Centro Penitenciario de Soria
La cárcel de Soria registró 37 agresiones entre internos y escala la conflictividad
El sindicato mayoritario de prisiones acusa a Instituciones Penitenciarias de tapar incidentes como el del sábado y descarta abrir otro módulo sin trabajadores
Vista de la cárcel de Soria.
La cárcel de Soria escalará en conflictividad. Así lo asegura el sindicato de prisiones Acaip, que junto a UGT son el mayoritario de la ciudad en el sector. La multiculturalidad de las prisiones y las religiones y los perfiles de los presos son algunas de las circunstancias que explican esa escalada. A falta de conocer los datos del año 2025, la última referencia, la de 2024, señala que en el centro penitenciario soriano se registraron 37 agresiones entre internos y 1 a un funcionario.
El último capítulo se produjo el pasado sábado, cuando un intento de motín de un grupo de presos terminó con un funcionario herido en el Hospital Universitario Santa Bárbara y tres presos ingresados en régimen de aislamiento por su comportamiento. Se vivieron momentos de tensión cuando los internos rodearon a los trabajadores penitenciarios y a la jefa de servicio, aunque la situación pudo encauzarse.
El trabajador herido sufre luxaciones en el hombro y en el brazo a resultas del forcejeo con los presos, y estará de baja unos días, según señaló el portavoz de Acaip Joaquín Leyva. «El problema no son las lesiones físicas, ya que se restablecerá y volverá al trabajo. El problema son las secuelas psíquicas del funcionario que cuando vuelva a la cárcel se encontrará otra vez con el interno que inició el incidente, y esto siempre es difícil. La verdad es que está bajo de ánimo y no ha habido apoyo institucional», señaló Leyva.
El problema se debe, según portavoz del sindicato, a que «faltan médicos y hay que hacer el reparto de la medicación el día que se requiere. Y algunos presos lo utilizan para traficar con estas sustancias». En concreto, el interno trató de pasar como suyas unas pastillas que no le correspondían «y se revolvió» cuando fue detectado. «El preso trató de calentar al resto de internos del módúlo (donde hay 90) para enfrentarse a los trabajadores, y algunos le secundaron».
Con la tensión a flor de piel en el módulo, el objetivo era sacar a estos internos de esas instalaciones y «esto no es fácil porque hay que controlar a muchos. Se revolvieron y un compañero acabó lesionado en el forcejeo».
En cualquier caso, la tipología de presos de ese módulo número 6 no es de un perfil peligroso. «No se trata de internos especialmente peligrosos, pertenecen más a la delincuencia de la calle. El problema también es que no se ha actualizado la Relación de Puestos de Trabajo en la prisión y hace falta más personal que no acaba de cubrirse.
En la actualidad la cárcel de Soria cuenta con 260 presos. Hay tres módulos abiertos que se distribuyen a 90 reos por módulo. Mucho se ha hablado sobre la posibilidad de la apertura de más módulos en la cárcel soriana, algo que Leyva considera inviable por el número de trabajadores. Hace 3 años abrió con 3 módulos y así se mantiene. «No hay personal y así no se pueden abrir más módulos. Hace falta que la plantilla se amplíe».
A todo esto se une que la tipología de las cárceles ha cambiado mucho con respecto a las de los años 90 o inicios de 2000. «La población reclusa no es la de antes. Ahora conviven distintas culturales o religiones y las dificultades son mayores en el trabajo».
Instituciones Penitenciarias no se ha expresado aún sobre el incidente del sábado en la cárcel de Soria. A pesar de que este medio requirió información, el órgano del Ministerio del Interior encargado de gestionar las prisiones y centros penitenciarios no aportó dato alguno, amparándose en que ya se había publicado información procedente de Acaip-UGT. «A Instituciones Penitenciarias no le interesa el tema. Le gusta tapar o maquillar los incidentes que se producen». En este sentido, Leyva recuerda los 37 que hubo entre presos en 2024 y la agresión a un funcionario, y será en unas semanas cuando se conozcan los datos cerrados de 2025. Pronostica que habrá un aumento de la conflictividad, «a pesar del ‘maquillaje’ que se quiere hacer de estos datos. Y lo de las agresiones también es muy discutible porque un compañero puede eludir una agresión de un preso y que termine cayendo por las escaleras, y eso ni se contabiliza», aclara.
Las reivindicaciones de Acaip se dirigen a poner coto a la escalada de la conflictividad en las cárceles, al fortalecimiento de las plantillas, al reconocimiento de su papel en la sociedad y a un escalafón que les permita protegerse más, cuál es que sean reconocidos como agentes de la autoridad. Y es que el reconocimiento legal de los funcionarios de prisiones como agentes de la autoridad, supondría para ellos una «mayor protección jurídica acorde a las funciones de riesgo» que desempeñan.
Del mismo modo, reclaman el «refuerzo inmediato de las plantillas, especialmente de personal sanitario, evitando situaciones como la entrega masiva de medicación que generan graves riesgos».
La Relación de Puestos de Trabajo es también una circunstancia clave, porque supone «la adaptación a las nuevas necesidades operativas de los centros penitenciarios», además, de una «clasificación y separación interior efectiva, ajustada a la realidad penitenciaria actual y orientada a garantizar la seguridad.
Por último, piden que «se adopten medidas reales y efectivas de respaldo institucional a los trabajadores penitenciarios».