'Los Cangrejos', el documental sobre un represaliado en la Guerra Civil en Soria que se presenta en la Seminci
Su autor es el cineasta catalán Rubén Seca que presenta en la 70º edición de la Seminci su largometraje, financiado por la Junta y la Diputación de Soria, sobre la historia de su bisabuelo Eloy

Rubén Seca.
‘Los Cangrejos’ es más que una película sobre un represaliado de la Guerra Civil. A través de la vida de Eloy, el bisabuelo del cineasta catalán Rubén Seca, el autor invita a reflexionar sobre uno de los episodios más crueles de la historia de España y sobre la huella que la represión dejó en la memoria familiar y colectiva. “Ahora que la juventud crece desconectada con lo que pasó en la Guerra Civil es importante aportar para no olvidar lo que ocurrió” afirma antes de que su largometraje llegue a la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), tras un proceso de creación que abarca más de cinco años de rodaje en la provincia de Soria. La película se presenta el próximo 25 de octubre en la sección Castilla y León en Largo, recoge Ical.
P. ‘Los Cangrejos’ es su primer largometraje y está rodado íntegramente en Soria, ¿qué relación guarda con provincia?
R. Mi bisabuelo era soriano y mi abuelo, aunque vivió a caballo entre Barcelona y Soria también. Yo he pasado temporadas en Soria, sobre todo, en Navidad y verano. Parte de mi familia vive todavía en La Barriada.
P. Con ‘Cangrejos’ debuta en la gran pantalla. ¿Es, de momento, su trabajo más personal?
R. Sí, pero ‘Los Cangrejos’ sigue la estela de otro cortometraje que también habla sobre mi pasado familiar. No obstante, todavía el largometraje, que se estrenará en la Seminci, es más íntimo y está filmando con mi propia familia. En él aparece mi padre, mis tíos y mis primos. Además, el narrador soy yo, al principio no quería utilizar mi voz, pero luego la incluí porque daba un tono aún más íntimo a la historia. En un principio solo quería narrar la historia familiar, pero luego la película fue creciendo e incluí otros testimonios e historias.
P. ¿Cómo ha encontrado el tono de la película?
R. No he partido de ningún referente claro. He hecho la película desde mi propia mirada y con mi propio estilo. Desde el principio sabía que mi padre tenía que ser uno de los personaje en la película y que produjera la música. Él interpreta sus composiciones en los espacios del largometraje. Creo que es una música muy sensible, muy emotiva y consigue hilar la emoción a lo largo de la película.
P. ¿Cómo fue el proceso para seleccionar los espacios?
R. Contacté con la Sociedad Aranzadi y me ayudaron a la hora de poder grabar la exhumación en el cementerio de Las Casas. Además conté con la ayuda de la Asociación Recuerdo y Dignidad de Soria, que colaboró en la gestión de los permisos para los rodajes y me proporcionó documentación histórica. Para rodar en el resto de espacios fue relativamente fácil. En el Palacio de los Castejones de Ágreda, donde mi bisabuelo estuvo encarcelado, pedí permiso; me dijeron que rellenara un formulario y grabé el mismo día.
Algunos lugares elegidos venían condicionadas por la historia familiar, otras por los episodios que a mí me parecieron más interesantes de memoria histórica. El trabajo parte del libro ‘La represión en Soria durante la Guerra Civil’ que recoge muchísimos testimonios y episodios. Yo fui eligiendo los que me parecían más cinematográficos o que podía acompañar mejor a la historia, pero no quería saturar con una exceso de información.
Además, tenía claro que quería filmar el otoño soriano porque para determinados episodios esta estación da mucho dramatismo. Además tuvimos la suerte de encontrar niebla en lugares que no esperamos. Hay varios elementos que progresan en la historia como los cielos, el río y los cangrejos y sirven de hilo conductor.
P. ¿Por qué ha querido sacar a la luz su historia familiar?
R. Un día descubrí estas memorias familiares del pasado. Ni mi abuelo ni su padre hablaban de aquella época. En cierta forma heredé estas cicatrices familiares que no habían sanado. El hecho de toparme con mi historia familiar coincidió con la época en que yo empezaba a estudiar cine y tuve la necesidad de plasmarla en una película y que fuera narrada por nosotros mismos.
