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El truco de las abuelas en cualquier pueblo de Soria para mantener a raya el calor sofocante

Fuente en plena naturaleza.

Fuente en plena naturaleza.C.C.

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Soria

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Mantener a raya el calor cuando llegan las altas temperaturas no siempre significa encender el aire acondicionado. Entre otras cosas porque no todas las viviendas lo tienen. La llegada de la primera ola de calor en este verano de 2025 dispara las advertencias de instituciones y autoridades sanitarias, tanto para autoprotegerse del calor extremo como indicaciones a la hora de salir al campo ante el alto peligro de incendios.

La compra de ventiladores de última generación y aires acondicionados se dispara en estas fechas, con el consiguiente gasto económico. Y la piscina y el abanico se convierten también en aliados a la hora de frenar el calor. Pero no siempre fue así. 

Frente a todos los modos citados de plantar cara al mercurio, hay otra forma de mantener a raya el calor y muy sana, por cierto. Es el truco de las abuelas muy extendido hace décadas en cualquier pueblo de Soria, aunque más que truco roza la sabiduría popular. Su nombre es botijo y es una bendición para mantener el agua fresca

Piporro, pirulo, vasija, cántaro, alcarraza, boteja... La Real Academia Espapñola (RAE) ofrece varios sinónimos de este utensilio, muy común en otra época, venido a menos a finales del siglo XX y casi ya desaparecido en este XXI, aunque todavía puede encontrarse en algunos pueblos del medio rural de Soria.

La RAE define botijo como sigue: "Vasija de barro poroso que se usa para refrescar el agua, de vientre abultado, con asa en la parte superior, a uno de los lados boca para llenarlo de agua, y al opuesto un pitorro para beber".

Botijo.

Botijo.C.C.

En su definición se encuentra parte de la explicación de por qué los botijos mantienen fría el agua. El agua se filtra por los poros de la arcilla y al entrar en contacto con el ambiente exterior se evapora produciendo un enfriamiento. "La clave del enfriamiento está en la evaporación del agua. El proceso es muy simple. Cuando el agua se evapora necesita energía para que se produzca el cambio de estado de líquido a gas. Esa energía puede tomarla del ambiente, pero también del propio sistema (el agua). Así, cuando se evapora una parte del agua extrae energía del sistema y en el agua que queda disminuye la temperatura". 

Uno de los pueblos con más botijos de la provincia de Soria es, sin duda, Tajueco. Esta pequeña población de la comarca de Berlanga de Duero es conocida por su alfarería. Según su página web, el Catastro de la Ensenada recoge 13 maestros alfareros en el pueblo, en el que la producción tradicional consistía en cántaros, botijas y botijos, cantimploras, cazuelas, pucheros, peroles, barreños, orzas, ollas, macetas y platos, entre otros recipientes. Hoy en día sigue en pie un alfar, con el maestro alfarero Alfonso Almazán, que aprendió el oficio de niño de la mano de su padre, Máximo.

Alfonso Almazán en una imagen de archivo.

Alfonso Almazán en una imagen de archivo.HDS

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