Empresas
Interés por adquirir Ondara mientras el concurso se estanca sin administrador
Empresarios nacionales e internacionales, de cannabis y otros productos, ya han visitado las instalaciones de Garray

Vista general de las instalaciones de Ondara.
El proyecto de Ondara Directorships agoniza. Sin actividad y con su plantilla reducida ya por debajo de las 30 personas la empresa suspira por la llegada de un inversor que pueda reflotar las instalaciones con un nuevo proyecto. Aunque el concurso de acreedores está declarado desde el pasado 1 de septiembre aún no se ha nombrado administrador lo que está complicando aún más la ya difícil situación de Ondara. No obstante, ya hay empresas que han manifestado su interés en adquirir las instalaciones e incluso, según fuentes cercanas al proceso, han visitado el invernadero de Garray.
Fue a finales del pasado mes de agosto cuando Ondara, tal y como informó este medio, solicitó el concurso voluntario de acreedores. La decisión llegó tras tres meses de preconcurso en los que se intentó hasta el último momento la entrada de nuevos inversores que salvaran el proyecto. El pasado 1 de septiembre se decretó por parte del Tribunal de Instancia Sección Civil y de Instrucción Plaza 2 de Soria por el que se declaraba el concurso.
Dos aspectos importantes de la resolución judicial. En primer término el ejercicio de las facultades de administración y disposición de patrimonio de la empresa quedan sometidos a la «intervención de la administración concursal». Además, el juez procedía a solicitar al Registro Público Concursal «la designación de administrador concursal». Un mes después de la declaración aún no se ha nombrado administrador concursal con el consiguiente perjuicio para la propia actividad de la empresa, sus acreedores o encontrar una solución para el futuro de la empresa. La figura del administrador es vital para el desarrollo del proceso concursal y explorar posibles soluciones para el futuro de la empresa.
El auto de declaración considera que está acreditada la situación de «insolvencia» de Ondara. En este sentido destacar que la propia empresa presentó diversa comunicación a la autoridad judicial como su inventario, su historial económico, la relación de acreedores o sus cuentas anuales. En la solicitud se afirmaba que el «pasivo estimado inicialmente asciende 2.056.861, mientras que el activo contable total asciende a 1.258.490».
Fuentes de la empresa indicaron que esperan que la designación del administrador se cierre cuanto antes. La falta de liquidez de Ondara provoca que el volumen de las facturas con los proveedores de servicios clave como la energía, la luz o la telefonía estén en riesgo. Ahora mismo estas empresas no tienen ‘interlocutor’ en la empresa por lo que la figura del administrador se antoja decisiva para establecer posibles calendarios de pagos y garantías de cobro para los mismos. Algo parecido ocurre con la empresa de seguridad, vital para el funcionamiento de una empresa como Ondara dado su tipo de producción. Una eventual marcha de la empresa se seguridad obligaría a clausurar las instalaciones
A pesar de la situación tan compleja de la compañía, las instalaciones de Soria siguen siendo objeto de deseo. Fuentes de la empresa explicaron que en las últimas semanas se ha constatado el interés de varias empresas por las dependencias ubicadas junto al PEMA. El invernadero es la joya de la corona, aunque hay que recordar que el propietario de Ondara, David Engel, traspasó su titularidad a otra sociedad de su propiedad.
De momento solo se ha trasladado el interés de forma verbal y también con alguna visita a las instalaciones, pero aún no hay oferta formal ni nada parecido en espera de que avance el concurso. Fuentes consultadas por este medio indicaron que las instalaciones de Ondara han atraído el interés de posibles inversores nacionales e internacionales. A decir de estas mismas fuentes, las posibilidades son amplias también de cara al enfoque futuro de la empresa que podría seguir ligado al cannabis o cambiar de nuevo el cultivo para establecer otro tipo de productos.
Mientras la situación del concurso no avance el día a día de la empresa se ha reducido a la mínima expresión. Ondara contaba en sus inicios con cerca de 300 trabajadores y ahora mismo son menos de 30 empleados, todos afectados por un ERTE. La cifra disminuye casi cada semana por aquellos trabajadores que acuden a la vía judicial para extinguir su relación laboral con la empresa.
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Hay otra parte, alrededor de unos 6-8 trabajadores, que están activos aunque afectados por el expediente. Se trata de los técnicos que han estado trabajando para la renovación del permiso de cultivo de cannabis –que de momento sigue activo– y en diversas labores administrativas. Fuentes de la empresa indicaron que acumulan ya seis meses sin cobrar y pronto serán siete.
La historia de Ondara tiene muchas similitudes con su antecesora, Aleia Roses. Poco más de una década ha pasado desde el desembarco de Aleia Roses que comenzó las obras del invernadero a finales de 2015. Más de 65 millones de inversión para una empresa puntera, innovadora y que pretendía hacer de Soria uno de los principales puntos de cultivo de rosas retando el ‘monopolio’ holandés. Apenas cuatro años después, en octubre de 2019, la empresa entraba en concurso de acreedores incapaz de hacer frente a sus deudas.
El concurso pasó por varias fases y con muchos momentos de incertidumbre. Finalmente, se dio luz verde a la entrada del fondo norteamericano, Full Moon, a mediados de 2020, que luego formalizó la creación de Ondara para la gestión de la empresa. Unos meses después, en abril, la empresa confirmó lo que se sospechaba desde su desembarco, la renuncia al cultivo de rosas y la apuesta por el cannabis medicinal. La apuesta, de momento, no ha salido bien Prácticamente 6 años invertidos en el complejo proceso de obtención de licencias y que han ocupado la actividad de la empresa. A principios de este año Ondara llegó a estar cerca de recuperar la actividad productiva, pero finalmente el proyecto colapsó.