Heraldo-Diario de Soria

El 50% de la población de Soria que vive de alquiler está «en riesgo de pobreza»

El director de Cáritas Soria, Ricardo Martínez, evidenció estas cifras en la inauguración del nuevo centro Jubilar San Saturio de la Diócesis que prestará soporte a personas en exclusión social

Presentación, este jueves, del Centro Jubilar San Saturio.

Presentación, este jueves, del Centro Jubilar San Saturio.HDS

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La Diócesis de Osma-Soria inauguró este jueves el Centro Jubilar San Saturio, un nuevo espacio de atención y acompañamiento a personas en situación de exclusión o vulnerabilidad social. Un proyecto que ha contado con una inversión de 75.735 euros y que dispondrá de un presupuesto de 60.700 euros anuales para desarrollar su labor, tal y como indicó durante la presentación del nuevo espacio a los medios, el administrador diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez.

El director de Cáritas Diocesana Osma-Soria, Ricardo Martínez, realizó una radiografía de los perfiles hacia quienes está dirigido este centro poniendo el foco en que «las necesidades emergentes actuales relacionadas con la exclusión social incluyen un aumento de perfiles complejos». En muchos casos, añadió, «con vivienda precaria, aislamiento comunitario, cronificación de vulnerabilidades y brechas de integración pese a tener empleo o alojamiento básico». No en vano, y según se desprende del informe FOESSA, publicado a final de 2025, «la vivienda y el empleo precario están siendo en nuestra sociedad los grandes motores de la exclusión». Y es que, continuó, «la vivienda es hoy el factor que está activamente reconfigurando nuestra estructura social, expulsando a uno de cada cuatro hogares de una vida digna». 

El director de Cáritas Soria subrayó que «el 50% de la población soriana que vive en régimen de alquiler se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social». Una situación «agravada por la escasez de oferta de vivienda en las zonas rurales». Y, «aunque según los datos oficiales el empleo ha mejorado en Soria, ha perdido gran parte de su capacidad protectora integradora». Por todo ello, destacó Martínez, «la precariedad laboral se ha convertido en la nueva normalidad afectando a más de la mitad de la población activa. Alrededor de un 52%». Y añadió que «Soria se sitúa en la parte más baja de la tabla salarial provincial y cerca del último lugar de las provincias de Castilla y León, solo por encima de áreas extremadamente despobladas con salarios medios por debajo de los 650 euros brutos al mes. Entre quienes cobran menos de esta cifra, más del 92% es porque tienen un contrato a tiempo parcial, mostrando de esta forma esa relación directa entre parcialidad y pobreza laboral en la provincia».

El centro Jubilar San Saturio dará cobijo a estas personas junto a otros perfiles como personas «en aislamiento social o falta de redes ya que crece el aislamiento entre personas en exclusión severa siendo la herida más profunda de todas la ausencia de una red de relaciones», apuntó Martínez. Desde Cáritas no olvidan las personas en exclusión sanitaria o de salud mental. «Personas que renuncian a medicamentos, tratamientos psicológicos, prótesis o dietas por motivos económicos», afirmó el director de la entidad diocesana apuntando que «en Castilla y León son unas 260.000».

También, «personas con problemas mentales que deterioran el empleo y las relaciones creando círculos viciosos e incluyendo también adicciones, enfermedades crónicas o discapacitadas no atendidas». Este espacio también estará abierto para «atender perfiles culturales». Por ejemplo, explicó, «menores de 45 años que el 68% son migrantes, minorías étnicas marginadas por discriminación cultural, falta de educación o brecha digital que limita el empleo y la participación social así como familias con antecedentes penales o violencia reciente que agravan este aislamiento».

