Estas son las tres razones de la gran importancia de la trashumancia en Soria
Reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco

Merinas en los frescos pastos de Tierras Altas.
El papel clave de la Mesta en Soria y su impacto económico se remonta siglos atrás, ya que fue durante muchos años motor social y cultural de la provincia. Antes de la llegada del invierno los pastores desplazaban sus rebaños de merinas desde las frías sierras sorianas hasta las dehesas del sur del país, principalmente a Extremadura y Castilla-La Mancha, pero también a Andalucía, enriqueciendo la comarca gracias a la exportación de lana. Aunque hoy es una práctica casi extinguida, su legado sigue vivo en el paisaje y la identidad de la provincia.
En la actualidad la trashumancia en Soria es un pilar histórico y cultural, reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Definida como el desplazamiento estacional de rebaños, especialmente de ovejas merinas, para buscar pastos, en Soria tuvo un impacto trascendental por estas tres razones:
1.- Motor económico y social: La producción de lana fina convirtió a Soria en el epicentro de una potente red comercial internacional. Desde el siglo XV hasta el XIX, la lana merina se exportaba a los grandes mercados textiles europeos (como Flandes e Italia), generando inmensas riquezas. Así, Soria fue uno de los principales focos del Honrado Concejo de la Mesta. La exportación de su lana fina hacia Europa generó una gran riqueza en la provincia y financió el patrimonio arquitectónico de comarcas como Tierras Altas.
2.- Conservación medioambiental: El pastoreo extensivo a través de las cañadas reales evita la sobreexplotación de los recursos y ayuda a la biodiversidad y adaptación al cambio climático. Las vías pecuarias moldearon el ecosistema soriano, manteniendo los montes limpios de maleza de forma natural y previniendo grandes incendios.
3.- Legado etnográfico: Ha dejado una huella indeleble en la cultura popular, fiestas locales y tradiciones, que se pueden conocer en el Museo de Pastores en Oncala. Comarcas como las Tierras Altas de Soria vivieron una época de esplendor económico, reflejada en sus casonas solariegas y rico patrimonio.
El uso del ferrocarril a partir del siglo XIX y la modernización de la ganadería redujeron drásticamente esta actividad. En la actualidad, el pastoreo a pie en la provincia ha llegado a su fin con la jubilación de los últimos pastores trashumantes tradicionales.
Hoy en día, la trashumancia se enfoca hacia la conservación histórica y el turismo rural a través de programas como ‘Somos Trashumantes’ en la capital y la comarca, que se celebrará desde el próximo jueves hasta el sábado.
Organizada por la Mancomunidad de Tierras Altas y los Ayuntamientos de Oncala y Las Aldehuelas, en colaboración con la Asociación El Redil de Oncala y la Asociación Trashumancia y Biodiversidad, además del Ayuntamiento de Soria, el rebaño de los Hermanos Pérez, de Navabellida, los últimos ganaderos trashumantes de merino de la provincia de Soria, volverá a pasar por la ciudad de Soria camino a la Sierra tras pasar el invierno en las cálidas dehesas de Extremadura.
Lo cierto es que ‘Somos Trashumantes’ es más que una actividad: es una inmersión en la cultura de la trashumancia, un viaje que conecta pasado y presente a través de los caminos que durante siglos han unido montañas y llanuras.