Ondara baraja ahora un cultivo alternativo al cannabis en parte del invernadero
La firma parece abocada a una sexta prórroga del ERTE para 40 trabajadores que permanecen en expediente de regulación hasta el 31 de mayo a pesar del permiso

Instalaciones de Ondara Directorship en una imagen tomada en el PEMA.
Las comisiones de seguimiento del ERTE entre la dirección de Ondara y los sindicatos se han convertido de un tiempo a esta parte en meras declaraciones de intenciones en los que los avances brillan por su ausencia. La destrucción de las plantas de cannabis llegadas de Canadá, hecho que se conoció a mediados de enero, no ha hecho sino socavar más todavía la imagen de una firma cada vez más deteriorada en la que los sindicatos apuntan directamente al propietario, el estadounidense David Engel.
Lamentan que con todo lo que costó obtener el permiso de producción de cannabis de la Agencia Española de Medicamentos, hace prácticamente cinco meses y medio, no se haya podido avanzar nada en torno al cultivo.
La última de Ondara Directorship es sondear el mercado para buscar posibles inversores dispuestos a desarrollar cultivos alternativos distintos a los del cannabis en una parte del invernadero, según señaló Amor Pérez, responsable de Industria de CCOO. «El invernadero tiene 2 partes, son 14 hectáreas en total. Una parte se destinaría al cannabis y la otra la empresa busca un inversor para desarrollar otro tipo de cultivo y que se pueda generar empleo». Parecen buenas intenciones, pero el problema es que la firma de Garray rara vez llega a buen puerto con sus aspiraciones.
La destrucción de las plantas de cannabis de América del Norte supuso un duro golpe, de tal manera que Ondara negocia ahora con tres proveedores para el envío del material, sin que se produzca el desastre de la empresa canadiense.
En cualquier forma, los sindicatos, que se dejan llevar ya en muchos casos por una lógica negatividad y un pesimismo cada vez exacerbado, adelantan que muy probablemente a partir del 31 de mayo haya que ejecutar una sexta prórroga del Expediente de Regulación de Empleo (ERTE), que afectaría a 40 trabajadores que todavía mantienen una vinculación con la empresa, y no se descarta que se extienda a los técnicos que fueron liberados del mismo, y que para ellos supondría una segunda prórroga.
«No se avanza, todo está estancado y habría que preguntar al propietario estadounidense (Engel) si esto es viable. Lo más díficil era conseguir el permiso y no se ha hecho nada; hay que buscar una opción para esos trabajadores», apunta Pérez.
Mientras tanto, la empresa sigue vendiéndose en su página web en internet: «Trabajamos con honestidad, intentando hacer lo correcto el 100% de las veces, incluso cuando pueda perjudicar nuestros intereses. Actuamos con responsabilidad reconociendo los errores propios y asumiendo las consecuencias de los hechos para ponerles solución, promoviendo así el compañerismo».