Heraldo-Diario de Soria

El pueblo de Soria que esconde 50 obras de Picasso en sus calles

El homenaje que los vecinos de Caltojar rindieron a Picasso ha acabado convirtiendo al pequeño pueblo soriano en un destino único para el turismo de interior

Replica de Picasso en Caltojar

Replica de Picasso en CaltojarPacific Press

Antonio Bret
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Soria, una de las provincias más despobladas de España, aloja un encantador municipio que ha sabido reinventarse gracias al poder del arte. Caltojar es un pueblo que, sin tener relación directa con uno de nuestros más destacados pintores, Pablo Picasso, ha acabado convirtiendo sus calles en un permanente homenaje al inmortal malagueño. Sus fachadas están decoradas por más de 50 reproducciones de su obra, convirtiendo al pintoresco Caltojar en un gran museo al aire libre que acaba sorprendiendo a todo aquel que lo visita.

Fue en 1981 cuando en España celebramos el centenario de la muerte de Pablo Picasso. El por aquel entonces alcalde, junto a vecinos y escolares, impulsó la iniciativa cultural que, al final, acabaría marcando el destino del pueblo. La idea era clara: rendir homenaje a uno de los artistas más influyentes del siglo XX a través de la reproducción de sus obras más significativas en las paredes del municipio.

Un homenaje de los vecinos a Picasso

Más allá del homenaje y la carga simbólica que poseía, el proyecto acabó involucrando a gran parte de sus habitantes. Con la ayuda de proyectores, los vecinos copiaban las figuras sobre las paredes para después irlas pintando cuidadosamente. De este modo, se recrearon cuadros icónicos como Las señoritas de Avignon, el Arlequín o interpretaciones sui generis del Guernica, todas ellas integradas de manera orgánica en el entorno rural de Caltojar.

El resultado: un escenario único en toda España, un recorrido artístico que no precisa de horarios ni de compra de entradas. El visitante puede pasear libremente mientras va descubriendo las distintas recreaciones localizadas en el caso urbano. Este carácter accesible y abierto es, sin duda, uno de los grandes atractivos para visitar Caltojar, un enclave que combina historia, cultura y turismo rural a través de una experiencia diferente.

Con el paso del tiempo, las recreaciones se fueron deteriorando por el clima. Sin embargo, lejos de abandonarlas a su suerte, los vecinos comenzaron a movilizarse y en el año 2014 se llevó a cabo un proceso de restauración que recuperó una parte significativa de las obras, devolviéndoles su color original y reforzando su valor como reclamo turístico. Un esfuerzo colectivo que demuestra el compromiso de Caltojar con su identidad cultural.

Hoy en día, este pequeño pueblo soriano se ha convertido en un ejemplo de cómo el arte puede revitalizar zonas rurales. En un contexto marcado por la despoblación, iniciativas como esta ayudan a atraer visitantes y generar interés por territorios que, de otro modo, quedarían fuera del mapa turístico. Además, responde a una tendencia cada vez más clara: la búsqueda de destinos auténticos, alejados de las masificaciones y con propuestas originales.

Un atractivo turístico realmente diferente

Recorrer Caltojar es una experiencia distinta. No hay colas, ni grandes infraestructuras, ni artificios. Solo calles tranquilas, arquitectura tradicional y, de repente, una obra de Picasso en mitad de una fachada. Ese contraste es lo que convierte la visita en algo memorable.

En definitiva, Caltojar demuestra que no hace falta contar con cuantiosos recursos para destacar. A veces, una buena idea, el compromiso de una comunidad y la inspiración de un genio universal son suficientes para transformar por completo un lugar. Un rincón inesperado de Soria que, sin hacer ruido, ha conseguido colarse en el mapa cultural de España.

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