El Conservatorio de Soria roza su techo con 355 alumnos tras crecer la matrícula un 13% este curso

El centro suma 70 nuevos alumnos y solo le quedan dos plazas con su actual plantilla de 49 profesores logrando atraer el interés por varios instrumentos poco demandados

Una de las actividades del Conservatorio de Música Oreste Camarca.Mario Tejedor

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El Conservatorio Profesional de Música Oreste Camarca de Soria ha arrancado el presente curso académico reafirmando su tendencia al alza. El centro cuenta este año con un total de 355 alumnos matriculados, lo que supone un incremento notable respecto a los 313 estudiantes registrados en el curso anterior, tal y como indica el director del Conservatorio, Rubén Perelló, que tomó sus riendas en julio de 2023. Estas cifras confirman una curva ascendente en la matrícula que representa un 13,42% respecto al curso anterior.

Pero las cifras positivas no se terminan aquí. El interés por las enseñanzas musicales en Soria se evidencia también en el volumen de nuevas incorporaciones. Y es que durante este curso se han matriculado 70 nuevos alumnos, superando los 60 que ingresaron el año pasado.

Con estos datos, el Conservatorio Oreste Camarca fortalece su posición como centro de referencia en la educación musical de la provincia, respaldado por una demanda en constante aumento. Sin embargo lo hace prácticamente tocando techo en cuanto al volumen de alumnado que puede atender la plantilla de 49 profesores que tiene el centro. «Únicamente podríamos dar cabida a dos alumnos más», apunta Perelló que gestiona la elevada demanda de plazas junto al reto de no comprometer la calidad de la enseñanza ni sobrecargar al profesorado. Un equilibrio que, de momento, se ha conseguido lograr. 

Hay que tener en cuenta, en este punto, tal y como destaca Perelló, que en la especialidad de Canto hay cuatro profesores de la Escuela Oficial de Idiomas que están asociados al Oreste Camarca que se suman a los 45 del Conservatorio. Estas cifras arrojan «casi 300 horas semanales de docencia en todas las asignaturas» en el centro, destaca su director.

Del total del alumnado, 194 estudiantes (el 54,65%) cursan alguno de los cuatro niveles de Enseñanzas Elementales, mientras que los 161 restantes (el 45,35%) se encuentran matriculados en las Enseñanzas Profesionales, estructuradas en seis cursos.

A pesar de las buenas cifras globales, Perelló señala dos momentos críticos en la trayectoria del alumnado en los que se produce una notable fuga de estudiantes. El primer punto de inflexión ocurre en el transición de Enseñanzas Elementales a Profesionales, periodo que coincide en el tiempo con el paso de la Educación Primaria a la ESO. En esta etapa, muchos estudiantes optan por centrarse en la enseñanza obligatoria y abandonar la formación musical.

El segundo punto delicado se localiza entre 4º y 5º curso de Enseñanzas Profesionales, coincidiendo con la finalización de la ESO y el inicio del Bachillerato. En este caso, Perelló destaca que aquellos alumnos que deciden continuar lo hacen, en su gran mayoría, movidos por una clara vocación musical y con la intención de enfocar su futuro profesional hacia este ámbito.

En datos, de una promoción de 50 alumnos «son unos 25 los que deciden terminar» los diez años de Conservatorio que, evidentemente, son unos estudios exigentes y que tienen que compaginar con sus estudios educativos que también se van complicando a medida que van avanzando cursos.

Uno de los logros más destacados de este curso ha sido la capacidad del centro para despertar el interés por especialidades instrumentales habitualmente menos solicitadas. Esta tendencia ha permitido estabilizar las plazas docentes de especialidades como trompa, fagot, oboe o tuba. «Antes de la pandemia, los profesores de estas disciplinas debían completar su jornada laboral impartiendo otras asignaturas como banda o música de cámara; hoy, el incremento directo de alumnos en estas especialidades hace innecesaria esa combinación de horas», destaca su director.

Un caso paradigmático es el del contrabajo, instrumento que «hace apenas un par de años estuvo en serio riesgo de desaparición» en el centro. Actualmente, la disciplina se ha revitalizado hasta alcanzar un número notable de alumnos y contar «con un profesor a media jornada».

Respecto a los retos que afronta el Conservatorio, Perelló indica la necesidad de «seguir en la misma línea logrando que el Conservatorio sea visto como un centro de referencia musical tanto en Soria como en la provincia». Además el director quiso dejar claro que aunque la mayoría de los alumnos inician sus estudios con 8 años «los estudios musicales son para cualquier edad, tanto niños como adultos». 

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Por otra parte, otro de los grandes atractivos y puntos fuertes que ofrece el Conservatorio Oreste Camarca es la oportunidad constante que brinda a sus alumnos de «subir al escenario y tocar en público». Esta experiencia práctica no solo enriquece su aprendizaje formativo, sino que les permite perder el miedo escénico y compartir su talento con la ciudadanía soriana desde sus primeros años de estudio. Tanto de forma individual durante las audiciones que se celebran a lo largo de todo el curso como de forma conjunta al formar parte de las bandas y las orquestas. Todo ello sin renunciar a seguir creciendo y a seguir sumando nuevas experiencias, concluye.