Heraldo-Diario de Soria

Los vecinos se vuelcan en la ayuda a El Colmadito de la calle Real tras el robo, «ha sido un éxito»

Una rifa, con productos donados, animó la jornada para ayudar a la tienda a reponerse de las pérdidas

Mónica Giménez, en el colmado, arropada por vecinas y amigas, mostrando el número ganador de la rifa de la cesta.

Mónica Giménez, en el colmado, arropada por vecinas y amigas, mostrando el número ganador de la rifa de la cesta.M.H.

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«Ha sido un éxito». La frase fue el comentario general cuando ya empezaba a recoger el mercadillo de los domingos en las ruinas de San Nicolás, que en esta ocasión se convirtió en una fiesta, con actuación incluida, por que la ocasión lo merecía. El objetivo, ayudar a El Colmadito de la calle Real a reponerse de las pérdidas por un robo reciente que dejó sus estanterías desiertas. Los cacos entraron de madrugada el 19 de abril y el robo se encuentra en investigación policial.

«Tanto no me esperaba, ha sido una pasada», reconoció emocionada Mónica Giménez, la responsable del colmado, que recibió no sólo la solidaridad económica sino el cariño de quienes acudieron por una buena causa, contribuir a que el casco viejo mantuviera un servicio esencial como es el comercio local.

Durante el mercadillo de segunda mano, se llevó a cabo el sorteo de una gran cesta de productos, valorada en más de 2.000 euros, y de varios lotes con productos sorianos, donados por empresas y particulares, cuya recaudación irá a parar a la tienda para compensar lo perdido y evitar el cierre.

El ganador de la cesta fue el número 174, que en el momento del sorteo no se presentó.

«No he cerrado en ningún momento, no me han dejado», aseguró Mónica, quien agradeció de corazón «la increíble solidaridad» de la gente, que llegó de la mano de la Asociación de Vecinos del Casco Viejo, quien se encargó de organizar todo en apoyo a El Colmadito de la calle Real. Tras el robo, Mónica se puso en contacto con el presidente de la asociación, David San Andrés, para explicarle la situación y decirle que cerraba. Nada más lejos de la realidad, el apoyo vecinal le ha dado nuevo impulso para continuar con la tienda, que abrió hace diez años y que en la pandemia fue un salvavidas para los del barrio.

Para completar la mañana, el humor de la chirigota Las Cuasimozas, el reparto de jamón y muchas ganas de pasarlo bien. La hora de cierre la puso la lluvia, que en torno a las 14.00 horas hizo acto de presencia, pero ya con la misión cumplida.

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