Heraldo-Diario de Soria

Copiso bate récord y ya aglutina al 60% de los profesionales del campo soriano

Tras tocar fondo en 2016 con 1.212 cooperativistas ahora son 1.375 y remonta a cifras de hace 20 años

El hotel San Francisco de Soria acogió la última asamblea general de delegados de Copiso.

El hotel San Francisco de Soria acogió la última asamblea general de delegados de Copiso.Montesegurofoto

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Soria

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Desde sus comienzos Copiso ha demostrado su compromiso con su tierra, casi sesenta años al servicio de los sorianos lo que le ha llevado a erigirse como la empresa de mayor facturación de la provincia, con más de 300 millones de volumen de negocio, pero lo más importante es que abarca ya el 60% de la cuota agraria, con 1.375 socios. Y tiene la intención de seguir creciendo. Según el director gerente de la cooperativa, Pascual López Nuez, esta situación obedece a la evolución del mercado, que está favoreciendo su modelo. A su juicio, los agricultores cada vez son más profesionales y delegan la comercialización en Copiso, que ha demostrado durante todo este tiempo una credibilidad potente, en una línea de crecimiento «imparable».

Esta cooperativa de primer grado ha forjado su historia en el medio rural soriano. Surgió en 1967 como respuesta a la difícil situación que atravesaba la actividad agrícola y ganadera y la zona rural a mediados del siglo XX. Un grupo de ganaderos lideró la iniciativa y pronto quedó patente la necesidad de integrar a los agricultores para afrontar conjuntamente los retos del campo. La que es también la primera Cooperativa Agropecuaria Provincial estaba integrada a su vez por 67 cooperativas locales y los llamados grupos sindicales de colonización de entonces, además de 320 agricultores y ganaderos individuales, que en total sumaban un millar de socios, un número que tres años después ascendió a más de 1.800.

De hecho, no sólo aglutina buena parte de la labor agropecuaria soriana, que desempeña un papel fundamental en el desarrollo económico y social de las zonas rurales de la provincia, sino que además, es referente como un modelo ejemplar de cooperativismo en España porque desde su creación apuesta por la economía circular y la sostenibilidad.

Actualmente Copiso tiene 1.375 socios, de los que más de 1.000 son socios con un nivel de actividad importante, con una capacidad empleadora que supone más de 2.000 puestos de trabajo, incluyendo una plantilla de 175 personas, los puestos directos de las granjas en integración que gestiona, o los indirectos que trabajan en el entorno de la cooperativa.

Así, Copiso ha remontado el número de socios que tenía hace una veintena de años. El primer síntoma positivo llegó en el balance anual de 2017. Entonces la cooperativa celebró su 50 aniversario, y a partir de ahí cambia la tendencia de pérdida de socios y se acaba el ejercicio con cuatro socios más que en 2016, cuando tocó fondo, ya que pasó de 1.212 a 1.216. Lejos estaban las cifras de 1970, que rebasó los 1.800, con 1.811, pero lo cierto es que desde 2017 el número de cooperativistas ha ido creciendo hasta los 1.375 actuales, de modo que se encuentra ya en datos de 2003, cuando se contabilizaron 1.369.

Lo cierto es que el reconocimiento de Copiso como entidad asociativa prioritaria regional ha facilitado la llegada de nuevos socios jóvenes, que tienen un acceso preferencial, y con mejores condiciones, a subvenciones y ayudas para incorporarse al sector primario. Además, el Consejo Rector de la cooperativa está trabajando en la llegada de jóvenes profesionales y en la incorporación de la mujer a la actividad agraria, ya que en 2024, solo 28 socios de los 1.356 tenían menos de 40 años, lo que supone un 2%, y 136 eran mujeres, una representación que apenas llega al 10%.

El problema es el envejecimiento del sector, la escasa rentabilidad o las elevadas inversiones que se requieren, porque dificultan el necesario relevo generacional en la agricultura y la ganadería.

