El sabio soriano olvidado que revolucionó su época y al que los libros de historia no suelen nombrar
Un expediente académico brillante, una condena de prisión tras la Guerra Civil y una obra monumental que transformó el estudio de la pintura española

Composición de Juan Antonio Gaya Nuño, doctor en la especialidad de Historia en 1935, sobre su pueblo (Tardelcuende) en Soria.
La historiografía del arte en España tiene una deuda permanente con la obra de Juan Antonio Gaya Nuño. Nacido en el municipio soriano de Tardelcuende el 29 de enero de 1913, este investigador levantó uno de los corpus bibliográficos más rigurosos e influyentes del siglo XX. Lo hizo, además, al margen del sistema universitario oficial, del que fue apartado de forma sistemática tras la Guerra Civil por su alineamiento con la causa republicana.
Gaya Nuño mostró una precoz vocación por las humanidades. Se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad Central de Madrid en 1931 y alcanzó el grado de doctor en la especialidad de Historia en 1935, con una tesis centrada en la arquitectura románica de su provincia natal. Sin embargo, la contienda bélica cortó de cuajo su proyección académica. Tras el fin del conflicto, sufrió encarcelamiento por razones políticas hasta su liberación en 1943.
Aquella inhabilitación para ejercer la docencia pública no frenó su actividad intelectual. Instalado en Madrid junto a su esposa, la escritora andaluza Concha de Marco, el investigador volcó sus esfuerzos en el estudio independiente del patrimonio artístico. A lo largo de tres décadas de labor ininterrumpida, publicó más de medio centenar de libros y cientos de artículos críticos en publicaciones nacionales e internacionales.
Catalogación científica y revisión de los grandes maestros
La aportación fundamental de Gaya Nuño reside en la sistematización metodológica del análisis plástico. Sus monografías dedicadas a figuras de la talla de Francisco de Goya, Diego Velázquez, Bartolomé Esteban Murillo, Francisco de Zurbarán o Pablo Picasso siguen siendo referencias metodológicas de primer orden. No se limitaba a la descripción formal; cruzaba documentación histórica, análisis estilístico y estado de conservación con un rigor desconocido hasta entonces.
En el ámbito institucional, sus trabajos permitieron ordenar el conocimiento sobre las colecciones del país. Obras como Historia y guía del Museo del Prado (1969) o La pintura española fuera de España (1958) fijaron la localización y dispersión del patrimonio pictórico nacional. Más tarde, en 1975, vio la luz su monumental Historia de la crítica de arte en España, texto clave para comprender cómo se ha interpretado el fenómeno plástico en el entorno hispánico.
Proyección internacional y la vigencia de su fondo documental
La proyección de sus escritos rebasó las fronteras de la España de posguerra. Instituciones de prestigio internacional como la Hispanic Society of America, con sede en Nueva York, o el histórico Instituto de Coímbra en Portugal lo incorporaron a sus listas de miembros correspondientes. Asimismo, disfrutó de becas de la Fundación Juan March que le permitieron investigar en los principales museos de Europa y América.
Gaya Nuño falleció en Madrid el 6 de julio de 1976. Décadas después de su muerte, la Diputación Provincial de Soria y el Centro de Estudios Sorianos custodian y difunden un legado documental indispensable. Su trayectoria demuestra cómo el trabajo riguroso de un erudito represaliado terminó por construir los cimientos de la moderna historia del arte en nuestro país.
Soria
El soriano Gaya Nuño, salvador de una talla románica durante la Guerra Civil
José Ángel Campillo