Heraldo-Diario de Soria

Entrevista. Julián Hernández García

«En estos momentos me revuelve la polarización que tenemos todos como sociedad»

Forma parte de un sector que hace grande el nombre de Soria y con el que la provincia entra por los ojos. Técnico y guía de turismo, ha señalizado senderos, atendido al turista a pie de mostrador, diseñado planes turísticos... Sabe del asunto y se atreve incluso a planificar un viaje improvisado de 24 horas por un paraíso por descubrir: Tierras Altas. Hablamos con Julián de turismo y no solo.

Julián Hernández.

Julián Hernández.GONZALO MONTESEGURO

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P. Antes de que se la copien y así pueda decir que es suya. Una idea para atrapar turistas. O un nuevo filón. Algo nuevo, en capital o medio rural de Soria, claro.

R. Es algo complicado. Si la tuviera la hubiera puesto ya en marcha. Realmente lo que hay que hacer es dar a los turistas lo que quieren pero no siempre. Lo de que el cliente siempre tiene la razón es hasta un punto. Creo que hay que darle lo que quiere, sobre todo a nuestro público que es el de las ciudades grandes, que va buscando espacios con menos gente y cosas auténticas. No sucedáneos, no inventarnos cosas que hacen en otros sitios. Somos como somos. Tenemos suficientes recursos propios en la ciudad y en la provincia para jugar con nuestras cartas, sin exportar las de otros.

P. ¿A qué se refiere con 'no siempre'?

R. En turismo rural se ha hecho mucho, quizá es lo que la demanda quería. Pero el turismo rural, de lo que nació a lo que es ahora... Hay casas rurales que ofrecen unos servicios que, lógicamente, no eran los que había en una casa de agroturismo originaria. No digo que no me gusten, pero realmente se pierde el origen por dar un servicio que se demanda. O a lo mejor creemos que es lo que se demanda. A veces nos equivocamos.

P. Vamos por buen camino. Capacidad crítica sin miedo a la expresión. ¿Qué turismo nos puede cambiar la vida?

R. El turismo que busca algo auténtico, aunque sea fuera de temporada. Yo lo he vivido en la Oficina de Turismo de Soria. A la capital viene gente, fuera de temporada, buscando Machado, buscando poesía... Hay ciertos sectores que no ven como potencial la poesía. A veces escuchamos 'qué manido está Machado'... Hay un sector del público culto, y con nivel intelectual medio-alto que viene buscando precisamente eso, que aparentemente es inmaterial y tiene fuerza. Viene buscando lugares que inspiraron a Machado, a Bécquer o a otros y esos por ejemplo no vienen en temporada alta. Ese público exige y no se le puede dar cualquier cosa. Pongo un ejemplo: busca lugares limpios, arreglados y que estén abiertos, que muchas veces es un problema que tenemos, que se encuentran cerrados. Fuera de esas temporadas nos encontramos que muchos monumentos no se pueden visitar.

P. ¿Qué talento oculta alguien tan poliédrico turísticamente hablando?

R. ¡Uy! Talento ninguno. Talento es tocar muchos palillos, mal todos. Si a eso se le puede llamar talento o destalento... Al final tocas muchos palillos porque soy inquieto, curioso y de todos los palillos aprendo cosas. Soy muy esponja, a lo mejor. No sé si a eso se le puede llamar talento o simplemente una forma de ser. No sé muy bien.

P. No se quite méritos. Guía, técnico, formador... solo le falta ser concejal en algún Ayuntamiento.

R. Eso es por donde te ha ido llevando la vida. Eso son trabajos, al fin y al cabo. Los talentos, si son laborales, se van adquiriendo. Para algunas personas cambiar tanto de trabajo sería algo peligroso. (¿Para usted?). He tenido la suerte de poder ir enlazando uno con otro y no parar nunca. A otra gente le ha pasado, con más talento que yo, que ha estado tiempo en el dique seco, en paro. Yo he tenido la suerte de poder seguir trabajando y lo que vas cogiendo en esos trabajos tan variados es experiencia. No hay más.

