Heraldo-Diario de Soria
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.Pilar Perez Soler

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Leo con atención la ‘Réplica sobre Tableros Losán’ (HDS, 25.02.26), interesada por la sección sindical de CGT Soria en dicha fábrica, frente al artículo de opinión titulado ‘El drama de Losán’ (HDS, 24.02.2026), suscrito por un servidor. En primer término, me congratulo –creo que deberíamos hacerlo todos—de abrir un debate frente a la opinión pública para intentar saber qué le ha pasado a Losán, para que no se repita. En segundo término, desconozco la situación interna de Losán y me limito a hacer una reflexión en voz alta ante un suceso que considero dramático para Soria. Si mi reflexión mueve a la reflexión sobre los problemas de mercado y de deuda, pues miel sobre hojuelas.

Voy a responder empezando por el final. La CGT apunta, sin complejos, que “el debate es si queremos un modelo en el que el empleo y la dignidad de las personas sean variables de ajuste o pilares irrenunciables”. También sin complejos tengo que decir que el verdadero debate está en si queremos contribuir a crear el ecosistema necesario para que las empresas sean competitivas y puedan participar en el mercado. Para ello solo hay dos caminos: satisfacer las necesidades del cliente desde un mejor producto o desde un mejor precio. La empresa, como el scalextric, es competición. Las condiciones de mercado no las marca la empresa: debe adaptarse para generar el flujo de caja suficiente para pagar todo lo que necesita, incluida la remuneración del capital social. El mercado es inexorable y todo dentro del mismo son ‘variables de ajuste’. O te sometes al mercado o el mercado te expulsará. Así las cosas, todo lo que hay dentro de la empresa tienen que ser ‘variables de ajuste’. Las empresas que lo hacen bien pagan bien y las que no se meten en problemas como Losán. Sin ajuste, arriba o abajo, la empresa muere y con ella todos los que están dentro. Es muy sencillo de entender.

Todas las tribunas suponen una toma de posición ideológica –exactamente igual que hace la CGT—pero una cosa es debatir buscando la verdad, la solución a los problemas reales, y otra muy distinta es recurrir al dogma y al credo socialista que de tan desfasado que está –ya estamos en el XXI—no aporta absolutamente nada. Defender el empleo es defender primero a la empresa porque, sin empresa y sin autónomos, no hay empleo que valga. El libre mercado no es garantía de nada: es competición. O te esfuerzas, cada día, por ser mejor que tus competidores o estarás en muy poco tiempo fuera de juego. Si en esa competición, la empresa espabila y le ponen las cosas fáciles, es muy probable que gane y mientras gane contribuirá a la cohesión territorial y a la estabilidad laboral. Si no lo consigue, todo se irá al carajo.

Finalmente, aclarar que estoy de acuerdo con que las Administraciones deben proteger el interés general, otra cosa es el cómo se consigue eso. Para empezar, identificar el interés general ora con el interés mercantil de Losán ora con el interés laboral de sus trabajadores, es mucho identificar. El interés general es el de toda la comunidad. El interés general primero sería, como ya he dicho antes, crear el ecosistema jurídico y económico que no solo favorezca a las empresas, sino que les aporte un plus de competitividad en el mercado. Si las empresas funcionan, el empleo y las condiciones laborales también funcionan. Nadie puede dar más de lo que tiene. Desde luego, la rigidez laboral, la asfixiante regulación y unos impuestos desaforados no ayudan nada. ¡El que crea que sí, que tire la primera piedra! El interés general de la comunidad está en tener empresas competitivas que ganen mucho dinero. No hay ningún interés general en mantener, con subvenciones, empresas ruinosas. En ese caso, el interés es particular y no general.

Voy a rematar diciendo que creo que la labor sindical, bien entendida, es un factor de competitividad de la empresa. Esa empresa que tiene un convenio adaptado a su realidad y que cuenta con la flexibilidad laboral imprescindible para adaptarse al mercado tiene futuro. Por el contrario, la empresa que, más allá de su realidad, tiene que pasar por convenios pensados para otras empresas y que carece de la imprescindible flexibilidad laboral, tiene todas las papeletas para irse al tacho. Entonces, la cosa acaba, con toda la dignidad del mundo, en la calle San Benito. Buenos días.

Mario González Casado. Abogado. Máutiko Abogados.

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