Heraldo-Diario de Soria

Casi nadie se fija en este rincón de Calatañazor con siglos de historia: su secreto mejor guardado

En Calatañazor todavía se conserva un elemento ligado a la vida ganadera que ayuda a entender cómo era el trabajo cotidiano antes de la mecanización

Esfuerzo al sol y sabor tradicional a su paso por el corazón medieval de Soria.

Esfuerzo al sol y sabor tradicional a su paso por el corazón medieval de Soria.MonteseguroFoto

Antonio Bret
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En Calatañazor, declarado uno de los conjuntos medievales más representativos de Soria, hay un rincón que suele pasar desapercibido entre quienes recorren sus calles empedradas. 

Más allá de su castillo, sus murallas o la tradición vinculada a la batalla de Almanzor, el municipio conserva un potro de herrar, una estructura tradicional utilizada durante generaciones para inmovilizar animales mientras eran herrados o recibían cuidados. Este elemento etnográfico constituye un valioso testimonio del pasado ganadero del pueblo y de la importancia que tuvieron la agricultura y la ganadería en la economía local.

Un vestigio de la vida rural que aún permanece

El potro de herrar era una construcción imprescindible en numerosos pueblos de España hasta bien entrado el siglo XX. Su función consistía en sujetar con seguridad a vacas, bueyes, mulas o caballos para que el herrador pudiera trabajar sin riesgo, tanto al colocar herraduras como al revisar o tratar las pezuñas de los animales.

La estructura tradicional estaba formada por robustos postes de piedra unidos mediante vigas de madera y correas que permitían elevar parcialmente al animal para facilitar el trabajo. Su diseño respondía a una necesidad muy práctica en una época en la que la fuerza animal resultaba indispensable para las labores agrícolas y el transporte.

En Calatañazor, este elemento ha logrado sobrevivir al paso del tiempo como parte del patrimonio histórico del municipio. Aunque ya no cumple la función para la que fue construido, sigue recordando cómo era la vida cotidiana en un pueblo donde la actividad ganadera marcó durante siglos el ritmo de sus habitantes.

El casco histórico de la localidad mantiene además buena parte de su trazado medieval, lo que permite contemplar el potro de herrar integrado en un entorno que apenas ha perdido su carácter tradicional. Esa combinación convierte la visita en una experiencia que va mucho más allá de los monumentos más conocidos.

Un atractivo más entre los tesoros de Calatañazor

Calatañazor recibe cada año a numerosos visitantes atraídos por su historia, su arquitectura popular y su cercanía con espacios naturales como el Sabinar de Calatañazor. Sin embargo, pequeños elementos patrimoniales como el potro de herrar ayudan a completar el relato histórico del municipio y muestran aspectos menos conocidos de su pasado.

Estos vestigios permiten comprender la organización económica y social de los pueblos sorianos antes de la llegada de la mecanización del campo. Durante décadas, mantener en buen estado a los animales de labor era esencial para garantizar las cosechas y el transporte, de ahí la importancia de instalaciones como esta.

Quienes recorren hoy las calles de Calatañazor suelen detenerse ante sus casas de piedra, sus balcones de madera o las vistas desde el castillo. Sin embargo, dedicar unos minutos a descubrir este antiguo potro de herrar permite entender mejor cómo era la vida diaria hace apenas unas generaciones y por qué el patrimonio etnográfico también merece un lugar destacado entre los grandes atractivos de Soria.

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