José Antonio Andrés, presidente de Agrutranso: «Creo que la familia Andrés hemos dado varias veces la vuelta al mundo en camión»
Siente el ruido de un motor en la sangre y ve carretera cuando mira al horizonte. El presidente de los transportistas sorianos (Agrutranso) es la tercera generación Andrés hilvanando kilómetros desde Almazán. Su abuelo lo hacía en carreta y mula. Más lento, sí, y con más dureza. Pero con más tiempo para todo.

José Antonio Andrés.
P. ¿Cuándo calcula que dejaría de jugar con camiones el presidente de Agrutranso?
R. Cuando yo era pequeño no jugábamos con camiones como ahora. Entonces tener un juguete o un camión no era frecuente. Sinceramente creo que no he tenido en mi vida un camión de juguete, así que no sabría decirte.
P. No me diga que el primero que tuvo fue con el que se estrenó al frente de Transportes Andrés Almazán.
R. El primer camión que tuve entre manos fue a los 12 o 14 años que ya empezaba a coger camiones. Bueno, a moverlos, a echarlos para delante, atrás, la inyección, los frenos... Un poco lo que me decían mi padre y mi tío, que son los que tenían camiones.
P. Se inició a edad temprana.
R. Cuando eres pequeño ves algo tan inmenso, tan grande, que te sientes un poco más mayor. Con el camión entre manos te sentías más importante.
P. ¿Qué huella le deja la carretera?
R. Como todo. Has tenido tus momentos buenos y malos, que también los ha habido. Pero los buenos superan a los segundos. Estoy en este sector, es el que más conozco y, sinceramente, he disfrutado trabajando.
P. Tiene suerte. No todo el mundo disfruta con el trabajo que realiza.
R. La verdad que sí. También te digo que hay momentos con problemas o que no te hace tanta gracia, pero por lo general sí. Ya cada día conduzco menos por necesidades de empresa, en la que alguien tiene que estar un poquito aquí. Pero la verdad es que cuando cojo un camión, aunque sea en trayectos cortos, me gusta. Es algo que llevas en la sangre y disfrutas con ello.
P. Hablaba de momentos malos. Dígame el peor.
R. Ha habido bastantes. Pero uno malo, malo, malo fue uno en el que un conductor yendo en carretera con un vehículo de mi propiedad se mató. Fue en Madrid y tuve que darle la noticia a su mujer. No es nada agradable. Es uno de los peores momentos. Lo recuerdo por la persona y el hecho de tener que comunicarlo.
P. ¿Camionero o transportista?
R. Creo que transportista, mejor. Creo que camionero pasó a la historia. Era cuando se nombraba a las personas que iban en el camión de una manera muy ruda y trabajosa. La verdad es que el sector ha cambiado y lo que hacemos es transportar. Ya no manipulamos cargas, solo conducimos, llegamos al punto de destino, de entrega y es nuestro trabajo. Antes no. Antes, además de conducir, había que cargar, descargar. Prefiero transportista que no camionero porque me recuerda a tiempos más duros.
En parte un poco me tocó. Gracias a Dios poco. Era un trabajo difícil. En la ruta no teníamos tantas autovías, era un trabajo más penoso, con vehículos sin aire acondicionado y muchas veces escasos de freno, incómodos y la espalda sufría mucho más.
P. ¿Es más, menos o igual de difícil ser transportista en Soria que en el resto de España?
R. Pero en Soria se puede disfrutar de la convivencia. Para mí es mejor en Soria que en otras localidades más grandes, más que nada por la comodidad y a nivel de aparcamientos. Puedes aparcar el camión cerca de tu casa.
P. ¿Qué mira de forma imprescindible, en carretera o fuera de ella?
R. Creo que hay que ser consecuente consigo mismo y que la gente te respete por tu persona y tus hechos. Es algo necesario en esta vida, actuar de acuerdo a como piensas, que lo que tú has hecho en esta vida te haga sentir orgulloso. De cara a los demás, pero sobre todo de cara a ti.
P. A ver, magnifiquemos algo cotidiano. ¿Qué quiere hacer sobresaliente?
R. Según pasan los años te das cuenta de eso, de que la vida va pasando y que hay que intentar disfrutar de ella, porque solo tenemos una. Lo bueno y lo bonito es intentar disfrutar de tu trabajo. Si tienes que trabajar hay que hacerlo con ganas e intentando disfrutar de ello. Y a nivel personal lo mismo, hay que intentar disfrutar de la vida, porque eso es lo que te vas a llevar. Pienso eso.
