MÁS SE PERDIÓ EN CUBA
Charlotada con las bajas emisiones

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No les gusta nada que se lo recuerden. De hecho, hasta a alguno le entra urticaria al oírlo. Pero que partieran la capital en dos mitades fue el germen para la caótica ciudad que tras veinte años de reinado socialista nos dejan. Y ahora nos la tenemos que tragar. Quisieron cambiar la comodidad de circular por una urbe sin graves problemas de tráfico, y a base de una receta de hormigón, adoquines y grandes dosis de mala leche, lograron el efecto contrario. Se vanaglorian cada vez que tienen ocasión de haber logrado un modelo idílico de ciudad, pero a la larga, lo que han logrado es un modelo para no imitar en lo más mínimo. Gaya Nuño, al que tanto se agarran para lo que les interesa, presentándolo como un icono ideológico, escribió en su guía de Soria y en la década de los años 70 lo siguiente: «Por ningún caso deseamos una Gran Soria, como cada día apena más contemplar el Gran Madrid. Esperemos fervorosamente que nuestra ciudad sea ejemplar en todo cuanto vaya a edificar de nueva planta, pero sin agredir, ni siquiera en una teja o en un ladrillo, lo que fue la Soria pequeñita, tranquila y vivible que fuera por tan largo tiempo. Soria será siempre una ciudad pequeña. Que lo continúe siendo -un poco menos- pero sin degradar ni en un punto su bonita y querida fisonomía tradicional» (Sic). Juzguen ustedes mismos estas premonitorias palabras. Pero cuando pensábamos que ya no se podían tocar más las pelotas al soriano -y por añadidura a la ciudad que habita-, van y se sacan de la chistera una zona de bajas emisiones para según ellos, seguir haciendo más y mejor ciudad. ¡Tócate los pies! El Partido Popular, como no podía ser de otra manera, ya ha anunciado que llevará esta charlotada a los tribunales con la férrea esperanza de que surtirá efecto y se tumbará mediante sentencia judicial. Entre medias, y todo para justificar supuestamente unos fondos europeos atraídos «ad hoc», el equipo de gobierno dice que seguirá adelante con el asunto insistiendo en que el objetivo es mejorar la calidad de vida de los vecinos a través de la calidad del aire. Les reconozco que he oído muchos argumentos para defender lo que a veces es indefendible. El arte de la política tiene muchas aristas, se lo digo yo. Pero decir que una acción que tiene encabronada a la ciudadanía es para mejorar su vida, me suena a chiste, y de esos malos que cuentas una noche de borrachera. No quisiera yo pensar mal, ¿pero no será que nos hemos gastado el dinerito que Europa nos dio para esta memez en otras cosas, y ahora hay que justificar ante Bruselas el asunto con cuatro cámaras y cuatro acciones plasmadas en un documento de esos que cuestan un riñón y que no entiende ni quien lo redacta? Lo mires por donde lo mires no se entiende el empecinamiento del equipo de gobierno socialista en seguir con este asunto. Y vísperas de unas elecciones, menos aún con la torpeza que supone. En el «gran Madrid» del que hablaba Gaya Nuño, la justicia ya se ha pronunciado sobre estas zonas. Y aquí, al tiempo, quizás también lo haga.