Un pueblo de Soria descubre una canalización que pudo recoger agua de lluvia en su recinto medieval

El estudio del aljibe de la Cerca de Abajo, en Calatañazor, documenta una entrada tallada en piedra posiblemente vinculada a la captación de aguas pluviales y una cavidad con 5,20 metros de profundidad visible

Vista panorámica del castillo de CalatañazorDiego Delso

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El pasado de Calatañazor también se conserva bajo tierra. Los trabajos de limpieza y estudio del aljibe de la Cerca de Abajo, dentro del conjunto histórico de la villa soriana, han documentado una entrada de agua tallada en piedra que pudo formar parte de un sistema de captación de lluvia. El hallazgo aporta una nueva pista para comprender el funcionamiento de este depósito y la gestión del agua en el entorno de su recinto medieval.

La actuación, promovida por el Ayuntamiento, tenía como objetivo recuperar, proteger y dar a conocer este elemento hidráulico. Patrimonio recibió de conformidad el informe de resultados del control arqueológico, según la información difundida el 24 de septiembre.

La entrada de agua que ayuda a interpretar el aljibe de Calatañazor

El elemento documentado es un encaño de entrada, una conducción tallada en piedra. Su posible relación con la recogida de aguas pluviales constituye la interpretación recogida en los resultados: una hipótesis sobre su función que conviene distinguir de la identificación de la estructura.

La diferencia resulta esencial para contar el descubrimiento con precisión. Los trabajos permiten describir la entrada y las características del depósito, mientras que su conexión con la captación de lluvia se plantea como una posibilidad. El interés reside en esa pista material, capaz de ampliar el conocimiento sobre una infraestructura histórica destinada a almacenar agua. 

Un aljibe es, en términos generales, un depósito de reserva. El Ministerio de Cultura recuerda en su diccionario del patrimonio que estas estructuras fueron características de la arquitectura militar medieval hispana. Contar con agua almacenada tenía importancia estratégica para afrontar periodos de escasez o situaciones de asedio. Ese contexto explica su relevancia en las fortificaciones, aunque cada caso requiere su propio estudio. 

Un aljibe de Calatañazor excavado en la roca

La intervención ha identificado una planta aproximadamente circular y una boca de mampostería de entre 1,40 y 1,50 metros de diámetro. El tramo superior construido alcanza 1,20 metros de profundidad; por debajo, la cavidad está excavada en la roca.

La profundidad visible llegó a 5,20 metros. La medida corresponde a lo que se pudo observar durante esta actuación, ya que el vaciado parcial deja pendiente conocer la profundidad total del depósito. 

El seguimiento arqueológico acompañó la retirada de depósitos superficiales del entorno y de la boca. Para esas labores se emplearon medios mecánicos y manuales, con trabajo manual en las zonas próximas a las estructuras conservadas. También quedaron documentadas sus características constructivas y los elementos asociados.

Proteger y explicar el patrimonio de Calatañazor

La actuación terminó con una rejilla de protección, un vallado perimetral y un panel informativo. Estas medidas reúnen dos objetivos: conservar el elemento hidráulico y facilitar que el visitante comprenda qué está contemplando. desdesoria.es

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El aljibe amplía la mirada sobre una localidad cuyo patrimonio suele reconocerse por las murallas y el castillo. La información del Ayuntamiento sitúa este último en los siglos XIV y XV y destaca la conservación de parte de la torre del homenaje y de sus muros. Bajo el castillo se encuentra, además, una necrópolis medieval excavada en roca.