Un pueblo milagro en Soria: de municipio fantasma a aldea ecoviva
Desde 1991, la Asociación de Amigos de Armejún se ha propuesto convertir un pueblo vacío en una aldea ecológica en Soria

Vista panorámica del municipio de Armejún
Nos trasladamos al corazón de lo que se conoce como ‘España vaciada’, donde el silencio resuena atronador. Armejún, una pequeña localidad de la comarca de Tierras Altas en Soria, se está convirtiendo en uno de los casos más llamativos de recuperación rural en España: un pueblo que lleva abandonado desde los años sesenta y que renace como ecoaldea gracias a la Asociación de Amigos de Armejún y la llegada de nuevos pobladores.
El abandono: cuando la vida desaparece
La comarca de Tierras Altas es una de las más despobladas de Europa, con una densidad de población extremadamente baja y una pérdida masiva de población desde mediados del siglo pasado. En la década de los sesenta, el éxodo masivo a la ciudad dejó a Armejún vacía. Aún contaba con un centenar de habitantes.
Durante mucho tiempo, Armejún solo fue un eco del pasado, con casas derruidas, calles invadidas por la vegetación y una iglesia que resistía el paso del tiempo y se convertía en el único testigo del pueblo. La década de los setenta y los ochenta significaron para Armejún el abandono total.
El punto de inflexión: memoria, identidad y acción colectiva
La historia dio un giro inesperado gracias a las personas que se niegan a olvidar al pueblo. En 1991 nació la Asociación de Amigos de Armejún, formada por descendientes y antiguos vecinos, con el objetivo de recuperar el lugar. A través de iniciativas colectivas como la hacendera, una tradición de Castilla y León y zonas rurales como Soria que consiste en trabajos comunitarios de forma voluntaria, comenzaron a reconstruirse elementos clave del pueblo, como la iglesia, el horno comunal, calles y edificios… No solo era una restauración arquitectónica, sino también la intención de devolver la identidad al pueblo, darle un sentido a un espacio que había quedado abandonado.
El verdadero cambio llegó en el año 2023, cuando un grupo de jóvenes decidió instalarse en Armejún con la idea de transformarla en una ecoaldea. Para este grupo se precisa tener un estilo de vida ecológico y comprometido con la sostenibilidad, capaz de generar sus propios recursos y participar activamente en la reconstrucción del pueblo.
Este esfuerzo ha permitido recuperar viviendas, reactivar huertos y devolver actividad a sus calles. El número de habitantes de Armejún sigue siendo muy limitado, pero la clave está en la transformación del paradigma: de lugar despoblado a laboratorio rural.
Una de las obras más ambiciosas de este grupo es la reconstrucción del antiguo ayuntamiento y edificios comunales, además de espacios de encuentro del pueblo, como el frontón; asimismo, se ha reconstruido la calle de la iglesia, la casa del cura, que será un futuro espacio comunitario, antiguas escuelas se convertirán en albergues y, una de las obras más importantes: la restauración del sistema de agua y arreglar la fuente del pueblo. Sin esto, sencillamente, el pueblo no podría ser habitable.
El trabajo en comunidad es lo que hace posible que los pueblo sigan vivos y mantengan una identidad que no debería perderse, ya que forma parte de nuestra historia. El ejemplo de Armejún, por ello, es clave.