El convento de Soria que los vecinos derribaron por miedo a perder sus tierras
El monasterio de los Jerónimos de Guijosa, en Espeja de San Marcelino (Soria), pasó de ser uno de los grandes enclaves jerónimos de la zona a convertirse en unas ruinas marcadas por una historia de tierras, abandono y un derribo que todavía genera preguntas

Espeja de San Marcelino (Soria)
Entre montañas, vegetación y un silencio casi absoluto, las ruinas del monasterio de los Jerónimos de Guijosa guardan una de las historias más llamativas de Soria. El enclave, hoy convertido en un vestigio de piedra rodeado de naturaleza, fue durante siglos un importante monasterio. Sin embargo, una curiosa narración ligada a su desaparición parcial ha terminado convirtiéndose en uno de los aspectos que más sorprenden a quienes llegan hasta este lugar.
Según explica @lasrutasdemaykayvivi, el monasterio corresponde a «un convento del siglo XV de estilo gótico». En la grabación también se recuerda que la desamortización del siglo XIX obligó a los religiosos a abandonar el recinto, iniciando así el deterioro del complejo monástico.
Fundado a comienzos del siglo XV como monasterio de Santa María, el cenobio estuvo ligado a la familia Avellaneda, que sufragó parte de la iglesia y del complejo religioso. Las dependencias llegaron a albergar alrededor de 25 frailes jerónimos y, según documentación histórica, parte del recinto fue utilizado como hospital durante la Guerra de la Independencia. Según la documentación recopilada por Paloma Torrijos sobre el monasterio, parte de los bienes artísticos y religiosos fueron dispersándose por parroquias cercanas desde el siglo XIX, mientras el recinto avanzaba hacia un progresivo deterioro tras las subastas derivadas de la desamortización. Hacia 1855, buena parte de las instalaciones monásticas ya se encontraban en ruinas y únicamente la iglesia permanecía todavía en pie.
El convento de los Jerónimos de Guijosa perteneció a la orden jerónima y, según se relata en el vídeo, combinó durante siglos la vida religiosa con actividades económicas vinculadas al territorio. El creador explica que el convento «tenía tierras, que producía muchas cosas del campo» y que los monjes «se dedicaban también a hacer libros, cantorales y bordados muy finos».
Estas referencias sitúan al monasterio dentro de una tradición habitual de muchos enclaves religiosos españoles, donde la autosuficiencia agrícola convivía con tareas artesanales de enorme valor cultural y artístico.
Las ruinas todavía permiten imaginar parte de la dimensión que tuvo este espacio, situado en un entorno apartado y especialmente llamativo desde el punto de vista paisajístico.

Ruinas del antiguo convento-HDS
El convento de los Jerónimos de Guijosa y la historia del derribo que sorprende en Soria
La desaparición de la iglesia sí aparece documentada en 1939. Lo que permanece ligado a la memoria oral y a la información divulgativa del lugar es el motivo concreto del derribo. Según un panel informativo citado en el vídeo de @lasrutasdemaykayvivi, los vecinos habrían decidido tirar el templo «ante el posible regreso de los monjes» y «por el miedo a perder sus tierras».
La investigadora Paloma Torrijos también recoge esta versión al señalar que, tras quedar únicamente en pie la iglesia, esta «será demolida en 1939 por los vecinos de Guijosa, para, de esta manera, impedir el regreso de los monjes y la posible incautación de sus tierras».
El propio creador del vídeo introduce cautela sobre esta historia y añade: «Eso está escrito ahí. No sé si será cierto o será mentira», una precisión que sitúa el relato dentro de la memoria oral y la divulgación local.
El convento de los Jerónimos de Guijosa: un paraje espectacular escondido en Soria
El atractivo del lugar trasciende la propia historia. En el vídeo, el creador define el entorno como «espectacular» y destaca que el monasterio «se sitúa en un lugar paradisíaco, alejado de todo».
La experiencia de visitar el convento de los Jerónimos de Guijosa parece apoyarse precisamente en esa mezcla entre paisaje, ruina histórica y relato popular. El silencio del entorno, la piedra erosionada y el aislamiento convierten el enclave en uno de esos rincones que despiertan curiosidad inmediata.
El propio autor del vídeo resume esa sensación al describirlo como «un poquito curioso» y afirmar que conserva «unas ruinas muy bonitas». La importancia histórica del monasterio contrasta hoy con el estado de abandono de sus restos. Durante siglos fue uno de los enclaves jerónimos más relevantes de esta parte de Soria y, sin embargo, el tiempo, los saqueos y la pérdida progresiva de patrimonio acabaron transformándolo en un paisaje de ruinas donde todavía sobreviven fragmentos de una historia tan fascinante como poco conocida.
El enclave figura además desde hace años en la Lista Roja del Patrimonio, reflejo del deterioro de un espacio que durante siglos tuvo un notable peso religioso, artístico y económico en la comarca.