Asaja lleva a los tribunales a la Junta tras prohibir cosechar por el calor
La presidenta de la OPA soriana, Ana Pastor, tilda la campaña como «aceptable» con unos rendimientos medios de 3.570 kilos por hectárea y el 38% de la tierra siniestrada

El técnico de Asaja, Juan Francisco Barcones, y la presidenta, Ana Pastor, analizan la cosecha.
La junta directiva de Asaja Soria, reunida este jueves, decidió llevar a la Junta de Castilla y León ante los tribunales tras la prohibición de cosechar a los agricultores entre los días 4 y 8 de agosto por la ola de calor. «Vamos a iniciar el procedimiento ya que la decisión de Asaja Soria ha sido defender el derecho de los agricultores a recoger su fruto», indicó la presidenta de la OPA, Ana Pastor que añadió que «vamos a iniciar el procedimiento presentando un recurso y estudiando la normativa ya que se han producido cambios con el objetivo de corregir errores pero no pueden detener la cosecha».
No hay que olvidar que en 2022 se produjo el mismo escenario. La Junta publicó un decreto con la prohibición de cosechar ante las altas temperaturas y el riesgo de incendios que Asaja llevó a los tribunales ganando el sindicato agrario en la sentencia conocida el año pasado.
Y es que, apuntó Pastor, «los agricultores tendrán que salir al campo este fin de semana aunque tal vez no se den las mejores condiciones ya que el lunes y el martes marcan aguas». La presidenta de Asaja Soria quiso poner el acento en que «el 16 y 17 de julio no pudimos cosechar por el decreto del estado de alerta pero el día 18, que sí se podía, fue mucho peor y los agricultores, con su buen criterio, pararon. Durante las primeras horas, se trata de ir a las zonas más cercanas a masas forestales porque somos los primeros que respetamos el campo. Hay que respetar la profesionalidad de los agricultores sin impedir la libertad personal de cada uno a la hora de llevar a cabo su trabajo y conociendo la norma del 30/30 -más de 30º de temperatura y más de 30 kilómetros hora de rachas de viento».
Por otra parte, la rueda de prensa también sirvió para realizar un balance de la cosecha que ya está muy avanzada aunque «todavía queda por cosechar, sobre todo, en la zona de Tierras Altas que son los más tardíos». En este sentido, Pastor calificó la cosecha como «aceptable» con unos rendimientos medios de 3.570 kilos por hectárea y una superficie de cereal plantada que asciende a 204.983 hectáreas que han arrojado una producción de 731.852 toneladas.
«La media es buena, aunque estas cifras son buenas para unos y malas para otros. Hay de todo», subrayó añadiendo que «la campaña se esperaba muy buena pero las lluvias de mayo a julio han afectado finalmente a la producción». De hecho, añadió Pastor, «este año se han superado todos los récords de las hectáreas afectadas por el pedrisco». En concreto, matizó, «el 38% de la superficie cultivada en la provincia ha sido afectada por el granizo, la lluvia y el viento marcando un récord tanto en términos absolutos como relativos».
Todo ello, continuó, «nos lleva a hablar de una campaña aceptable pero heterogénea con cifras dispares dentro de la misma comarca e, incluso, dentro de la misma explotación». En concreto, en trigo se han sembrado 105.348 hectáreas con un rendimiento medio de 3.680 kilos por hectárea mientras que en cebada se han sembrado 75.554 hectáreas con un rendimiento 3.630 kilos por hectárea. A estas cifras hay que sumar también el centeno, avena y el triticale con rendimiento de 2.200, 2.300 y 3.600 kilos por hectárea siendo las superficies sembradas de 9.647, 2.804 y 11.630 hectáreas, respectivamente.
Toca pensar ahora en la nueva sementera con los ojos mirando a una PAC «que ni es agraria ni es común, únicamente es política». Y es que, destacó Pastor, «no merece la pena sembrar ya que para cumplir la normativa de la PAC se va a sembrar lo justo para cumplir con las normativas medioambientales impuestas. Así que cumpliremos, pero no habrá qué comer ya que se va a sembrar lo justito para cumplir con las obligaciones ambientales pero no se sembrará con intención productiva será muy difícil cuando llegue la fecha porque los agricultores van directamente a pérdidas».