Heraldo-Diario de Soria

Andrea, la soriana pastora por afición: «Me gusta estar en el monte cuidando a los toros, es algo que aprendí de mi padre y me da paz»

Esta joven de la capital es uno de los pastores al tanto de los astados de las fiestas de Soria, que descansan en el monte Valonsadero

Andrea Revilla

Andrea RevillaMARIO TEJEDOR

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Soria

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Enseña la vara al toro y ambos se miden. Es algo inconsciente, pero necesario. El gesto define al humano y al animal y Andrea Revilla Navarro no entiende la vida sin él. Sin el caballo o la rehala y, ahora que huele a fiestas de San Juan, sin el toro. Rompe esta mujer de Soria cualquier estereotipo de una veinteañera al uso: caza en temporada de caza y es pastora cuando llega el tiempo y -buena Amiga de la Saca- se echa al monte a vigilar a los astados mientras llega el día grande de las fiestas de Soria.

Pregunta.– ¿Qué placer encuentra una joven de 23 años en cuidar a los novillos de las fiestas de Soria en el monte?

R. Encuentro mucha paz. Es algo que me gusta mucho. Desde que mi padre era pastor, yo venía a acompañarle y la verdad es que me da mucha paz. Los cuido e intento que no les moleste la gente. Empezó a gustarme viendo cómo lo hacía mi padre y luego ya me propuso trabajar en ello. (¿Qué es lo primero que hay que aprender en el manejo con estos animales?) Lo primero es no tenerles miedo. Ellos te marcan unos límites y lo que hay que hacer es no sobrepasar esos límites. Lo fundamental es no tenerles miedo, respeto sí, pero no miedo. (¿Intuyen lo que piensa?) No sé, seguramente. Me acerco a ellos, cuando hay que moverlos se les arrea un poco. Y si ellos se giran y te marcan la distancia quiere decir que les des un poco de espacio. Pero estando todos juntos no se suelen arrancar. Eso lo aprendes también viendo a la gente cómo hace las cosas. Me gustan los toros y he ido a alguna ganadería con los Amigos de la Saca.

P. ¿Ser pastora era su plan B a técnico de farmacia?

R. No, no, no. Yo tengo mis estudios. Esto es un hobby, igual que monto a caballo o voy de caza. Es igual. Lo considero así.

P. ¿Quién o qué se le envalentona en el monte?

R. En los tres años que llevo nunca he tenido ningún problema. Igual viene algún chaval que molesta un poco demás, pero le dices algo y respeta. Sí es verdad que resulta raro ver a una chica pastora, pero la gente respeta mucho y lo ve como algo normal. No resulta raro, pero sí llama la atención a veces porque nunca había habido chicas cuidando los toros. Decirme algo como tal no, pero sí preguntan cómo estoy aquí tantas horas, cuánto tiempo… Me gusta bastante y estoy sola, lo que no quiere decir que me guste estar sola. La verdad es que el monte me da mucha paz. Igual que cuando cojo un caballo y me voy por el campo.

P. Dibújese en Valonsadero.

R. Estoy andando mientras les cuido, con una vara y ropa normal. No voy a caballo.

P. Lo peor de esta tarea.

R. Creo que es el momento de estar en los chiringuitos, cuando se dejan ahí a los toros hasta la tarde. Creo que es el peor momento, al estar tan cerca, los ve mucha gente. Es un poco complicado. Siempre digo que hay que tener cuidado. A mí me ha pasado, por experiencia, cuando se guardan los toros en los corrales: una vez uno se pingó y me dio con el cuerno en la pierna. Yo reaccioné rápido y bien, pero un niño ahí subido… no tiene la misma reacción que una persona mayor. Fue un Miércoles el Pregón en que cambiamos un toro porque estaba cojo y no podía hacer la Saca. Salió ya fuerte del camión y estaba desprevenida. El toro se pingó y me rozó el pie con el cuerno. Como suelen subir a los niños, pues hay que decirles que tengan cuidado.

