Heraldo-Diario de Soria

A menos de una hora de Soria: el pueblo maldito que sobrevivió 2.000 años y murió con un solo hombre

Segundo Alcalde Portero llegó a ser alcalde, juez de paz, alguacil y concejal, todo a la vez

Peñalcázar, un pueblo con historia milenaria, ahora fantasma

Peñalcázar, un pueblo con historia milenaria, ahora fantasmaGetty Images

Antonio Bret
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Peñalcázar lo tenía todo para durar, y sin embargo dejó de existir. Enclavado en la provincia de Soria a 1.249 metros de altitud, sobre un exuberante acantilado de roca caliza que mira con orgullo la comarca del Campo de Gómara, fue ciudad celtíbera, plaza árabe, enclave medieval y municipio moderno, pero hoy reina la soledad y el silencio. Peñalcázar está vacía, pero guarda entre sus ruinas más de dos mil años de historia.

Un origen que se pierde en la prehistoria

Los primeros en llegar a Peñalcázar fueron pobladores prehistóricos que apreciaron el refugio de la roca, además de sus minas de plata y plomo. Después, llegaron los celtíberos, que fundaron aquí la ciudad de Centóbriga, un nombre que los romanos decidieron conservar al situar allí un campamento militar.

Con la llegada del islam, los árabes convirtieron Peñalcázar en plaza fuerte y el topónimo Al-qasr -que significa ‘fortaleza’- quedó grabado para siempre en el nombre del municipio.

El Cid y Peñalcázar

En El Cantar de Mio Cid se nombra a Peñalcázar como uno de los pueblos que, tras las victorias militares de Rodrigo Díaz de Vivar por la zona, se vio obligado a pagarle parias, que son tributos en señal de sometimiento, algo habitual en la España medieval entre los reinos taifas y los señores de guerra cristianos. Este vínculo con la epopeya del Cid ha logrado que este enclave de la España vaciada forme parte del Camino del Cid, la ruta cultural que recorre los escenarios del clásico.

En el siglo XII, tras décadas de disputas entre Castilla y Aragón por el control de estas tierras fronterizas, Peñalcázar quedó en manos castellanas. Era un lugar de suma importancia, un punto de vigilancia y defensa que queda atestiguado por los restos de dos tramos de murallas con almenas y aspilleras que se pueden ver a día de hoy. El conjunto fue declarado Monumento Nacional en 1949.

Segundo Alcalde Portero: un hombre, un pueblo

Poco a poco, Peñalcázar se fue apagando hasta que por sus tierras solo quedaban las huellas de un solo hombre. Segundo Alcalde Portero tenía 45 años cuando la prensa se fijó en él. Corría el año 1976, mes de diciembre, y tuvo lugar la primera votación democrática tras la dictadura franquista, un acontecimiento histórico sin duda. Pues bien, las autoridades constituyeron una mesa electoral completa en el municipio para que votara solo una persona.

Segundo no era solo el único habitante de hecho del pueblo, sino que acumulaba en su propia persona todos los cargos que un municipio puede albergar: era el alcalde, el juez de paz, alguacil y concejal de la Hermandad de Labradores y Ganaderos. Su única visita regular era el cartero, que regularmente le llevaba la correspondencia.

El único habitante de Peñalcázar se fue definitivamente en 1978. Con él, el pueblo quedó en silencio total. Con él se fue el último rastro de vida cotidiana en un lugar que había estado habitado de forma continuada durante más de dos mil años.

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