Heraldo-Diario de Soria

Sanidad

La Unidad de Radioterapia de Soria trata a 65 pacientes desde julio y supera ya las 1.000 sesiones

Los más comunes son los tumores de próstata y de mama. El tratamiento «depende del tipo de cáncer y de si la radiación se está realizando con intención curativa o paliativa», explica el oncólogo Álvaro Gaona

El TAC simulador realiza una especie de mapa de carreteras GPS del tumor y la zona a tratar para, después, planificar el tratamiento y aplicar la radiación.

El TAC simulador realiza una especie de mapa de carreteras GPS del tumor y la zona a tratar para, después, planificar el tratamiento y aplicar la radiación.Mario Tejedor

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La Unidad de Radioterapia del Hospital Santa Bárbara de Soria se encuentra ya a pleno rendimiento desde su puesta en funcionamiento, tras muchos años de espera, el pasado mes de julio. Desde entonces, 65 pacientes han sido tratados en este servicio que acaba de superar las 1.000 sesiones. En la actualidad, son «16 los pacientes que estamos tratando», explica a este medio el oncólogo radioterápico, Álvaro Gaona, que añade que la mayoría de los pacientes «están diagnosticados de tumores de próstata y mama siendo, sobre todo, hombres mayores y mujeres de edad media, entre 50 y 60 años».

Pero, ¿cómo funciona este servicio? Gaona indica que «la característica común de todos los pacientes es que desafortunadamente han sido diagnosticados con cáncer». En primer lugar, «se presenta al paciente en el comité de tumores que está dividido por patologías y, también, si al enfermo se le va a tratar con intención curativa o paliativa». En función de todo ello, apunta el oncólogo, «variarán los tiempos de citación ya que unos tendrán más prioridad que otros porque unos pueden esperar más y otros menos» destacando que «depende del tumor, varía el procedimiento».

El especialista realiza una primera consulta «en la que les explico el tratamiento» y, después, puede ser durante esa primera consulta o con una cita posterior, «se les hace un TAC de simulación a través del que se simula el tratamiento que se va a hacer posteriormente. En ese TAC el paciente lleva una inmovilización que será acorde al tumor que tiene diagnosticado». Es decir, explica, «si vamos a tratar un tumor que está en el cerebro, en la cabeza o en el cuello se inmoviliza al paciente con una máscara termoplástica que va fija a la mesa y que nos ayuda a que el paciente esté siempre en la misma posición para que la radiación llegue siempre al mismo sitio». Sin embargo, «si es un pulmón, una columna vertebral o una mama estarán en una camilla con un plano inclinado y los brazos por encima de la cabeza para que todo el campo que vamos a tratar que es el tórax esté libre». Pero, añade, «si es una pelvis como próstata, recto o cánceres ginecológicos, por ejemplo, se les pone los brazos pegados al cuerpo pero en flexión para que quede libre la zona de la pelvis y una cuña en las rodillas para que las piernas estén siempre con la misma posición».

Tras ello se pasa a la planificación, es decir, «llevamos las imágenes del TAC al ordenador y le indicamos al programa informático que buscamos un equilibrio entre eficacia y seguridad del tratamiento. Que las dosis sean efectivas, que sean altas para que traten bien el cáncer pero al mismo tiempo sean seguras para el paciente porque no queremos tratar el tumor pero al mismo tiempo dañar los órganos que haya alrededor. Por eso esta planificación nos toma entre una y dos semanas», subraya Gaona. Y es que, añade, «hay que hacer unos cálculos matemáticos complejos de los que se encargan los radiofísicos con los parámetros que yo pido. Una vez se cumplen esos parámetros, y sabemos que es eficaz y seguro, seguimos adelante con el tratamiento».

El técnico Juan Pérez Velasco preparando el acelerador para una sesión de radioterapia.

El técnico Juan Pérez Velasco preparando el acelerador para una sesión de radioterapia.Mario Tejedor

En este tercer paso es «cuando citamos al paciente para iniciar el tratamiento. El número de sesiones depende del tumor». Así, indica, «una mama se puede tratar en 15 o en 5 sesiones. Una próstata varía más, pueden ser 27 o 20 sesiones. Una vejiga pueden ser 33 sesiones. Los tratamientos paliativos suelen ser en menos sesiones, en 5, en 10 o incluso en una única sesión. Todo va a variar dependiendo de las características del paciente, de su tumor y de su diagnóstico».

En ese tratamiento, apostilla Gaona, «el paciente va a estar en las mismas condiciones en las que estuvo el día del TAC y así garantizamos que la radiación vaya siempre al mismo sitio. Cada sesión dura en torno a 10 o 15 minutos. Son bastante rápidas y los pacientes la toleran bien porque no notan nada. La máquina gira alrededor de ellos administrando la radiación pero no les toca, no les pincha, no les quema... Simplemente tienen que permanecer quietos». Cada día, explica, «se trata a unos 20 pacientes» en horario de 9.00 a 15.00 horas.

