Heraldo-Diario de Soria

MÁS SE PERDIÓ EN CUBA

Ignacio Soria Aldavero

Policía Local franquista

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Dicen que el día 24 de octubre de 2019, cuando iban a exhumar los restos del Generalísimo Franco en la basílica del Valle de los Caídos, su nieta preferida y apodada «La Ferrolana» por el propio general, rompió el sepulcral silencio del momento para espetarles a los ministros socialistas allí presentes lo siguiente: «que la maldición de desenterrar a un muerto caiga sobre vosotros» (sic). No soy yo muy amigo de creer en ese tipo de maldiciones, pero cualquiera sabe a tenor del aspecto cadavérico que ha adquirido en los últimos meses quien en primera instancia decidió sacar al que como rezaban las monedas de la época, era caudillo de España por la gloria de Dios. Sánchez se empeñó en exhumar el cadáver de quien usa como comodín cada vez que está en apuros; pero sin quererlo, lo que ha hecho es resucitar a una figura histórica que ha despertado cierta simpatía en un sector de la población que ni había oído hablar de él. Y es que créanme, todo este rollo antifranquista por parte de la izquierda y regado con dinero público es puro postureo. Se lo digo yo. Que hace unos días el sindicato USO denunciara que nuestra policía local de Soria tiene vigente el reglamento policial franquista del año 1947 es buena muestra de ello. Pero este anecdótico hecho, que en sí mismo desmonta toda esa mascarada, es solo la punta del iceberg sobre la indecente situación de los agentes municipales sorianos. Chalecos antibalas inservibles e inadaptados para las mujeres policías -he aquí otra mascarada feminista de la izquierda soriana-, turnos nocturnos sin los suficientes agentes, coches patrulla con más kilómetros que la RENFE, o escasez de medios para intervenciones complejas en las que nuestros agentes uniformados se juegan su integridad física y que recuerdan más a la Cuba castrista, son algunas de las denuncias que se vienen repitiendo como un eco en el tiempo, pero sin contestación alguna. Y de sus dependencias policiales mejor no hablar, porque tuve oportunidad de verlas in situ en mis periplos como concejal hace unos años, y me temo que seguirán igual de cutres, indiscretas, inadaptadas, frías, húmedas y destartaladas que entonces. ¿Dónde está no ya la comisaría conjunta sino la propia y acorde al siglo XXI para nuestros servidores públicos que se iba a construir? Y encima tenemos que dar gracias a que se cumpla más o menos eso de que en Soria nunca pasa nada; porque si por desgracia algún día sí que pasa, algunos tendrán que dar las debidas explicaciones. ¿Sabe el lector que los policías que custodian el ayuntamiento no llevan arma reglamentaria ni pistola taser, y que ante un hipotético ataque con arma blanca de esos que a veces salen en las noticias, tan solo una porra extensible mediaría entre atacante y víctimas? Lo que se está permitiendo que ocurra con nuestra policía local es de vergüenza ajena. Da asco. Y ya les digo que hasta que no ocurra alguna desgracia -Dios no lo quiera-, no se tomarán cartas en el asunto. Pero entre tanto, Franco, Franco y más Franco. Así nos va.

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