El pueblo de Soria donde un duende iba y venía y un día desapareció
Libros del Archivo diocesano de Osma-Soria se hacen eco de la aparición de un duende en diversas ocasiones durante el siglo XVII en un pueblo cercano a Berlanga

Iglesia de Alaló donde en tiempos también estuvo el duede.
Tiempo ha que el amigo Juan Carlos Cervero Vadillo, conocedor como pocos del Archivo Diocesano de Osma-Soria, puso en nuestro conocimiento, cuando aún no se cobraban los dos euros «en concepto de donativo», el hallazgo, en libros sacramentales, de un curioso suceso acaecido, la última década del siglo decimoséptimo, en la aldea de Alaló.
Siempre hubo clérigos de algo más que «de misa y olla», y esto más que en otras diócesis en la de Sigüenza, debido, sobre todo, al poso dejado por las enseñanzas impartidas en el Colegio de San Antonio de Porta Coeli, fundado por Juan López de Medina, arcediano de Almazán, una de las dignidades de la catedral seguntina, e hijo de Manuel López de Romanillos, clérigo de menores, racionero (1417) y canónigo (1448) de esa catedral. Colegio que consiguió la categoría de Universidad por bula de Inocencio VIII, de 30 de abril de 1489. Uno de esos clérigos ilustrados se llamó José López Palacios y regentó la parroquial del lugar que nos ocupa.
Alaló formó parte de la comunidad de Villa y Tierra de Berlanga, comunidad que limitaba al norte con las de Osma y Fuentepinilla o Andaluz; al sur con la de Atienza; al este con la de Almazán y al oeste con la de Gormaz. Eclesiásticamente perteneció al arciprestazgo de Berlanga, entonces diócesis de Sigüenza.
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Notas sobre la vida de un soriano, platero y ludópata, en el siglo XVII
José V. de Frías Balsa
La estadística de todas las iglesias de esa diócesis, del año 1353, deja constancia de que «en la eglesia de halalo son 4 beneficios e medio el uno es curado e ha de renta 80 maravedis et los otros tres son beneficios vale cada uno 25 maravedis e el medio beneficio vale 12 maravedis e medio».
Siglos después, la averiguación de la Corona de Castilla, lleva a cabo los años de 1525 a 1540, señala 32 vecinos pecheros en Alaló frente a los 46 de Paones, 32 de Lumías, 29 de Torrevicente, 24 de Abanco y 23 de Brías. El Catastro de la Ensenada, a mediados del siglo XVIII, contabiliza, para el primero de los lugares, 26 vecinos y medio.
Refiere dicho clérigo, en el Libro de Casados, «una cosa célebre que me sucedió este año» de 1695.
Merece la pena que la copiemos, «ad pedem litterae»: «Este año entró en la cassa del Curato vn Espiritu (a quien el vulgo llama Duende) el qual hacia, y hizo cosas raras, vnas pesadas, y otras ridiculas: echaua chapadas de enxalbegue, de lo que en esta tierra blanquean las cassas, a los que estaban en la casa, y a muchos de los que venian a ver sus trauesuras; iva a la Yglesia con los de la Cassa, y para que se conociesse, echaua chapadas en la puerta del templo; y otras veces enxauelgaba la Cruz de la pila de la agua bendita para que al bessar la gente se embetunasse los rostros: mudaua las cosas in ictu oculi de vna parte a otra; derramaua el vino quando estaban comiendo los de mi familia (que era mucha) les llenaba las sopas, pan, y carne del enxaluegue; mas a mi comida jamas llegó aunque estubiera en la misma mesa».
Y sigue: «En fin estubo çinco años haciendo estas y otras muchas cosas increibles a quien las oyesse, porque quien creera; que cogia la olla que estaua puesta a la lumbre y sin derramarla la metia en unas alforxas que estaban atrauesadas en un palo y alli la dexaba colgada al aire sin que se volcasse a una parte ni a otra. Quien creera: que sacaua las cosas de las arcas estando cerradas con llabe. Quien creera que a un Niño Iesus, que tengo en el Estante le puso vna camisa mia de vara y media de larga, tan ajustada como si la hubieran cortado para el, no teniendo mas que media vara de alto y esto sin haçer daño a mi camissa, porque lo haçia apuro pregarla etc.».
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José Vicente de Frías Balsa
Y en 1699 asegura, en el Libro de Bautizados, que «en este año se fue el Duende que se menciona en el libro de Casados». ¿Quién era? ¿De dónde vino? ¿Por qué permaneció ese tiempo en el lugar?
El cura, aparte de esta curiosa noticia, también ofrece algún dato relativo a las obras de la parroquia de los santos Justo y Pastor. Asegura, por ejemplo, que el 7 de junio de 1700 se comenzó a «destexar la Capilla maior de la Yglesia para haçerla nueba. Y las primeras piedras del çimiento se pusieron en sabado diez y nueve de dicho mes». Y que el año 1706 «se acauó de hacer la Capilla mayor» el 22 del mes de junio.
En otro orden de cosas, asimismo hace referencia a algunos episodios de la Guerra de Sucesión. Citamos sólo dos. El 1º de diciembre de 1710, afirma que «se destrozó […] el exerçito de Carlos de Austria, entre Briuega y Villaviciosa, aprisionandole çinco mil infantes que estauan aloxados en Briega (aunque a costa de las murallas y muchas cassas de aquella villa) y matando en la batalla mas de tres mil le aprissionaron otros tantos. Castigo de el Cielo por los muchos insultos que hiçieron en toda la tierra por donde iban […] Dios nos de paz y victoria en esta Campaña contra Barcelona que será muy sangrienta segun son las preuençiones de vna parte y otra = amen».
Y tocante al año 1714, tras dar noticia de la muerte de la reina, «a primeros de quaresma», escribe que el 11 de septiembre «se ganó Barcelona; costo onçe asaltos generales en que perdimos mucha gente y sino hubiera sido mui malherido el General de los sitiados, y les hubiera faltado a esse mismo tiempo el vastimento, nos hubiera costado mas. Mandó su Magestad demoler los muros y de las ruinas fabricar quatro ciudadelas en çircuito de la Ciudad, y asentar desde ellas toda la artilleria contra la Ciudad; con lo qual, y con los muchos tributos, y nulidad de todos sus fueros, y privilegios antiguos, estan mui abasallados.
Fue presagio de todos estos contratiempos un suçeso bien singular y portentoso, y fue: que poco tiempo antes de rebelarse se oyeron en el ayre sobre la Ciudad varios estruendos de armas militares como si de facto se diera alguna mui sangrienta y reñida batalla; y algunos atestiguan que vieron tambien en el ayre imagenes de Leones y semajanzas de Aguilas luchando vnos con otros con denuedo tan valiente que se ignora cuia seria la Victoria: pero lo que fue çierto es que a lo vltimo cayeron de el aire en el mar y tierra muchas piedras tobas de las quales embiaron algunas a vn medico de la ciudad de Siguenza etc.».