Feijóo han decidido no ‘encamarse’ antes de generales, así cada uno va a lo suyo, excepto yo, que voy a lo mío. María Pardo, valor en alza en el PP, por méritos propios, se lastra en cierta medida las amistades peligrosas de Madrid, al cielo o al infierno. Y así, más o menos está la brega en el PP, que las listas se hacen a boli, entre lo que aspira Mañueco y lo que no desdeñan los presidentes provinciales. Más o menos como este año las han hecho en el PSOE de Carlos Martínez, que se han pasado por el forro a la militancia y la madre que los parió. Les gustan tanto las primarias en el PSOECyL que desde que ha llegado el de Soria no las han catado, para alivio de barones provinciales, hartos de tanto tudanquismo. Y más que hartos ya del de Soria y sus circunstancias.