Heraldo-Diario de Soria

El pueblo de Soria de 700 habitantes que acabó 'heredando' 1.700 asientos del antiguo Camp Nou

Las gradas retiradas del coliseo azulgrana durante las reformas de los noventa encontraron una segunda vida como mobiliario urbano en el medio rural soriano

Antiguas butacas del Camp Nou en Langa

Antiguas butacas del Camp Nou en LangaSandra guijarro

Antonio Bret
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En las calles, plazas y recintos deportivos de Langa de Duero, una pequeña localidad castellano y leonesa que apenas supera los 700 habitantes, el mobiliario urbano esconde una historia singular. El municipio soriano cuenta con 1.700 asientos de plástico procedentes directamente del antiguo feudo del FC Barcelona, el Camp Nou. Esta peculiar iniciativa de reciclaje e ingenio comunitario convirtió un desecho de infraestructura de primer nivel en la solución perfecta para equipar los espacios públicos del pueblo y sus pedanías.

Del coliseo azulgrana al corazón de la Ribera del Duero

La historia se remonta a la década de 1990, cuando el FC Barcelona emprendió una importante remodelación de las gradas de su estadio para adaptarse a las normativas de la UEFA. Aquella obra implicaba la sustitución masiva de miles de butacas. Lo que para la entidad barcelonista era un excedente destinado al desguace o al vertedero, para un vecino de Langa de Duero vinculado laboralmente a las obras del coliseo representó una oportunidad única para abastecer a su localidad natal.

Tras gestionar las autorizaciones correspondientes con el club catalán, los propios vecinos del municipio organizaron el desmontaje y transporte del material hasta tierras sorianas. El FC Barcelona accedió a la cesión de las estructuras, de modo que un convoy cargado con 1.700 asientos azules y rojos recorrió el trayecto entre la capital catalana y la provincia de Soria. La cantidad final superó ampliamente las estimaciones iniciales, garantizando plazas de asiento de sobra para toda la población.

Un patrimonio urbano único en la España rural

El destino principal de este equipamiento fue el campo de fútbol municipal de Las Llanas, en Langa de Duero, permitiendo dotar a las instalaciones de una grada con capacidad muy superior al censo habitual del municipio. No obstante, el reparto no se limitó al recinto deportivo: parte del cargamento se distribuyó por distintos puntos de reposo de la localidad y sus pedanías, incluyendo núcleos como Alcázar, Bocigas de Perales, Valdanzo, Valdanzuelo y Zayas de Torre.

Gracias a este despliegue, Langa de Duero ostenta el curioso récord de contar con más butacas procedentes del mítico estadio barcelonista que residentes empadronados. Las plazas y paseos del municipio ofrecen hoy a vecinos y visitantes la posibilidad de descansar sobre asientos que presenciaron las gestas del Dream Team de Johan Cruyff y otros capítulos fundamentales del fútbol europeo.

Esta colaboración vecinal y de reaprovechamiento de materiales ha transformado a Langa de Duero en un enclave de interés anecdótico dentro de la geografía soriana. La conservación activa de estas 1.700 butacas constituye un ejemplo temprano de sostenibilidad urbana y memoria deportiva integrada en el día a día de la comunidad rural.

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