El pequeño pueblo de Soria con apenas 34 habitantes que celebra la vendimia para salvar sus antiguas bodegas y lagares
Celebra su V Fiesta de la Vendimia con visitas a viñas, prensado de mosto y vinos caseros para recaudar fondos destinados a conservar un patrimonio ligado durante generaciones al vino
Visita a los viñedos de la Fiesta del Vino de Morales.
Un pequeño núcleo de la provincia de Soria guarda una proporción difícil de encontrar: apenas 34 habitantes empadronados y cerca de 50 bodegas en el paraje conocido como La Era. Se trata de Morales, perteneciente al municipio de Berlanga de Duero, donde el vino continúa funcionando como punto de encuentro y como vínculo con las generaciones anteriores. Esa relación explica el sentido de su 'Fiesta de la Vendimia', una celebración que este 2026 alcanza su quinta edición con un objetivo que trasciende la propia fiesta: la recaudación obtenida durante la jornada se destina íntegra a reconstruir y conservar los lagares y bodegas tradicionales de la localidad.
Los asistentes recorren viñas, bodegas y lagares, prueban las tradicionales soparras y participan en el prensado y la degustación del primer mosto. El programa incorpora además vinos caseros, juegos populares, música y una comida compartida. Una jornada festiva convertida también en herramienta para preservar unas construcciones que forman parte de la memoria de Morales.
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Morales conserva casi 50 bodegas tradicionales en un pueblo de 34 habitantes
El Ayuntamiento de Berlanga de Duero cifra en 34 los habitantes empadronados de Morales. La evolución demográfica refleja el cambio experimentado por el pueblo durante el último siglo: en 1900 vivían 251 personas, en 1950 quedaban 213 y en 1985 la cifra había descendido hasta 77.
Frente a esa pérdida de población permanece un patrimonio que recuerda otra época. El Ayuntamiento recoge la existencia de casi 50 bodegas en el paraje de La Era, repartidas entre pequeñas parcelas de distintos propietarios. Lagares, bodegas y viñas forman parte de una cultura doméstica del vino basada en producciones familiares y métodos artesanales.
Las propias construcciones explican esa relación con el territorio. Uno de los lagares históricos de Morales fue restaurado durante el verano y el otoño de 1987 gracias al programa Culturalcampo, la Escuela Taller de Berlanga y los propios vecinos. Su inauguración tuvo lugar el 21 de noviembre de aquel año.
Cubas de una bodega.
Morales utiliza la Fiesta de la Vendimia para reconstruir sus bodegas y lagares
La 'V Fiesta de la Vendimia' mantuvo ese patrimonio como protagonista. Según la organización, toda la recaudación obtenida durante la jornada de 2026 se destina a la reconstrucción y conservación de los lagares y bodegas de Morales.
El programa comienza con la recepción de los vinos caseros presentados al certamen. Después, una degustación de mistela y pastas típicas acompañada por dulzaineros abre una mañana centrada en descubrir la cultura vitivinícola del pueblo.
Uno de sus momentos principales llega con la visita guiada a las viñas, bodegas y lagares. Durante el recorrido también se degustan las tradicionales "soparras", antes de regresar al proceso que durante generaciones marcó el calendario de muchas familias: el prensado de la uva y la obtención del primer mosto. La fiesta recupera así el proceso artesanal frente a convertir el vino únicamente en el producto terminado.
La jornada continúa con una comida popular y, durante la tarde, con juegos tradicionales como la tanguilla, los bolos o la rana.
La elaboración del vino se convierte en todo un evento social
Morales mantiene viva una elaboración artesanal del vino
La relación entre Morales y el vino viene de generaciones. La información municipal describe una producción familiar reducida, vinculada a lagares particulares y a variedades de uva conocidas entre los vecinos como "del país".
El sistema tradicional comenzaba depositando la uva en la bañera del lagar. Sobre ella se construía una estructura piramidal de maderos que recibía el nombre de "castillo". Una gran viga actuaba como prensa hasta conseguir que el mosto saliera por un caño situado en uno de los extremos. Después se recogía en cubas y se trasladaba hasta las bodegas.
La producción resultante se caracterizaba por vinos jóvenes elaborados a pequeña escala, ligados al consumo familiar y a las reuniones entre vecinos. Las bodegas adquirieron así una segunda función social. Además de guardar el vino, se convirtieron en lugares de encuentro.
Un trabajador durante la campaña de vendimia en una viña de Castilla y León.
Morales recuperó cepas centenarias y mantiene su cultura del vino
La Fiesta de la Vendimia comenzó a celebrarse con el objetivo de poner en valor unas raíces que seguían presentes en la localidad. En la edición de 2023 participaron alrededor de 250 personas en las visitas a viñas, lagares y bodegas, el prensado del mosto y las diferentes actividades de la jornada.
Durante aquella edición también se puso el foco en la recuperación de cepas centenarias. Los vecinos habían conservado ejemplares antiguos y colocado algunos en espaldera, otra muestra del interés local por mantener vivo el vínculo con la viticultura.
La fiesta ha seguido creciendo desde entonces. Esa continuidad permite que cada celebración deje algo más que una jornada de música, comida y vino. Los fondos regresan al propio pueblo a través de las actuaciones destinadas a conservar sus construcciones tradicionales
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