En cuanto a los efectos secundarios «varían dependiendo de la localización a nivel de piel o de órganos cercanos. La radioterapia, tanto sus efectos benéficos como secundarios, van a aparecer a nivel de la región que trates», concluye.

Sólo se deriva a Valladolid la braquiterapia

El oncólogo, Álvaro Gaona, destaca de la unidad soriana el «buen equipo, buen ambiente y la tecnología punta para hacer cualquier técnica de radioterapia externa». Ahora, indica, «sólo se está derivando a Valladolid la braquiterapia que es radiación administrada mediante aplicadores». Por ejemplo, «la braquiterapia ginecológica se administra con un aplicador dentro de la vagina como si fuera un tampón a través de una sonda», explica. También se usa para tratamientos de otorrino.

Sobre estas líneas, el equipo de la Unidad de Radioterapia del Hospital de Soria, al completo.

Sobre estas líneas, el equipo de la Unidad de Radioterapia del Hospital de Soria, al completo.Mario Tejedor

Un equipo multidisciplinar que recibe en una encuesta una nota de 9,7 por sus propios pacientes

Recibir un diagnóstico de cáncer es un duro revés. Desde luego nadie lo planea y tampoco lo espera. Cuando el paciente llega a Radioterapia ya conoce su situación y su enfermedad. En esta unidad no es donde el paciente se enfrenta a esa primera bofetada de realidad. La noticia le compete a otros especialistas y el enfermo llega a este servicio con el diagnóstico, al menos, masticado. Que no quiere decir que esté completamente asumido ni interiorizado. Pero sí sabiendo que la radioterapia es una opción de tratamiento.

En esta unidad entra en funcionamiento un importante equipo multidisciplinar de expertos que van desde el oncólogo radioterápico hasta las administrativas pasando por las enfermeras, los técnicos del TAC simulador, del acelerador y dosimetría así como las radiofísicas. Un equipo formado por unas 15 personas que, además de expertos, son cercanos y próximos al paciente en un momento muy delicado de su vida. Tienen una gran empatía y una sonrisa que te saluda en cuanto cruzas la puerta del búnquer para acceder a Radioterapia. Palabras amables, cercanía y una gran dosis de paciencia para atender a pacientes que están atravesando un complicado momento de sus vidas. Y del que nadie está libre.

La unidad ha lanzado una encuesta entre los pacientes y familiares para conocer cómo ven el servicio y los puntos a mejorar. Las respuestas son muy positivas respecto a las sensaciones de los pacientes con el trabajo de los profesionales y los medios de la unidad. De hecho, se han recibido más de 40 respuestas que han valorado con un 4,83 sobre 5 su funcionamiento. Además, a la pregunta ‘¿Cúal es su satisfacción general con la unidad de Radioterapia?’ La valoración es de 9,70 sobre 10 puntos, es decir, un sobresaliente muy alto.

Son 16 preguntas entre las que figuran, por ejemplo, ‘Claridad con la que el médico explica su enfermedad y tratamiento’; ‘Tiempo que el médico dedica a resolver sus dudas’, ‘Atención y profesionalidad del personal de enfermería’; ‘Tiempo de espera para ser atendido el día del tratamiento’ o ‘Información sobre a quién dirigirse fuera del horario habitual’.

Junto al médico, a la primera consulta también asiste la enfermera que aporta al paciente «información y un plan de cuidados integral tanto él como a los familiares así como las normas de preparación durante el tratamiento», tal y como indica la enfermera, Clara Martínez. Durante todo el proceso «existe una conexión telefónica o presencial directa con Enfermería para las dudas que puedan surgir».

Tras el TAC simulador llega el momento de planificar el tratamiento. Aquí entran en escena las radiofísicas que calibran el acelerador, «dando la dosis al paciente que el médico prescribe, realizando el diseño del tratamiento». Así, indican, «elegimos la técnica que se usa, la energía, a través de diferentes parámetros según el tratamiento. El médico nos dice ‘quiero que le llegue tanto volumen de tratamiento y los órganos de riesgo que no superen ‘x’ volumen’. Y, a partir de ahí, tenemos que elaborar el tratamiento para que se cumpla esa prescripción. Unas veces se cumple y otras no por lo que hay que valorar y el médico decidir ya que es quien fija las sesiones y la dosis».

Y, por último, el paciente entra a la sala poniéndose en manos del acelerador, que gira sobre él radiando la lesión en busca de la curación o de los cuidados paliativos prescritos.

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