Heraldo-Diario de Soria

La aceleradora de bioeconomía de Soria mentoriza a una empresa que fabrica tejidos a partir de hongos

El 70% de los proyectos asistidos por Wolaria Bioeco se ubican en Castilla y León

De izquierda a derecha, Fernando Rubio (Cesefor),  Aitzol Fernández (ABC Composites), Adrián Elosúa (Naturdomo) y Lucas Olivella (Tokenized).

De izquierda a derecha, Fernando Rubio (Cesefor), Aitzol Fernández (ABC Composites), Adrián Elosúa (Naturdomo) y Lucas Olivella (Tokenized).Ical

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La aceleradora vertical de bioeconomía de Soria (Wolaria Bioeco) da soporte a Mycorium Biotech, una empresa que se dedica a producir biotejidos a partir de hongos, en concreto produce “ecocuero”. La empresa tiene su sede en Madrid pero la lanzadera trabaja para su asentamiento en alguna provincia de la región.

Este es uno de los 20 proyectos que 'acelera' Wolaria Bioeco, la herramienta que gestiona el Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria de Castilla y León (Cesefor), liderada por el Instituto para la Competitividad Empresarial (ICE) de la Consejería de Economía y Hacienda y que se pivota desde Soria.

Soria acogió esta semana el III Foro de Bioeconomía de Castilla y León en el que se exhibieron algunas de las 20 propuestas a las que da soporte esta herramienta que pretende impulsar el sector de la bioeconomía en la Comunidad. El director del evento y responsable de la Línea de Innovación y Transferencia de Cesefor, Fernando Rubio, señaló que el Centro de Biotecnología en León (Inbiotec) se encarga de apoyar a esta nueva empresa para conseguir atraer el talento es decir, que puedan asentar un centro de trabajo o un socio de Castilla León, recoge Ical.

La idea es que la empresa de ecocuero nos lleve a una actividad económica en la región. Por la materia prima, por cadena de distribución y por cadena de valor intentamos que implemente alguno de sus procesos”, destaca.

A Adrían Elosua, emprendedor de Naturdomo (Burgos), también le da soporte Wolaria. Su empresa fabrica cúpulas geodésicas en madera para complejos turísticos en la naturaleza. Además del soporte de alojamiento, también genera eventos como 'team building' (eventos para equipos de trabajo), 'co-working' (compartir sede de trabajo) o retiros de yoga.

El burgalés, que aspira a que la empresa escale, ya dispone de un alojamiento de cúpulas geodésicas en el Camino de Santiago a su paso por Belorado (Igloo Rooms) y otro se está iniciando en la cara sur de la estación de Cerler (Benasque, Huesca). En un principio la empresa comenzó su aventura empresarial con la camperización de vehículos de autocaravanas y furgonetas camper y tras contar con el conocimiento de la madera, Elosua y sus socios se decidieron por apostar por crear estas instalaciones.

Trasladamos esa experiencia del turismo de furgoneta camper al turismo rural. Construimos alojamientos singulares que sean sostenibles y que permitan que este tipo de turista pueda llegar a un sitio alejado, tranquilo, con unas vistas bonitas y con una experiencia realmente en la naturaleza”, explica.

El empresario reconoce que ha sido difícil emprender, no tanto técnicamente, porque se introdujeron en el mercado con bastantes conocimientos, pero sí burocráticamente, ya que tardan entre dos años y dos años y medio en contar con la licencia. “No es igual construir en espacios urbanos que naturales, donde se requiere de autorización ambiental”, resalta.

La lanzadera vertical de bioeconomía de Soria ayudó a esta ‘spin-off’ a encuadrarla como parte de la empresa, mejorar sus formas de financiación para hacer varios proyectos a la vez y también en lo relativo a la tecnificación. En definitiva ayudó a Naturdomo a diferenciarse del resto de alojamientos similares que se fabrican ahora mismo, al contar, sus instalaciones, con código certificado técnico de la edificación.

“Damos garantías estructural, de habitabilidad, resistencia al fuego y climática dentro del domo. Es decir construimos alojamientos seguros porque este tipo alojamientos singulares como casas árbol son artesanales y nadie verifica que aguanten, por ejemplo, una carga de nieve. Hemos industrializado este tipo de nuevas construcciones y así dar garantía a las administraciones que ven que hay una seguridad detrás del proyecto”, relata.

Wolaria

De las 20 empresas biotecnológicas a las que asiste la lanzadera vertical, un 70% son de Castilla y León y el resto son de Madrid, País Vasco y Aragón. Estas últimas tienen socios o implementación en la región. Wolaria Bioeco les ayuda a lanzar nuevos prototipos, productos o servicios, les presta asistencia técnica, y también les ayuda a internacionalizarse; tener más presencia en ferias o buscar alianzas para dar el salto en escala.

“Damos un soporte de valor: resolvemos dudas jurídicas o técnicas o de registro industrial. Los empresarios están a tope en su fase de producción y solo necesitan que les pongamos un alerón en su Fórmula1”, destaca Fernando Rubio.

Las empresas a las que se presta asistencia se dedican a la sustitución de materiales clásicos por biomateriales, fabricación de composites de origen biólogico para la sustitución de biocomposites de fibra de vidrio con madera densificada y resina, finanzas entendidas solo para proyectos verdes y descarbonizadores, plataformas de huella de carbono, tecnología para prevenir o para luchar contra los incendios forestales o para la recuperación de la lana de ovejas, entre otros.

Fernando Rubio avanza que Castilla León es “bioeconomía”, ya que dispone de un sector primario y forestal “muy potente” y es la primera productora en energía verde de España. “Detrás del neologismo parece que hay algo nuevo, pero realmente es la economía de siempre basada en recursos biológicos pero tecnificada, circularizada y con mucha innovación”, remarca.

Lucas Olivella, cofundador de Tokenized Green, se apoya en Wolaria para relanzar su startup financiera verde, que permite a cualquier persona invertir desde 50 euros en proyectos sostenibles tokenizados, es decir, acceder, de manera democrática, a inversiones que generan un impacto social, medioambiental y económico positivo al mismo tiempo que obtiene una rentabilidad, principalmente en el sector inmobiliario con impacto.

A este empresario también burgalés que estuvo en la feria se suma el guipuzcoano Aitzol Fernández, quien está a punto de constituir ABC Composites. El joven ha creado una ‘spin-off’ de una carpintería preexistente con la que ya desarrolla tecnología basada en biomateriales, en concreto, un biocomposite, un composite natural en base a madera, textiles, vegetales y resinas.

La empresa pretende sustituir la fibra de carbono por sus productos en los sectores de movilidad colectiva, eólicos, entre otros. “Hemos conseguido dar a la madera propiedades equivalentes a las del aluminio, pero con un tercio del peso del aluminio”, explica.

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