En una actividad con tantas incertidumbres y vaivenes, los jóvenes agricultores y ganaderos valoran el apoyo y la tranquilidad que les aporta Copiso, con un buen asesoramiento sobre la gestión de su explotación agrícola o granja, facilitando la adquisición de insumos y optimizando la comercialización de la producción. En definitiva, «queremos ser el impulso que necesita un hombre o una mujer joven para decidir quedarse en el campo y en los pueblos», subraya Pascual López.

Sostiene que el modelo de Copiso se ha beneficiado de la evolución de los mercados frente a otros como los almacenistas locales, figuras que poco a poco están mermando en actividad y no tienen continuidad, de modo que el agricultor, que cada vez es más profesional, prefiere delegar la comercialización en una cooperativa y despreocuparse de los vaivenes de los precios, «sobre todo porque Copiso ha demostrado una credibilidad potente».

Es por eso por lo que el agricultor joven con un perfil potente tiende a participar en Copiso, de modo que considera que esta línea de crecimiento, al menos de momento, es imparable. «La figura del almacenista irá desapareciendo y el barco que hay ahora es Copiso».

No obstante, no se marcan objetivos: Somos un apoyo para el agricultor y todo aquél con sentido de cooperativismo tiene un sitio donde agarrarse. «No obligamos a nadie, sino que queremos que nuestra opción siga siendo interesante y sea la más atractiva». Por eso cree que se irán incorporando a su ritmo; sobre todo porque tienen que estar convencidos.

A su juicio, la merma en el número de socios se produjo coincidiendo con los años de reestructuración agrícola. «Las explotaciones de pequeño tamaño fueron desapareciendo al mismo tiempo que iba descendiendo la demografía del medio rural», explica. Tampoco cree que ayudó la forma de trabajar de entonces de Copiso, con una política de exclusividad que «no fue la más adecuada para crecer».

Ahora, en esa línea de ascenso estable y condicionado a la parte agrícola, Copiso espera a los jóvenes que se vayan incorporando a las explotaciones por relevo generacional, y se vaya incrementando ese 2% «todavía bajo». En relación con las mujeres, Pascual López sostiene que aunque son el 10% de todos los socios, suponen la cuota que realmente se dedica al sector agrícola en Soria.

Pero el crecimiento de la cooperativa soriana no puede entenderse sin el esfuerzo de su plantilla, en estos momentos con 175 trabajadores, una cifra histórica que se suma a todos los récords registrados este año. Lo cierto es que en los últimos diez años se ha incrementado de manera directamente proporcional a las necesidades de Copiso; en 2015 apenas rebasó el centenar de empleados, lo que supone un aumento del 75% en una década.

La sociedad ganadera más grande del país

«Copiso es de lejos la cooperativa ganadera más grande de España», tal y como recuerda Pascual López, y «por la actividad propia de Copiso ha ido creciendo también en este sentido, por lo que si nos medimos en eficiencia con respecto a otras empresas del sector ganadero estamos en la media alta de costes y de márgenes».

Entre la agricultura y la ganadería el año pasado superó por primera vez los 300 millones de euros de facturación, 303.741.775 euros, un 10,75% más que el ejercicio anterior. También batió récords en la venta de cerdos entre Copiso y las sociedades en las que participa, que sumaron 1.002.468 animales, un 2% más que el año anterior.

La circunstancia de abarcar la gestión de todo el ciclo productivo y comercial, incluida la producción de materias primas y la fabricación de piensos, permite a la cooperativa soriana trabajar con un alto nivel de eficiencia y competitividad, a pesar de la compleja situación del sector, situándose en el rango medio-alto del sector porcino español.

La actividad ganadera de Copiso, a nivel de grupo empresarial, está asentada y va unida al desarrollo de la agricultura. Ambas actividades -ganadera y agrícola- se complementan, se necesitan y se impulsan mutuamente para cubrir toda la cadena de valor, gracias a un modelo cooperativo ejemplar, conseguido por los socios de la cooperativa después de años de esfuerzo e implicación del campo soriano. De hecho, esta campaña calculaba vender 280.000 toneladas, lo que supone ya casi el 40% de todo lo cosechado en la provincia, 758.000 toneladas, y confía en cerrar 2025 viendo cumplido otro de sus retos, que no es otro que alcanzar las 300.000 toneladas de cereales obtenidos de los socios.

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