Soria comienza con la modernización de cinco de sus parques eólicos con menos molinos y más altos
La reducción en el número de aerogeneradores pone en jaque ahora el canon de ocupación, una cuantía que los propietarios de los terrenos cobraban de las promotoras por cada máquina instalada

PARQUE EOLICO DE OLVEGA.
El ciclo de vida de los componentes de los primeros aerogeneradores instalados en la provincia de Soria está llegando a su fin, pero las empresas promotoras ya trabajan en la repotenciación de los parques eólicos. En estos momentos se están desarrollando cinco actuaciones de instalaciones en explotación, cuyo fin es la reducción del número de máquinas mediante la sustitución por unidades de mayor potencia y eficiencia que está tramitando el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Soria. Un proceso que posibilita la optimización del recurso eólico y mejora la huella ambiental y climática de las instalaciones.
«Se trata de tener menos volumen de aerogeneradores, pero subir en potencia y también en altura los que se pongan, de modo que las afecciones son diferentes», señala el jefe del Servicio, Manuel López Represa.
Y es que se puede pasar de una potencia de 0,40 MW de las antiguas máquinas a contar con aerogeneradores de 4 y hasta 6 MW de potencia, por lo que se reducirán los molinos de manera considerable. De hecho, un parque con medio centenar de máquinas podría necesitar ahora sólo ocho, lo que supone pasar a una sexta parte de aerogeneradores.
Así, se consigue una mayor generación de energía eólica con mucho menos impacto ambiental, pero el hecho de que haya menos molinos va a afectar directamente al canon de ocupación, que no es otra cosa que el pago que abona el promotor del parque por el uso del suelo al instalar un aerogenerador. En montes públicos está regulado por normativas autonómicas o municipales, pero en terrenos privados el precio se pacta libremente en un contrato de arrendamiento o derecho de superficie entre el propietario y la empresa eléctrica, pero la media nacional se sitúa en torno a los 12.000 euros anuales por máquina instalada. Un precio que ahora deberán renegociar.
Además, las cinco actuaciones de repotenciación de parques en explotación se han acogido a las ayudas del IDAE dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Financiado por la Unión Europea a través de los Fondos NextGenerationEU que tienen que estar en marcha antes del 30 de junio de 2030.
Actualmente se encuentran en tramitación quince parques eólicos con una potencia instalada aproximada de 500 MW, en las distintas fases del procedimiento de autorizaciones administrativas de instalaciones eléctricas. De llevarse a cabo, se sumarán a los 48 que hay en estos momentos en marcha en la provincia con 1.263 MW, de modo que se incrementaría un 40% la potencia instalada una vez arranquen.
Nueve de los quince parques que este Servicio Territorial gestiona cuentan con autorización de construcción concedida, mientras que el resto se encuentra en distintas fases de tramitación del expediente, como puede ser la autorización administrativa previa, la información pública, la tramitación ambiental o la declaración de utilidad pública, todas ellas imprescindibles para que el parque eólico se haga realidad y que en el mejor de los casos llevan una dilatación en el tiempo de cuatro o cinco años. De hecho, hay expedientes iniciados en 2020 que podrían proyectarse perfectamente hasta 2028 o 2030. Sí que tienen que ir cumpliendo unos hitos temporales una vez consiguen el acceso a la red, porque si no lo pierden.
Además, hay diez expedientes que se están cursando de instalaciones de generación híbridas, en las que se combinan distintas tecnologías que operan de manera coordinada, que podría suponer una potencia instalada total de unos 300 MW. Al igual que en el caso de los parques eólicos, estos expedientes se encuentran en distintas fases del procedimiento administrativo de autorización de instalaciones eléctricas en Castilla y León.
Por otro lado, cabe señalar que algunas de las instalaciones de tecnología híbrida gestionadas por la Administración General del Estado corresponden a hibridaciones con parques eólicos que, en su momento, fueron autorizados por la Junta de Castilla y León por contar con una potencia inferior a los 50 MW, tales como Hontalbilla I, Hontalbilla II, Morón, Radona II o Tarayuela, entre otros.
Las instalaciones fotovoltaicas siguen en auge en la provincia. En lo que va de año, se están gestionando catorce expedientes con una previsión de potencia instalada aproximada de 200 MW. Al igual que en los casos descritos anteriormente, se encuentran en distintos estados de tramitación (autorización administrativa previa, de construcción, declaración de utilidad pública, trámites ambientales o informaciones públicas, entre otros). De estos expedientes, trece cuentan con autorización administrativa previa, autorización administrativa de construcción y el correspondiente trámite ambiental.
Sin olvidar las de autoconsumo, que ya se han tramitado 101 expedientes nuevos con una potencia instalada de unos 2.719 KW. De estos expedientes 71 pertenecen a particulares y comunidades de propietarios, 23 a empresas mercantiles y 7 a otras entidades locales y otras entidades. En todo el año pasado se autorizaron 315 instalaciones fotovoltaicas con una potencia de 4.604,84 KW y suponen ya un acumulado de 1.538 proyectos solicitados y concedidos que conllevan una potencia de 43.311 KW. De hecho, desde 2021 se ha registrado una escalada potencial, y en el último lustro se ha multiplicado por cinco la potencia instalada. Porque se trata de una energía que se ha convertido en una de las mejores alternativas para depender menos de las grandes eléctricas y tener un mayor control energético.
No obstante, el principal problema en Soria es la potencia eléctrica, con una red colapsada que mientras no se solucione no van a tener viabilidad por el momento más proyectos de renovables.