En nuestro país cada familia tiene su propia historia y creo que es con el conjunto de estas pequeñas historias que se completa este mosaico. Ahora que la juventud está creciendo bastante desconectada con lo que ha pasado, ya sea por desinterés o por ignorancia, creo que es importante seguir aportando para no olvidar lo que ocurrió.
P. ¿Cómo fue el encontrarte con ese manuscrito de su abuelo?
R. A mí bisabuelo no llegué a conocerlo, él murió el mismo año que yo nací. Tras su fallecimiento, mi padre tuvo que vaciar su piso y en un altillo apareció la libreta de Eloy. Yo la leí y mi padre se me estuvo contando un poco sobre lo que le ocurrió durante la Guerra Civil. Me sorprendió mucho, porque mi abuelo tenía miedo a hablar del tema, incluso en democracia. Nunca me habló de ello, entonces me impactó bastante lo del miedo perdurado en el tiempo, incluso después de la muerte de Franco. Quise no dejar enterrado este pasado familiar.
Trabajó como operador de cámara con José Luis Guerín en su última película. ¿Le ha influenciado su estilo de observar la realidad para hacer tu propia película?
A Guerín lo tengo como maestro y amigo. Ha sido mi mentor en todo el proceso de la película, especialmente, en la etapa de guion. Para mí siempre es una inspiración. Creo que mi documental quizá tiene un estilo un poco distinto a lo que hace él, pero me ha ayudado muchísimo en muchos aspectos.
P. ¿Cuánto tiempo estuvo rodando por Soria?
R. ‘Los Cangrejos’ es un proyecto que ha ido evolucionando en distintas etapas. Yo empecé a rodar en 2019 sobre todo porque tenía la urgencia de que mis primos pequeños salieran cuando todavía no habían pegado el estirón. Yo quería que ellos representaran a nuestro abuelo y a su hermana. Empecé a rodar sin ningún tipo de recursos. En 2019 filmé todas las partes de mis primos siendo más pequeños y luego fue dosificando las tomas en posteriores años. Volvimos a rodar en 2021 y en 2023 rodamos las exhumaciones. Este año fue cuando conseguí la financiación de la Junta de Castilla y de la Diputación de Soria. En 2024 hicimos el rodaje del gran grueso de la película. Han sido al final más de cinco años de proceso.
Compartí la copia de trabajo con distintas personas, con Mercedes Álvarez y Guerín que me ayudaron a pulir el montaje. La producción de sonido también ha sido laboriosa, pero fue todo muy bien.
P. ¿Se ve regresando en un futuro a Soria?
R. Este mismo verano he ido a rodar un cortometraje sobre un tratante de animales. Siempre que puedo ir a Soria a hacer pequeñas piezas de cine estaré encantado. Tengo mucha conexión y me encanta todo lo que hay alrededor. No descarto que haya más proyectos.
P. ¿Cómo percibe a la llamada España vaciada? ¿Es atractiva para filmar?
R. Es triste y ojalá se pueda ir revertiendo de alguna forma. Para filmar es un lugar idílico por su belleza, por los pueblos, el paisaje, por sus gentes...
A mí lo que más triste me pone, porque además mi familia lo está viviendo, es la falta de oportunidades. Mis primos ya han hecho 18, y 19 años y no han podido estudiar en la ciudad. Según qué carrera quieres estudiar, te obliga a irte a Madrid o a cualquier otro sitio. Si no hay futuro para los jóvenes, es difícil que puedan quedarse. Entonces creo que lo que primero habría que revertir es esto. No creo que la gente quiera marcharse, pero se ven obligados porque al final quieren tener una oportunidad.
P. ¿Dónde se va a poder ver la película a partir de su estreno en la Seminci?
R. En el festival va a ser el estreno mundial y a partir de aquí vamos a intentar hacer un recorrido de festivales amplio y después llegará a los cines, incluido los Cines Mercado de Soria.