Heraldo-Diario de Soria

10 pueblos de Soria que el paso del tiempo dejó sin habitantes

Estos pueblos de Soria conservan ruinas, iglesias y antiguas calles que recuerdan cómo era la vida rural antes de la despoblación

Restos de la iglesia de Peñalcázar, un antiguo pueblo de Soria que quedó sin habitantes y hoy conserva parte de su patrimonio histórico.

Restos de la iglesia de Peñalcázar, un antiguo pueblo de Soria que quedó sin habitantes y hoy conserva parte de su patrimonio histórico.A.C.

Patricia de la Torre
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Entre montes y valles tranquilos de la provincia de Soria se encuentran pequeños pueblos que con el paso de las décadas fueron quedando sin habitantes. Sus calles, iglesias y casas de piedra forman hoy parte del paisaje rural y permiten entender cómo era la vida cotidiana en muchas localidades del interior de España durante buena parte del siglo pasado.

Un reportaje publicado por el portal inmobiliario Idealista recuerda que «la provincia soriana esconde numerosos y sorprendentes pueblos abandonados». En muchos casos se trata de núcleos que durante años mantuvieron pequeñas comunidades agrícolas y ganaderas y que con el tiempo fueron perdiendo población.

Pueblos de Soria sin habitantes que conservan parte de su historia

Uno de los lugares más llamativos es Peñalcázar, situado en una planicie cercana al Moncayo. Aunque quedó sin vecinos a finales del siglo XX, todavía conserva una imagen imponente sobre el paisaje. Su antiguo recinto fortificado continúa dominando la zona y aún pueden distinguirse elementos históricos como una torre de origen califal o el antiguo aljibe.

La iglesia de San Miguel Arcángel es otro de los edificios más representativos del lugar. Con elementos góticos y renacentistas, recuerda la importancia que llegó a tener este enclave en el pasado. Según recoge Idealista, el pueblo «conserva una presencia imponente incluso tras su abandono en 1978».

Una visitante en la iglesia en ruinas del ya despoblado de Peñalcázar.

Una visitante en la iglesia en ruinas del ya despoblado de Peñalcázar.A.C.

También en el norte de la provincia se encuentra Armejún, que vivió una situación particular. Durante años permaneció completamente vacío, pero recientemente algunos descendientes de antiguos vecinos han impulsado un proyecto para recuperar el pueblo. El reportaje explica que «un proyecto impulsado por descendientes del lugar permitió que vuelvan a escucharse voces y herramientas entre sus casas».

La iniciativa busca rehabilitar viviendas y crear una pequeña ecoaldea que permita devolver actividad al lugar.

Pueblos de Soria donde el tiempo transformó la vida rural

Otros núcleos reflejan cómo el paso del tiempo fue cambiando la realidad de muchos pueblos pequeños. Albalate, cerca de Cihuela, llegó a albergar varias familias dedicadas a la agricultura. Sin embargo, con el paso de los años las edificaciones fueron desapareciendo y hoy apenas quedan restos visibles.

Idealista señala que «lo que un día fueron casas alineadas junto a la carretera desapareció hasta no dejar rastro visible». Aun así, todavía se conservan dos antiguas bodegas subterráneas que recuerdan la actividad vinícola que existió en la zona.

Algo parecido ocurre en Buimanco, situado en la comarca de Tierras Altas. Allí la vegetación ha ido ocupando el espacio de las antiguas viviendas, construidas con piedra clara característica de la arquitectura serrana.

‘La vaca de Buimanco’. JOSÉ LUIS MUÑOZ RUIZ

‘La vaca de Buimanco’. JOSÉ LUIS MUÑOZ RUIZ

Vea es otro de los pueblos que quedaron sin habitantes en la segunda mitad del siglo XX. Se encuentra en la sierra de Alcarama y para llegar hasta él es necesario recorrer un sendero que atraviesa cañones y cruza el río Linares. Entre la vegetación todavía pueden identificarse restos de viviendas y del antiguo colegio.

Pueblos de Soria con patrimonio y referencias históricas

Algunos de estos lugares conservan además referencias históricas destacadas. Navapalos aparece mencionado en el Cantar de Mio Cid. Según explica Idealista, «por su vado cruzó el Cid Campeador durante su destierro», lo que ha convertido este enclave en un punto vinculado al conocido Camino del Cid. Aunque el pueblo llegó a quedar sin habitantes durante el éxodo rural del siglo XX, diferentes iniciativas impulsadas desde los años ochenta permitieron recuperar parte del lugar y hoy mantiene algunos vecinos, si bien gran parte de sus construcciones continúan en estado de abandono.

Navapalos en una imagen de archivo.

Navapalos en una imagen de archivo.HDS

Velasco, situado cerca de El Burgo de Osma, también ofrece una imagen característica del paisaje soriano. Aunque hoy quedan principalmente ruinas, en el siglo XIX llegó a contar con más de un centenar de habitantes, además de escuela y Ayuntamiento propio. La iglesia de Santa María Magdalena y el cementerio son algunos de los elementos que todavía se mantienen.

Imagen del despoblado de Velasco.

Imagen del despoblado de Velasco.MARIO TEJEDOR

Sarnago representa un caso diferente. Tras quedar deshabitado a finales de los años setenta, antiguos vecinos y descendientes impulsaron iniciativas para recuperar el pueblo. Hoy algunas casas han sido rehabilitadas y el lugar vuelve a tener actividad en determinadas épocas gracias a las actividades culturales organizadas por la Asociación de Amigos de Sarnago.

Primer encuentro de personas que se apellidan Sarnago en Sarnago.

Primer encuentro de personas que se apellidan Sarnago en Sarnago.AMIGOS DE SARNAGO

Otros lugares como Aldealcardo o Villarijo también forman parte de este conjunto de núcleos que fueron perdiendo población con el paso del tiempo.

Aldealcardo, uno de los despoblados de Soria. HDS

Aldealcardo, uno de los despoblados de Soria. HDS

Localidad de Villarijo en Tierras Altas.-HDS

Localidad de Villarijo en Tierras Altas.-HDS

Actualmente algunos de estos antiguos pueblos atraen la curiosidad de viajeros y senderistas que recorren la provincia en busca de paisajes tranquilos y patrimonio rural.

Tal y como resume el reportaje de Idealista, «sus calles vacías, sus iglesias en ruinas y las huellas que dejó la despoblación forman hoy un paisaje que mezcla memoria y naturaleza».

Una forma de acercarse a la historia reciente del mundo rural y a los cambios que han transformado muchas zonas del interior de España.

tracking