Entrevista. Pablo Blanco
El joven jugador de voley, mejor recortador de Soria: «De pequeño jugaba a los toros con mis amigos en una plaza de palés y con cuernos de plástico»
Le gusta sentir la adrenalina frente al toro. La misma que le hace no perder de vista el peligro cuando a acerca a unos cuernos. El ganador del concurso de recortadores en fiestas de San Saturio se acompaña de una estampita de Las Caídas y tiene que remontarse lejos para decir cuando comenzó a gustarle el mundillo. Sin apasionamiento, eso sí, con la cabeza fría, igual que cuando juega al voley en el Sporting Santo Domingo.

Pablo Blanco.
Pregunta.– ¿Por qué cuando ve una vaquilla se viene arriba?
R. Tampoco es que me venga arriba. Es lo que me gusta, siento que lo voy a hacer bien y no me pongo muy nervioso. No tengo ese miedo de pensar que me va a coger porque sé lo que hago. Siempre hay que tener un poco de respeto, pero sabiendo lo que haces en cada momento, con cabeza y que todo te vaya bien. No tienes por qué tener ningún problema.
P. ¿Cuánto tiempo lleva en el ruedo taurino?
R. Concursando llevo desde los 18, desde que pude hacerlo. Gustarme desde toda la vida, y participando en capeas, encierros y en pueblos... no sé, desde los 16 o así.
P. ¿De dónde le viene la afición?
R. A mi familia siempre le ha gustado mucho el mundo taurino, la Saca de Soria, pero no tanto como los concursos de recortes y los encierros... Pienso que fue en la infancia. Recuerdo que cuando era pequeño con los amigos del barrio nos dedicábamos a jugar a los toros, con unos simples cuernos de plástico y unos palés. Creo que la afición a los concursos de recortes salió de ahí.
P. Juega al voleibol en el Sporting Santo Domingo. Estará acostumbrado a los saltos...
R. Al revés, al revés. No, no. Yo no salto, ni en el voley ni en los recortes. En el voley juego de líbero, no me dedico a saltar.

Pablo Blanco.
P. ¿Qué le atrapa más del mundo de los recortadores?
R. La adrenalina de sentir que tienes el toro cerca y lo tienes que hacer bien, porque cualquier fallo te puede perjudicar bastante. Es la explicación más satisfactoria para mí.
P. ¿Qué fue primero de los dos quehaceres que cultiva?
R. Primero fueron las vaquillas. He jugado toda la vida al fútbol, pero hace un par de años me cambié al voleibol y a partir de entonces, voley.
P. Imagino que la Saca a pie.
R. Sí, sí. Todos los años las hago corriendo. Empiezo en la bajada del hotel y todo p'alante. Hasta donde llegue. Parece que no, pero hay un buen trozo y cansa.
P. ¿A cuándo se remontan sus recuerdos tentando?
R. Como recuerdo taurino, con los amigos del barrio haciendo una plaza con palés y cuernos de plástico, con un carretón. Luego ya, avanzando, conseguimos contactar con un ganadero y ya ahí sí nos echamos el primer animal. La primera vez que me puse delante de un animal lo recuerdo para toda la vida. Luego estaba muy contento. Me acuerdo hasta de dar saltos con mis padres. Eso lo voy a recordar siempre. Fue aquí en Soria en la Ganadería de Bravos.
P. Ser recortador es también ser taurino. ¿Por qué lo es usted?
R. Creo que lo de ser taurino no es algo de estar de moda o no. Quien es taurino lo es desde siempre y al que no le gusta, pues nada. Creo que eso se inculca más en casa que otra cosa.
P. Dicen que cuando uno sueña con vacas le va a tocar la lotería.
R. (Ríe). Ojalá, ojalá.
P. La última vez que discutió por toros y vacas.
R. Creo que no he tenido ninguna discusión en torno al mundo taurino. No soy de discutir. Si veo alguna movida, me alejo. Voy a la mío; no tengo ningún problema y disfruto de lo que a mí más me gusta.