P. ¿Qué lugar de Soria tiene grabado?

R. Me encanta el monasterio cisterciense de Santa María de Huerta. De pequeñito iba con mis padres, que de vez en cuando asistían a cursillos con otras familias. De niño solo estaba yo, y a base de ir y verlo después con ojos de guía, le tengo mucho cariño, al monasterio y a los monjes. Siempre me han parecido muy amables y muy abiertos.

P. El técnico las piensa y el político las presume... Detrás de programas y actuaciones diversas como Dinamiza Soria, el futuro barco en el Duero ¿está más el técnico?

R. Bueno... A veces la dirección no se sabe muy bien. Muchas veces es el técnico el que propone una idea; otras veces es el político quien propone la idea al técnico y éste le da forma. Mi experiencia es un poco bidireccional. Sí es verdad que a veces depende del político, su propia experiencia personal en el ámbito del turismo puede tener más o menos ideas... Sí me he encontrado con políticos que aportaban muchas ideas y yo espero haberlas aportado también. En el ejemplo del barco diría que es bidireccional. Sí se propuso desde la parte técnica en el Ayuntamiento, pero creo que ya estaba en la menta de alguno de los políticos. Lo que mejor funciona es cuando se conjugan, cuando se encuentran la propuesta del técnico y la idea del político.

P. Ya veo que, además de modesto, es diplomático. ¿Cuántas veces se ha callado su opinión ante el político en ocasiones?

R. Algunas veces sí, pero cuando eran opiniones que no afectaban al resultado final.

P. Si en su mano estuviera, ¿qué haría si le dejaran?

R. En algún paisaje quitaría demasiada señalización y acondicionamiento. A veces se entiende mal el acondicionar turísticamente el espacio y se pierde el encanto. Hay espacios naturales que están bien como están. Con una mínima intervención sería suficiente y no tantos carteles. A veces son excesivos. Es mi opinión. El encanto de un espacio es ése, ver su estado lo más natural posible.

Y a nivel de provincia, creo que deberíamos trabajar más en conjunto. Creo que trabajamos a veces haciendo un poco la guerra y no acabamos de sacar proyectos que tiren para delante. Ha habido iniciativas turísticas en el pasado que podrían haber funcionado muy bien. En su momento hubo el famoso festival de las ánimas, en el que se querían englobar muchas actividades de toda la provincia. Y al final, creo que cada una ha seguido haciendo la guerra por su lado. Creo que tenemos que trabajar más conjuntamente a nivel de provincia.

P. ¿De qué le salva la curiosidad?

R. De la rutina. Me gusta la rutina porque da cierta seguridad, pero también hacer cosas distintas y moverme en círculos distintos y conocer a gente distinta de diferentes ámbitos. Estoy en Tierraquemada, en un grupo de danza de Soria, en la Joss. Círculos de gente con la que te relacionas y aprendes mogollón. Te enriquece personalmente.

P. ¿Qué color tiene el turismo en Soria?

R. Mmmmm. (No hablo de política). Ah, vale. Verde y marrón. Verde por nuestra naturaleza, aunque es un poco manida esta respuesta. No es extremadamente espectacular, aunque es muy, muy bonita. Y además hay poca gente, cosa que en otros lugares naturales no es así. Eso es un gran valor. El marrón es por el tema monumental. Y es lo mismo. Tenemos monumentos pequeños que son joyitas. No son gigantes, pero individualmente merecen la pena y lo que hay que hacer es que la gente consiga visitarlas.

Para mí una de las zonas más espectaculares es la de Gormaz, con San Baudelio, el Castillo de Gormaz y la iglesia de San Miguel. Esos tres puntos enlazados son una ruta que puede competir.

Y también el negro por el cielo, por el tema de las estrellas. Tenemos unos cielos limpísimos.

