Arqueología
El hallazgo arqueológico del 'Vaso de Berlanga' destapa indicios de una posible villa romana en la zona
Patrimonio autoriza nuevas excavaciones en el yacimiento de La Cerrada de Arroyo tras detectar estructuras que podrían corresponder a varias edificaciones de la época

Detalle de la copa de Berlanga, cuyo origen se sitúa en el Muro de Adriano.
El hallazgo del denominado 'Vaso de Berlanga' o 'Copa de Berlanga' ha sacado a la luz indicios de una posible villa romana hasta ahora desconocida en el paraje de La Cerrada de Arroyo, en Berlanga de Duero. La Comisión Territorial de Patrimonio Cultural autorizó este jueves una nueva campaña de prospecciones y excavaciones arqueológicas para profundizar en el estudio de un enclave donde ya se han localizado restos constructivos y materiales que apuntan a la existencia de un asentamiento romano de relevancia.
El interés por este yacimiento surgió precisamente a raíz del descubrimiento del conocido como 'Vaso de Berlanga', una pieza arqueológica considerada excepcional que llevó al Ayuntamiento de Berlanga de Duero, con la colaboración de la Diputación Provincial, la Asociación de Amigos del Castillo y el Instituto de Estudios Históricos y Arqueológicos Caetra, a impulsar una investigación para determinar el valor patrimonial de la zona.
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Los primeros trabajos incluyeron una prospección mediante georradar que permitió detectar varias anomalías en el subsuelo interpretadas como posibles estructuras constructivas situadas entre 40 centímetros y 1,6 metros de profundidad. Los investigadores han identificado al menos tres conjuntos diferenciados que podrían corresponder a edificios independientes o a diferentes sectores de una misma construcción de grandes dimensiones.
El principal de ellos alcanza unos 330 metros cuadrados y podría contar con una decena de estancias. Otro presenta una superficie aproximada de 75 metros cuadrados, mientras que un tercer conjunto supera los 120 metros cuadrados y muestra una posible cabecera absidiada, un elemento arquitectónico que ha despertado especial interés entre los arqueólogos. Además, en el entorno se han detectado posibles pavimentos y otras estructuras asociadas.
A estos indicios se suman los materiales recuperados durante la prospección superficial. Entre ellos aparecieron fragmentos de cerámica romana, piezas de tradición indígena, restos de vidrio, objetos metálicos y escorias, elementos que refuerzan la hipótesis de una ocupación estable durante la época romana.
Con los datos obtenidos hasta ahora, los especialistas plantean de forma preliminar que el enclave pudo albergar una villa romana habitada entre los siglos I y IV después de Cristo, aunque esta interpretación deberá confirmarse mediante nuevas investigaciones arqueológicas.
Para avanzar en el conocimiento del yacimiento, Patrimonio autorizó una nueva campaña durante 2026 que incluirá la ampliación de las prospecciones geofísicas y la excavación de un sondeo arqueológico de diez metros cuadrados en la zona donde se localiza el edificio más singular. El objetivo será comprobar la estratigrafía del terreno, verificar la existencia de estructuras enterradas y determinar la verdadera naturaleza de un enclave que podría convertirse en uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes de los últimos años en la provincia de Soria.