P. Su último revolcón. En la plaza, claro.
R. En concurso, el primero y único revolcón fue en mi debut en Briviesca, que me cogió el toro de la final en el segundo recorte y me pegó un buen revolcón. Luego en capeas y así, como lo hacemos más para entrenar y probar más cosas, pues ahí sí me puedo pegar más revolcones, pero poca cosa. Son más vaquillas, animales más pequeños.
P. Al ganador del concurso de recortadores en Soria. ¿Cómo valora el nivel que hay en la provincia?
R. Para los pocos festejos que hay en la provincia de Soria existe bastante afición y creo que a los que nos gusta se nos da bastante bien. Hay buena afición y pienso que también buen nivel a pesar de los pocos que somos. Hay buen ambiente.
P. ¿Cómo lo hace para entrenar?
R. Para entrenar me tengo que mover más por la provincia de Valladolid, Guadalajara algunas veces. Concursos nada, este año solo el de Soria. Entrenas en capeas que organismos entre unos cuantos; vamos a una ganadería y nos sueltan las vacas que decimos. Normalmente nos juntamos unos cuantos recortadores, entrenamos distancias, probamos nuevas cosas. Eso básicamente.
P. ¿En qué se siente rico?
R. Desde pequeño me ha gustado esto y se me ha dado bastante bien. Sí es verdad que he ido practicando y mejorando, pero aún así creo que -aunque esté mal decirlo- es talento y sobre todo, cabeza.
P. ¿Qué recorte le cambió la vida?
R. El recorte que más utilizaba al principio era el quiebro, pero luego empecé a hacer el corte puro y vi que se me daba bastante mejor y lo sentía más. A partir de ese cambio, solo hago corte puro. Dentro del quiebro y el salto hay más variantes. Me considero muy tranquilo delante del toro. (¿En la cancha también tiene esa tranquilidad?). No lo sé, intento estar tranquilo siempre, pero en la cancha es algo totalmente diferente.
P. ¿En qué?
R. En la cancha ya no estás tú solo. Tienes otros cinco compañeros jugando. Juegas en equipo y actúas de forma diferente. En el toro dependes de ti y en el voley juegas en equipo.
P. ¿Más respeto al entrenador o a la vaquilla?
R. Siempre hay que tener mucho respeto hacia las personas. Pero a los cuernos de una vaquilla..., ahí te juegas la vida. Hay que tenerlo siempre. En ambas cosas tienes que estar en muy buena forma y, sobre todo, ser muy ágil también.
P. ¿Dónde es más usted?
R. Me considero más yo en los toros que en el voley. Aquí llevo solo dos años y estoy aprendiendo todavía..., poco a poco intento ser algo mejor. En los toros sé algo más y puedo desenvolverme bastante mejor. Es algo totalmente diferente. Creo que me define más la figura taurina, ese aspecto de estar y decidir lo que hago yo solo me llena bastante más de estar en un equipo, el tener yo toda la responsabilidad. Esa personalidad taurina me gusta un montón.
P. ¿Qué ha hecho de locura por un festejo taurino?
R. Siempre he intentado estar bien relajado para estar en un encierro o en una capea. Si estás cansado, mal. Lo más... según salía de trabajar, comerme un bocadillo de camino a una capea a Valladolid, dos horas de viaje, la capea, otras dos horas de viaje de vuelta e ir a entrenar. Es lo máximo que he hecho. Intento estar bien descansado.
P. ¿Para qué hay que entrenar más, para recortar, jugar al voley o alzar el paso de la Verónica en la cofradía de Las Caídas?
R. Sin duda para jugar al voley. Sí, sí, sí. Para el paso, es más tirar para delante; para recortar es más saber lo que haces y tener la cabeza bien amueblada. En el voley hay que entrenar todas las semanas. Bastante más.