P. Lo más transgresor que ha visto en materia de turismo y le ha gustado. O no.

R. Quizá algún bar de Berlín, que sería impensable que estuviera en otro lugar. Por la estética, la decoración y el tipo de establecimiento. Y una casa enorme, tipo gran almacén, que utilizaban artistas, cada uno en una habitación y estaba pintando, esculpiendo... No sé si es transgresor, pero sí diferente.

P. ¿Qué atrapa al turista de la despoblación de Soria y cómo la explotaría si pudiera?

R. Pongo el ejemplo de un alemán que vino a Soria y para él era inconcebible el pueblo abandonado. A no ser que sea por una guerra... ¿cómo se puede abandonar un pueblo? Al turista le llama la fascinación de un espacio en que hasta hace unos años había vida, gente, la escuela estaba abierta, las casas... Y ahora es todo silencio y eso llama la atención, ni animales oyes. En un pueblo abandonado no se oye nada. Eso es parte de lo que llama a la fascinación. ¿Cómo se puede aprovechar? Poniéndolo en positivo. La despoblación es un problemón, pero hay que plantearlo en positivo. Presentar un lugar como que se puede volver a vivir, no ya solo el turismo. Además, no son pueblos abandonados, están despoblados, pero no abandonados.

P. ¿Qué le revuelve de veras?

R. En estos momentos me está revolviendo mucho la polarización que tenemos todos a nivel de sociedad. Que te tengas que posicionar en un lado u otro y si no tienes una idea, o no coges todo el paquete de una idea ya eres del otro. A todos los ámbitos, no solo el político. Tienes que ser claramente algo, posicionarte en algo. No puede haber medias tintas en nada. Y creo que no es así. En casi todo hay grises y casi nada es blanco o negro del todo. Me revienta mucho ahora que no puedas estar en el color gris nunca.

P. Quiero un baño de bosque en Urbión. Pero nadie me lo vende.

R. (Ríe). Ya tienes un mercado ahí. ¿No hay ninguna empresa que lo haga?

P. Se habla de turismo de experiencias, pero no hay baños de bosque en Soria.

R. Ahora es cierto que va todo por experiencias, pero es complicado crear experiencias. O por lo menos una experiencia completa. Cuesta mucho poner de acuerdo a varias empresas de servicios, hostelería, educación ambiental, turismo activo. Y luego eso venderlo. Hay empresas que ya lo están haciendo, pero cuesta.

Aquí está el Tren de los Poetas, ya consolidado, pero ha costado mucho tiempo de crear esa experiencia.

P. De todo el turismo que conoce, ¿cuál es el que menos ama?

R. El turismo de sol y playa. A nivel de restauración, vas a zonas de playa en las que te dan cosas que no aceptaríamos aquí en Soria, donde hay un nivel muy bueno.

P. Siempre que hago una entrevista sobre el sector hago la pregunta. ¿Por qué sí o no habría que cobrar para entrar a la ermita de San Saturio?

R. Yo el tiempo que he estado de técnico lo he tenido claro: hay que cobrar por varias razones. Una, porque si se cobra, valoras. Lo gratis no se valora. Y dos, porque hay un coste de mantenimiento alto. Llevando una buena gestión de entradas y visitas guiadas, puede haber una autogestión en la que revierta el dinero en el monumento. Claro que si cobras, también hay que dar una contrapartida, un folleto, una audioguía...

P. Invíteme a hacer un viaje de 24 horas por la Soria que le gusta.

R. Estaría bien por otros rincones que pueden tener el mismo encanto que los lugares de los que todo el mundo ha oído hablar, el Cañón del Río Lobos, la Laguna Negra... Mira, yo ahora estoy en Tierras Altas y creo que es una de las zonas de Soria a reivindicar, que puede sorprender mucho. ¿Bien? (Sí, adelante). Para una visita distinta a Soria: entraría primero por Magaña, con un castillo de los mejor conservados. Continuaría en Fuentes de Magaña para ver un yacimiento, seguiría hasta Yanguas pasando por San Pedro Manrique. Si fuera otoño iría a Diustes, que ahora está precioso y a la vuelta iría por el valle del Cidacos para acabar la visita en Oncala.

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