Ni Petra ni Pompeya, pero nada que envidiar: descubre un yacimiento único en la provincia de Soria
Tiermes, la "Petra de Occidente", donde la piedra cuenta la historia de una ciudad esculpida en la roca muy cerca de Soria

Yacimiento de Tiermes
Coge la mochila, que nos vamos de excursión. Nos dirigimos al sur de la provincia, donde el paisaje es rudo y agreste y el rojo lo domina todo, hasta donde la vista alcanza. Un lugar al que es fácil sacarle comparaciones. ‘La Petra de Occidente’, lo llamarán algunos. Pero este sitio es especial por sí solo, sin necesidad de comparativos.
El yacimiento de Tiermes tiene luz y entidad propias. Es una ciudad en ruinas y también un prodigio de la historia de la ingeniería, un espacio en el que el ser humano se valió de la enseñanza de la geología para avanzar en la cuestión urbanística; un sitio, de verdad, único en el mundo.
Urbanismo excavado para la posteridad
Y es que lo que hace especial el yacimiento de Tiermes es su técnica de construcción. Su principal diferencia es que, por lo general, las ciudades romanas tradicionales se levantaban mediante el sillar sobre el suelo; Tiermes, en cambio, fue literalmente tallada en la roca arenisca.

Yacimiento de Tiermes en Soria.
Si caminas por su sendero podrás contemplar viviendas de varias plantas: sus paredes, escaleras y canales de desagüe forman parte de la propia roca original, un espectáculo de arquitectura que se puede calificar como ‘negativo?: aquí construir no es añadir, sino sustraer material.
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El ejemplo más impresionante de este yacimiento es el Graderío Rupestre, un espacio impresionante tallado en la ladera que servía, al parecer, como un lugar de encuentro público y espectáculos, que nada tiene que envidiar a otros teatros de la antigüedad clásica.
Un eco de la resistencia celtíbera
Antes de ser una joya del Imperio Romano, Tiermes fue un castro celtíbero de la tribu de los arevacos. Las legiones romanas encontraron en este castro un hueso muy duro de roer, dado su emplazamiento estratégico y sus defensas naturales. Al final, fue conquistada y reconvertida, no asolada.
Los romanos llegaron para perfeccionar el castro. Construyeron un acueducto que es toda una obra maestra de la ingeniería hidráulica, con túneles excavados manualmente. Ojo, puedes visitarlo por dentro y sentir la humedad de la piedra y admirar la precisión de unos arquitectos que para nada tienen que envidiar a los de la actualidad.
¿Quieres tranquilidad? Lo tienes en Tiermes
A diferencia de otros emplazamientos más turísticos y bulliciosos como Pompeya o Petra, Tiermes ofrece tranquilidad y soledad. El yacimiento está rodeado por la más pura naturaleza, coronado por buitres leonados que surcan los límites de montañas rojas que acarician el cielo. El silencio, a veces, se rompe: es el viento que reocrre las antiguas calles romanas y el Foro, los restos aún conservados del corazón administrativo de la ciudad.
Ir al yacimiento de Tiermes es viajar en el tiempo y meditar acerca de la Historia. Soria guarda este tesoro que ofrece una conexión emocional antes que una casilla que marcar en la lista de destinos turísticos. Este enclave sorino nos recuerda que la grandeza, a veces, no está en la altura de las columnas, sino en la profundidad de una huella que, a día de hoy, podemos seguir rastreando.