P. Si hilvanamos kilómetros, ¿cuántas veces ha dado la vuelta al mundo la familia Andrés, contando abuelo, padre e hijo, teniendo en cuenta que está entre los 40.000 y los 50.000 kilómetros?
R. ¡Madre mía, madre mía! Mi abuelo, el hombre, poco, porque iba andando y con mula. Mi padre sí. Mi padre se hizo solo con un camión -que por cierto lo llevo reflejado en la parte trasera de las plataformas- creo que dos millones de kilómetros, solo con uno. Yo personalmente tampoco he hecho tantos, porque con 24 años ya tuve que encargarme de la gestión del negocio y eso me llevaba más a oficinas, mantenimiento de vehículos, que no a conducir, porque todo no podías hacer a la vez. No podría calcular, pero creo que la familia Andrés, como dices, hemos dado varias veces la vuelta al mundo con camión.
P. ¿Qué tenía la carreta y la mula de su abuelo que no tenga el último vehículo que ha comprado para su flota?
R. La carreta y la mula lo que tenían era más tiempo. Sí, eso es lo que tenían. Ahora no, ahora el tiempo pasa más rápido. Antes la vida era más lenta, aunque quizá más trabajosa, más dura, sí. Pero era otra forma de vivir. Tenían más tiempo para todo.
P. Y además no gastaba gasolina.
R. No, no. La verdad es que no gastaba gasolina. Hay que reconocer que aquellos transportes eran muy ecológicos.
P. ¿Qué belleza encierra la carretera?
R. Belleza no. Es otra cosa. Has encarado este trabajo y lo que te da es el conocimiento. A veces, a base de kilómetros y kilómetros, vas conociendo el pequeño mundo de una ciudad. No te asusta el desplazamiento. Te sientes más seguro para ir por esta vida. No te asustas ante otras cosas en las que gente sí se asustaría.
P. ¿El volante es necesidad, consuelo, el pan de cada día...?
R. Un volante son muchas cosas: es trabajo, tu medio de vida y, además, tu profesión.
P. ¿En qué tropieza un camión?
R. ¿Te refieres al sector en sí? La verdad es que el transporte tiene muchas adversidades. Ten en cuenta que ahora, por la peligrosidad que conlleva, hay que cumplir la normativa a rajatabla. La verdad es que es un trabajo muy estricto. No es coger un camión y me voy a disfrutar. Tienes que cumplir normativa. Conlleva muchos riesgos, accidentes, averías... Es lo que hay.
P. ¿Y José Antonio?
R. Yo procuro tropezar cada día menos. Ya he tropezado muchas veces. Procuro intentar no tropezar: la experiencia y la vida te va enseñando.
P. El problema más acuciante hoy.
R. La falta de conductores y profesionales. A las personas nativas, de España, les cuesta. Es un trabajo en el que tienes que dormir fuera de casa. Ya no es tan esclavo como antes, pero hay que estar fuera de casa, de tu familia e hijos. Lo que más preocupa es el tema de personal.
P. Lo que más reflexiona a estas alturas de la vida.
R. Lo que más me da que pensar son las guerras. Lo que pasó y sigue pasando en Ucrania y ahora en Palestina. Me duele como persona y me da rabia e impotencia. Es un mal sabido al que nadie pone solución.
P. Si pudiera escuchar con los ojos un motor, ¿qué le descubriría? El motor a usted, digo.
R. Hay muchos tipos de motores. Para mí el sonido del motor es bonito; un motor que funciona bien para mí es muy bonito y a veces te habla. Te dice 'aquí estoy, esperándote, a que vengas y conduzcas'. Es algo que te llama, como la música para un músico.
P. Un cambio en el sector que haya sido para bien.
R. La normativa en tiempos de conducción ha sido, para bien, muy importante. Cuando no existía el tacógrafo se trabajaba hasta que el cuerpo aguantara. Así de claro. Hoy en día no, tienes que cumplir tus tiempos y descansos, en beneficio del conductor. Y la carga y descarga de los vehículos que ya está terminantemente prohibida. Esas dos cosas han sido muy importantes.
P. Puestos a inventar una nueva forma de moverse...
R. Empezaría por hacer desdoblamientos de carretera en todos los sitios, incluido en Soria. Que no se nos olvide. Antes de intentar el futuro, lo que debemos mejorar es el presente. Y en el presente necesitamos mucho desdoblamiento de carretera por agilidad, fiabilidad y sobre todo, seguridad. Si una carretera está desdoblada es mucho más difícil que un vehículo te venga de frente. Es así de simple.