El pueblo de Soria donde una vecina donó sus bienes a la Iglesia y al municipio a cambio de celebrar la Trinidad

Pan bendito y roscas antes del reparto.
La tradición viene de lejos, del siglo XIX, según fuentes vecinales. Ocurrió en un pueblo de Soria, al nordeste de la provincia y a unos 45 kilómetros de la capital, donde una vecina donó todas sus propiedades a la Iglesia y al municipio a partes iguales. A la Iglesia le correspondió su vivienda, la que hoy es conocida como 'casa del cura' y al municipio, una gran parcela en las eras. El legado tenía, no obstante, una condición: que todos los años se celebrara en el pueblo la festividad de la Trinidad, algo que Fuentestrún, el municipio en cuestión, cumple a rajatabla. Lo hace con la bendición y el reparto del pan bendito en la iglesia, después de la misa. Hoy en día es el Ayuntamiento el encargado del reparto y de ofrecer un aperitivo a todo el pueblo en el bar de Las Escuelas. Antes eran los propios vecinos quienes, por turno, se encargaban de la celebración. "Cada año la fiesta correspondía a unos mayordomos, pero con la falta de gente el Ayuntamiento asumió esta función", comenta un vecino, explicando que los mayordomos eran quienes hacían el pan bendito (un bollo dulce) en el horno comunal. En la actualidad se encarga a la panadería Numancia, de Ólvega y, una vez bendecido y troceado se reparte entre todos los asistentes a misa. La tarea correspondió al alcalde, Isidoro Gil, y al teniente de alcalde, Domingo, y a niños que han hecho la Comunión.

Celebración esta mañana de la Trinidad en Fuentestrún.
Celebración de la Trinidad en Fuentestrún

Celebración esta mañana de la Trinidad en Fuentestrún.
Celebración de la Trinidad en Fuentestrún

Celebración esta mañana de la Trinidad en Fuentestrún.
Celebración de la Trinidad en Fuentestrún

Celebración esta mañana de la Trinidad en Fuentestrún.
Celebración de la Trinidad en Fuentestrún

Celebración esta mañana de la Trinidad en Fuentestrún.