La provincia de Soria alberga uno de los castillos más grandes de Europa y quizás no lo sabías
Berlanga de Duero (Soria) acoge una auténtica 'ciudad fortificada'. Una majestuosa construcción del viejo continente que sirve, además, de escaparate de diferentes épocas de la historia

Castillo de Berlanga de Duero domina el atardecer de Soria
Hay municipios que suelen quedar apartados de los grandes circuitos turísticos y, sin embargo, albergan atractivos que merecen ser vistos, al menos, una vez en la vida. Es el caso de Berlanga de Duero, en el sur de la provincia de Soria, una localidad que, pese a su reducido tamaño, alberga una construcción con raíces califales que sorprenderá hasta a los viajeros más experimentados.
Esta fortificación es el Castillo de Berlanga de Duero, que domina el paisaje elevándose desde lo alto de un cerro y cuya gigantesca magnitud lo coloca entre los castillos más grandes de Europa. Además, el castillo es una mezcla de épocas y de la superposición de siglos de historia: desde una primera fortaleza islámica de los siglos X y XI hasta las posteriores ampliaciones cristianas y renacentistas que terminaron por rematar su aspecto actual.
Un castillo que es un crisol de épocas históricas
El origen musulmán del castillo no es casual. En la Edad Media, el valle del Duero se convirtió en frontera estratégica entre Al-Ándalus y los reinos cristianos. En este contexto, el municipio de Berlanga se convirtió en un punto clave de vigilancia y defensa. De origen califal, la fortificación inicial formaba parte de una red de torres y castillos que se encargaban de vigilar el territorio y permitían la rápida comunicación a través de señales.
Se podría pensar que, tras la conquista cristiana del siglo XI, el enclave perdió importancia, pero nada más lejos de la realidad. Durante los siglos XV y XVI, el castillo se transformó en una gran fortaleza señorial y artillera. De hecho, el castillo actual combina un recinto medieval con otro renacentista diseñado para resistir la artillería, lo que explica sus gruesos muros y sus característicos torreones cilíndricos.
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El castillo tiene un elemento diferenciador y muy atractivo: su doble sistema defensivo. Por un lado, el castillo propiamente dicho, con la torre del homenaje en el centro; por otro, un amplio cordón de murallas que protegía el castillo y la propia villa. Este diseño es poco habitual por su gran tamaño, y refuerza la idea de que no solo era un castillo más, sino toda una ciudad fortificada.
Además, el recinto no estaba aislado. A sus pies se encontraban otros elementos clave, como el palacio renacentista de los marqueses de Berlanga o las murallas que rodeaban el núcleo urbano, formando un complejo monumental de gran valor histórico y arquitectónico.
Berlanga de Duero, hoy
Hoy, Berlanga de Duero es un ejemplo claro de cómo el patrimonio puede sobrevivir al paso del tiempo en la llamada “España vaciada”. Su castillo, declarado monumento histórico, sigue siendo visitable y ofrece una panorámica privilegiada del entorno, además de permitir entender cómo evolucionaron las técnicas defensivas desde la época islámica hasta la moderna.
En la actualidad, cada vez más turistas buscan experiencias más auténticas y menos masificadas. En este contexto, Berlanga de Duero se coloca como un destino con identidad propia; y no solo ya por su historia, sino por albergar una de las mayores fortalezas de todo el continente europeo, cuya huella califal aún se puede percibir.