En los últimos años se han intensificado situaciones de vulnerabilidad compleja relacionadas con la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda, los problemas de salud y, especialmente, la soledad y la falta de redes de apoyo

Hasta ahora no existía en la provincia un recurso diurno específico que ofreciera simultáneamente atención a necesidades básicas, acompañamiento personal y un espacio de encuentro donde las personas pudieran reconstruir vínculos y recuperar su autonomía. «El centro Jubilar San Saturio nace para cubrir ese vacío. No es sólo un lugar para recibir ayuda material, sino un espacio de acogida, escucha y acompañamiento donde cada persona pueda recuperar dignidad y esperanza», explicó Rodríguez.

Las instalaciones, que contarán con un educador social, abrirán de lunes a viernes, en horario de 9.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 horas, adaptando sus servicios a las necesidades de las personas atendidas.

En cuanto al número de usuarios potenciales, Martínez indicó que no han hecho una estimación concreta. «No sabemos si pueden ser 40, 50 ó 100». El tiempo irá marcando las personas que necesiten hacer uso de estas instalaciones. Añadiendo Rodríguez, por su parte, que «seguramente iremos aprendiendo con el tiempo y dirigiendo mejor toda la ayuda necesaria». De momento, lo importante es que ya hay un inicio y, si fuera necesario, destacó, «contamos al lado con un local que hace las veces de almacén que podría convertirse en una ampliación de este centro».

El espacio ofrece, atención a necesidades básicas, por ejemplo, desayuno y merienda, duchas, higiene personal, lavado de ropa, control de medicación y espacios de descanso. También acompañamiento individualizado por un educador de referencia sin olvidar la orientación social y apoyo en gestiones administrativas así como acceso a recursos sanitarios y sociales

El centro, en sus 70 metros cuadrados, dispone de espacios de escucha y acompañamiento emocional. Dentro de la programación se pondrán en marcha actividades de convivencia, ocio y formación; talleres de habilidades para la vida diaria y acciones de orientación laboral así como actividades de sensibilización y trabajo comunitario.

Este enfoque busca no sólo atender carencias materiales, sino también combatir el aislamiento social, fortalecer la autoestima y favorecer procesos de inclusión.

El administrador diocesano, Gabriel-Ángel Rodríguez y el director de Cáritas, Ricardo Martínez, estuvieron acompañados por el secretario general, de Cáritas Roberto Las Heras, y el ecónomo diocesano de la Diócesis, Alberto Martín.

En definitiva, en estas instalaciones localizadas en la calle Sanz Oliveros, 8, se busca «acompañar y apoyar a personas que viven situaciones de exclusión o vulnerabilidad social» y cuya programación «combina la atención básica con acciones de promoción personal y comunitaria buscando que cada persona pueda recuperar la autonomía y sentido de pertenencia», indicó Rodríguez cuya gestión ha sido encomendada a Cáritas asegurando que este centro «no nace de un esfuerzo aislado, sino del compromiso compartido de toda la Iglesia diocesana con las personas más vulnerables».

Este proyecto nace como el principal fruto social del Año Jubilar 2025, celebrado por la Iglesia como Jubileo de la Esperanza. «El Jubileo ha terminado, pero la esperanza continúa» y, precisamente siguiendo ese mensaje el centro San Saturio «responde a la invitación de la Iglesia a que los años jubilares dejen no sólo celebraciones espirituales, sino también obras concretas y duraderas al servicio de la sociedad». En este sentido, el administrador diocesano subrayó: «Queríamos que el Jubileo dejara una obra, no sólo un recuerdo. No queríamos celebrar solamente un año; queríamos responder a una realidad».

Esta iniciativa se enmarca en el compromiso social permanente de la Iglesia diocesana, que desarrolla su labor a través de Cáritas y de otros ámbitos como la pastoral penitenciaria, la pastoral de la salud, la atención a personas mayores y en soledad, el trabajo de Manos Unidas en los países más empobrecidos, el acompañamiento a familias desde el Centro de Orientación Familiar y diversas acciones de acogida y apoyo en parroquias y comunidades.

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