El soriano que descubrió las Galápagos y dejó un caimán colgado en la iglesia de su pueblo
La figura de Fray Tomás de Berlanga, descubridor accidental de las Islas Galápagos, sigue muy presente en Berlanga de Duero gracias a un enorme caimán que cuelga desde hace siglos en la colegiata de la localidad soriana
Las Islas Galápagos, descubiertas accidentalmente por Fray Tomás de Berlanga durante un viaje hacia Perú, se han convertido en uno de los espacios naturales más valiosos y biodiversos del planeta.
A más de 9.000 kilómetros de las Islas Galápagos, un enorme caimán cuelga de una de las paredes de una iglesia de Soria. La imagen sorprende a cualquiera que cruza las puertas de la Colegiata de Santa María del Mercado de Berlanga de Duero, pero detrás de este insólito animal se esconde la historia de uno de los personajes españoles más fascinantes y menos conocidos del siglo XVI: Fray Tomás de Berlanga, un fraile dominico nacido en esta localidad soriana que se convirtió en el primer europeo en dejar constancia escrita de las Islas Galápagos, uno de los archipiélagos más célebres del planeta.
Tomás Martínez Gómez, conocido en la vida religiosa como Fray Tomás de Berlanga, nació en Berlanga de Duero en 1487 y está considerado una de las grandes figuras del mundo hispánico del Renacimiento. Dominico de formación humanista, destacó por sus conocimientos en geografía, náutica y ciencias naturales y desarrolló buena parte de su trayectoria en América, donde llegó a convertirse en obispo de Panamá.
Periodistas posan ante la estatua de Fray Tomás en Berlanga de Duero.
La historia quiso que su nombre quedara unido para siempre a las Islas Galápagos. En 1535, cuando viajaba hacia Lima en una misión oficial para mediar en las disputas entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro, una calma chicha y las corrientes marinas desviaron su embarcación. Aquel accidente terminó convirtiéndose en el hallazgo europeo de las Islas Galápagos: el fraile y su expedición llegaron a un archipiélago desconocido para los europeos que acabaría recibiendo el nombre de Galápagos por la abundancia de grandes tortugas que habitaban aquellas islas.
Su legado fue mucho más allá de ese hallazgo accidental. Fray Tomás fue un firme defensor de los indígenas, maestro de Fray Bartolomé de las Casas y uno de los grandes impulsores de nuevas técnicas agrícolas en el Caribe. Incluso llegó a plantear en 1536 un proyecto para comunicar el Atlántico y el Pacífico mediante un canal en Panamá, una idea que se adelantó varios siglos al Canal de Panamá moderno y que fue descartada por su enorme coste.
Parte de la Colegiata de Berlanga de Duero, Monumento Nacional.
El caimán de Fray Tomás de Berlanga que todavía cuelga en una iglesia de Soria
A los cincuenta años, Fray Tomás decidió renunciar al obispado de Panamá y regresar definitivamente a su pueblo natal. Y no volvió con las manos vacías. Según la tradición conservada en Berlanga de Duero y recogida por la página Pueblos de España Oficial, el dominico llevó consigo un caimán vivo de cerca de cuatro metros para mostrar a sus paisanos los animales exóticos que había conocido en el Nuevo Mundo.
La llegada del reptil debió de causar un enorme asombro entre los habitantes de la villa soriana.
La leyenda sostiene que el animal murió poco después, probablemente incapaz de soportar el frío soriano. Los vecinos decidieron entonces disecarlo y colgarlo en una de las paredes de la colegiata para conservar aquel extraordinario testimonio llegado de América. Más de cuatro siglos después, el conocido popularmente como 'lagarto de Berlanga' sigue siendo uno de los elementos más sorprendentes del patrimonio español.
El caimán se ha convertido en uno de los grandes símbolos de Berlanga de Duero, una localidad marcada por su impresionante patrimonio monumental, su castillo y su colegiata renacentista. Pero también es el recuerdo permanente de un personaje excepcional que fue explorador, obispo, diplomático, científico y visionario.