Monasterio de San Francisco y Jaime IV (2)

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“La muerte, compañera inseparable
de todo ser vivo, es uno de los
elementos más omnipresentes
en la sociedad medieval”
Salvador Claramunt (1986-87).
Como indicamos en nuestra anterior sábana quincenal (25-10-2026), el objetivo de exhumar restos en el monasterio de San Francisco surge de un proyecto de investigación de la Universidad de las Islas Baleares, bajo la dirección del catedrático de Filología catalana y lingüística general Dr. Gabriel Ensenyat Pujol.
Tras analizar el mencionado testamento de Jaime IV, concretamente la copia conservada en Francia y firmada por Isabel de Mallorca, hermana del infante Jaime, se acordó realizar una intervención arqueológica, financiada por la Dirección Insular de Relaciones Institucionales del Consell de Mallorca, para intentar localizar el espacio concreto de la inhumación en el convento de frailes menores de San Francisco en Soria y para ello se puso al frente de los trabajos de campo a Helena Inglada Grau con la colaboración de Maria Llinás Riera y el apoyo de Patxi Ozcoz y Omar Ahjaj, quienes asumieron la primera campaña en el año 2008.
Con el fin de obtener un conocimiento básico del subsuelo e intentar localizar la cripta se inició una prospección con georradar. El informe de esta situaba una estructura relacionada con cavidades de aire en el subsuelo en la zona de la capilla de la Concepción. Esto llevó a los arqueólogos a centrar su actuación en la parte central próxima al ábside de la citada capilla.
Se detectaron tres niveles con aportaciones concretas: 1.- En el área más próxima al ábside se puso al descubierto un nivel de losas y baldosas de cerámica. Sobre las losetas se localizó una estructura moldurada que podría interpretarse como un espacio reservado a la liturgia. 2.- Bajo el anterior nivel se detectó un pavimento de losas y los investigadores interpretaron que, salvada la cota posiblemente con un escalón, se podría acceder al espacio, donde se situaría el altar. 3.- Corresponde a unas lajas que pertenecen a un enterramiento y un nuevo enlosado de baldosas de cerámica. Asimismo, se exhumó un osario con diversos cráneos y huesos largos, de carácter secundario.
A destacar entre los restos estructurales: una pilastra oval, un pilar moldurado, un dintel y un lienzo de sillares de arenisca decorados, sin coincidencia alguna, evidentemente todos fuera de su contexto original. Material reutilizado en una posible reforma en la capilla subterránea.
La brevedad del período de excavaciones no permitió profundizar más en la localización de la capilla Mayor o la cripta, pero la documentación y los restos estructurales exhumados, así como la documentación de la prospección con el georradar abrió la puerta a una segunda fase.
Lamentablemente la falta de apoyo económico a este interesante proyecto lo paralizó en el tiempo. Debemos recordar que las intervenciones y los estudios fueron financiados (2008) por el Consell de Mallorca y la intervención fue en la provincia de Soria, Comunidad Autónoma de Castilla y León.
El equipo de investigación arqueológica ha seguido con su propósito y una vez obtenida una nueva subvención programaron para el año 2025 una segunda campaña para retomar las excavaciones en las áreas detectadas en la primera.
Un doble objetivo marcaba esta nueva fase. Por una parte, continuar en niveles inferiores a los ya detectados y por otra, proceder a un nuevo sondeo más próximo al muro del ábside de la capilla central, zona en la que el análisis georradar marcaba un espacio con posible enterramiento.
Es evidente que los restos detectados en la campaña anterior establecían una reinterpretación del objetivo primario. Sin olvidar el estudio sobre la dinastía mallorquina, ahora se podía seguir profundizando en el conocimiento del área estructural de la cabecera del templo, pues ello permitiría ampliar la información sobre configuración de los elementos constructivos del monasterio de San Francisco, no se olvide que el convento sufrió un importante incendio en 1618.
Inglada y su equipo proyectaron la intervención en la zona presbiteral. Esta actuación, programada para el año pasado, ha sido desarrollada en el pasado mes de septiembre.
El equipo de intervención de campo ha estado formado por las ya citadas Helena Inglada Grau y Maria Llinès Riera y por Llorenç Vila Socias y Maria de Lluc Morey.
La intervención para esta segunda fase, venía claramente marcada por los resultados en la primera campaña, ya que el informe del georradar “detecta y posiciona bajo la zona central un posible habitáculo con densidad de elementos muy diferenciada del resto del subsuelo”.
De forma paralela se diseñó la ya citada excavación junto al muro absidial de la capilla central del templo, con la finalidad de localizar un área sepulcral.
Las excavaciones se han realizado en septiembre y esta nueva campaña ha sido financiada de nuevo por el Consell de Mallorca, contando con la colaboración del Institut d’Estudis Baleàrics (IBE), de cuyos resultados hablaremos próximamente, pero sí debemos destacar que junto al equipo de arqueólogos investigadores ha colaborado, como elemento clave de coordinación, el investigador Pep Estelrich.