La Diócesis de Osma-Soria arroja un superávit de 2 millones mientras alerta de que el empleo ya no garantiza la vivienda

Pone el foco en la importancia del trabajo laico frente a un clero muy envejecido

Gabriel Ángel Rodríguez, administrador diocesano de Osma-Soria.Mario Tejedor 

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Soria

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La Diócesis de Osma-Soria cerró el pasado ejercicio con una sólida capacidad de financiación, según se desprende de la memoria económica y de actividades de 2025 hecha pública este miércoles donde el administrador diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez, y el ecónomo, Alberto Martín, desgranaron las cuentas y la radiografía social y pastoral de la provincia.

En el apartado económico, la Diócesis presentó unos ingresos de 8.893.750,65 euros frente a unos gastos de 6.839.212,09 euros, lo que arrojó una capacidad de financiación de 2.054.538,56 euros en cuentas consolidadas que agrupan parroquias, entidades diocesanas y el Obispado. 

Los gastos de funcionamiento y conservación de inmuebles absorbieron más de la mitad de los fondos (3,57 millones), mientras que las acciones pastorales y asistenciales recibieron 696.873,56 euros, y las retribuciones de clero y personal seglar superaron conjuntamente los 1,7 millones. Asimismo, se contabilizaron 45 proyectos de rehabilitación patrimonial por valor de cerca de un millón de euros, con la vista puesta en priorizar las cubiertas y la intervención en la colegiata de Berlanga de Duero por el quinto centenario de la colocación de su primera piedra.

Más allá de las cifras contables, la atención social tuvo un lugar destacado. En este punto, el responsable de Cáritas Soria, Roberto Las Heras, alertó sobre las dificultades de acceso a la vivienda, señalando que encontrar empleo ya no garantiza que las familias con hijos puedan abandonar los recursos asistenciales debido al alto coste del alojamiento. «La problemática de la vivienda es un tema muy complejo. Nosotros aportamos lo que está en nuestra mano pero no podemos solucionar el problema», lamentó. 

Y continuó: «Seguimos intentando apoyar a las familias en todo lo que podemos pero con hijos, a pesar de tener trabajo, es mucho más difícil que salgan de nuestros recursos y encuentren una vivienda». 

En este contexto, la memoria destacó el balance del Centro Jubilar San Saturio, promovido por la Diócesis y gestionado por Cáritas, que ha atendido a 55 personas desde el pasado 1 de marzo cuando se abrió. Este recurso ha permitido constatar necesidades vinculadas tanto a la atención básica como a la soledad no deseada, ofreciendo un espacio de conversación, amistad y apoyo frente a la exclusión por falta de redes sociales.

En total, la actividad caritativa y asistencial de la diócesis alcanzó a 5.045 personas a través de 34 centros a los que hay que sumar la labor de Manos Unidas a través de 41 voluntarios que ha recaudado 200.106 euros. Los 24 centros para mitigar la pobreza han atendido a 2.511; el centro para promover el trabajo a 385; las 3 casas para ancianos, enfermos o discapacitados a 209 personas siendo 130 personas las voluntarias de Cáritas que han atendido a 1.645 personas con 3.060 beneficiarios.

La red de parroquias suma en la provincia 542 templos atendidos por 84 sacerdotes, cuya edad media se sitúa en torno a los 70 u 71 años (solo una treintena tiene menos de 65). Para paliar esta falta de relevo, la Diócesis cuenta con cinco seminaristas mayores y con la colaboración de casi 70 laicos que celebran misa los domingos en pequeñas localidades. En el plano sacramental, el año dejó 312 bautismos, 95 matrimonios, 276 confirmaciones y 334 primeras comuniones, mientras que los cuatro centros católicos concertados escolarizaron a 1.611 alumnos.

Trece meses en sede vacante "es demasiado"

Otro de los asuntos abordados en la rueda de prensa fue la vacante del Obispado. El administrador diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez, reconoció que esperaban contar con un nuevo prelado a comienzos de curso pastoral, entre septiembre y octubre, pero tras trece meses de espera los procesos de consulta en la Nunciatura y en Roma siguen sin arrojar novedades. «Trece meses es demasiado tiempo», admitió, aunque defendió que la atención pastoral y el funcionamiento ordinario se han mantenido firmes.

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Sin embargo, dejó claro que el proceso «no depende de nosotros y posiblemente sigan cumpliéndose meses. Los procesos de elección y nombramiento de los obispos son muy discretos. Se pide información a muchas personas de la Diócesis y de fuera. Es lento. Nos gustaría que durase menos pero hay Diócesis que llevan en sede vacante más tiempo aunque eso no nos consuela. En España hay entre 10 y 11 diócesis que esperan obispo. Es un proceso que va lento y que hay que esperar. No hay ninguna novedad», argumentó el representante diocesano.