INFRAESTRUCTURAS
El túnel de Piqueras cumple una década tras 60 años de espera
La infraestructura redujo en un cuarto de hora el viaje hasta Logroño y mejoró la seguridad

Vehículos saliendo del túnel de Piqueras en una jornada invernal.-HDS
Hubo que esperar 60 años desde que se anunció hasta verlo terminado, pero ya cumple su primera década. El túnel de Piqueras abrió sus puertas en octubre de 2008, convirtiéndose en uno de los primeros anhelos cumplidos en materia de infraestructuras para los sorianos.
Esta misma semana, con las primeras nevadas del año, el túnel ha evitado a los conductores el manto blanco que sí se podía ver en el puerto tradicional. Desde aquel 3 de octubre de 2008 ha supuesto para miles de sorianos una ganancia en seguridad y un ahorro de un cuarto de hora en el trayecto a la capital más cercana a Soria, donde además se brindan servicios como el de Radioterapia. Los que se criaron con la reiterada frase «Piqueras, con cadenas» en la radio del coche de su padre hoy transitan con más tranquilidad.
Pero no sólo se celebra la cifra redonda de los 10 años en funcionamiento. También en este año la idea de horadar montañas para acercar Soria y Logroño llega a los 70 años. En 1948 comenzó a hablarse de esta infraestructura. Hicieron falta 42 años para que comenzasen los trabajos y 60 para que fuese una realidad. Ritmos, en todo caso, reveladores de la velocidad que suele acompañar a las infraestructuras sorianas.
La puesta en marcha del túnel de Piqueras condensa parte de esa idiosincrasia. En septiembre de 1990 se redactó el anteproyecto que suponía de facto el pistoletazo de salida a esta infraestructura. No obstante hicieron falta seis años para que se aprobase, ya en 1996.
Otros seis años más, y se pudo colocar la primera piedra por parte del entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos. Era en 14 de diciembre de 2002 y el la vertiente soriana al fin se veía algo físico que permitiese creer en los trabajos de construcción.
Inicialmente apenas iba a superar los 50 millones de euros de presupuesto, pero hubo rocambolescos problemas en la fase de construcción. Primero, en 2005 los trabajadores se encontraron con que el terreno no era el previsto. La existencia de zonas muy arcillosas obligó a paralizar los trabajos hasta lograr un buen refuerzo en las paredes. El peligro era, ni más ni menos, que se derrumbase todo lo avanzado.
Al año siguiente hubo de nuevo complicaciones. La línea eléctrica prevista iba a pasar por los terrenos de la Ciudad del Medio Ambiente. Hubo que rediseñar todo el tendido y al final, ironías del destino, lo que ‘no podía ser’ es lo que sí funciona. Hubo que subir la factura de 55 a 75 millones de euros, también en parte por un cambio normativo surgido ese año.
Un grave accidente el un túnel suizo se cobró seis víctimas mortales. Como consecuencia de los hechos la Unión Europea obligo a todos los túneles futuros o en construcción a contar con una galería de evacuación peatonal. Finalmente y tras unas últimas pruebas de seguridad, el 3 de octubre de 2008 el túnel pudo abrir con todos los parabienes técnicos, con Magdalena Álvarez como ministra de Fomento y Germán Andrés como subdelegado del Gobierno.
Nacía así una infraestructura con 2.400 metros de túnel que llega a los 4.680 sumando el viaducto sobre el Barranco Hondo y los accesos. Costó 75,3 millones de euros que permitieron recortar en 12–15 minutos el trayecto entre las dos capitales, pero también bajar la cota de Piqueras de los 1.710 metros a 1.470 en La Rioja y 1.445 en la boca soriana. En uno de los puertos que más días de uso de cadenas requerían, la diferencia también se nota en ese aspecto.
La intensidad del tráfico cuando se abrió era de 1.500 vehículos diarios, lo que suponía casi 550.000 desplazamientos al año. La previsión es que para 2012 la cifra hubiese subido a 3.000 vehículos diarios, pero los datos oficiales recabados entonces evidenciaban que por la zona de Almarza pasaban poco más de 2.000; por la boca del túnel, unos modestos 1.211.
El puerto de Piqueras sigue abierto y hay nostálgicos que aún prefieren sus curvas. No obstante, desde la apertura del túnel las incidencias meteorológicas sobre el tráfico han sido mucho menores y la siniestralidad alcanza valores prácticamente testimoniales. Sólo cierra de manera puntual por mantenimiento, recuperando durante unas horas su antiguo trazado.
Cuando nació la idea todavía no se podía siquiera soñar con el Seat 600, que llegó años más tarde; cuando al fin se pudo transitar el coche del año fue el Hyundai i30 llegado desde Corea del Sur. Habían pasado 27 años de dictadura y cinco presidentes del Gobierno en democracia. Y, sobre todo, la población de la Soria rural –excluyendo por tanto la capital– había bajado de 148.000 a poco más de 55.000 personas. Quizás, sólo quizás, llegó tarde. Aunque al menos llegó.