P. En San Juan hay ángeles o duendes que protegen. ¿Ha visto alguno?

R. La verdad es que poco pasa… Poco pasa para lo que podía suceder. No dejan de ser toros bravos y poco ocurre para lo que podía. Al final es algo que has vivido toda la vida, es muy bonito y no se ve el peligro. Cualquiera no se pone delante de una puerta y delante de un toro… Pero es eso, bonito, que siempre has vivido. A mí me gusta tanto que no veo algo tan exagerado.

P. ¿Por qué le gusta el toro?

R. En sí por el animal. Lo ves en el campo, en el monte, un animal noble y hermoso. Ahí se ve todo.

P. (20.30 horas del miércoles 3 de junio). Lo bien que estaría usted ahora en la plaza de Herradores.

R. No te creas. (Ríe). Si no estuviera aquí (en Valonsadero), estaría en la finca con mis caballos o paseando con mis perros. Me gustan mis aficiones, algunas duras porque dedicas mucho tiempo, pero la verdad es que me gustan. Sí salgo, aunque es algo secundario.

P. Creo que además tiene rehalas.

R. Sí, tengo una rehala. También cazo y en la temporada de caza mayor voy todas las semanas.

P. Se sale usted del estereotipo de joven de 23 años.

R. Lo sé. Son aficiones que me enseñó mi padre de pequeña y la verdad es que me alegro. Tengo mi trabajo y hay días en que sales cansada, pero me compensa lo que tengo.

P. Y entre piedra y piedra ¿a dónde se le van las ideas?

R. Estoy mirando a los toros y pensando en ellos. Cómo va uno, el otro, si uno está cojo o si comen bien. Viene muchísima gente a verlos y conoces a mucha gente, te preguntan... Estoy ocupada, no me da tiempo a mucho ni a que se vaya la mente a otras cosas.

P. ¿Qué se le ha perdido en el monte?

R. Pues mira, el estrés, las prisas… En el monte todo es tranquilidad; soy una persona muy activa y con mucha energía y el monte me calma y me ayuda a no estar tan estresada todo el día.

P. Nadie se acordará de nosotros cuando hayamos muerto. Porque todos morirán. Hablo de los toros que ve cada tarde.

R. Ya, sí. Al final los contemplas, los ves, pero no coges el mismo vínculo que con caballos o con perros. Es más complicado. Son toros, los cuidas tres semanas y así es. Si no existiese y no muriera el toro bravo, mal. Es para eso. Yo lo creo así.

P. Estos toritos de San Juan ¿qué piensan cuando están en el monte?

R. Que se está muy bien en Cañada Honda.

P. Esta corriente animalista cada vez más extendida en torno al toro, en Soria no lo es tanto. Sería demasiado incongruente tener estas fiestas y criticar trashumancia, sacas y demás festejos taurinos.

R. Si prohibiesen los toros, no habría fiestas de San Juan como tal. No existirían. Se basan en el toro bravo y es lo que hacemos aquí. (Hay partidos que ponen el foco ahora en ellas). En todos los sitios que haya toros, que haya una fiesta con toros y se mantenga esa tradición, hay que respetarla igual que ocurre con otras cosas. Desde mi punto de vista, a mí me gusta el toro bravo y creo que hay que respetarlo. (Caza y le gustan los toros, ¿no se siente un bicho raro?). Para nada, no me siento así. A mí me gusta y ya está. Lo que piensen los demás me da igual.

P. Amigos de la Saca son de la Saca y ya está, sólo vehiculada a esta fiesta.

R. Los Amigos de la Saca son los caballistas, la gente de a pie que colabora, los ayudantes de los corrales. De momento lo que hacemos es solo en fiestas.

P. ¿El éxito es un número?, ¿una bella estampa?, ¿que no haya incidencias?

R. Sobre todo que no haya ninguna incidencia y que a nadie le pase nada y todo el mundo llegue bien a Soria. Y también que lleguen los 12 toros, claro. (Una Saca en que lleguen pocos animales es una mala Saca, entonces). No que no tenga éxito, es igual de bonito, pero que lleguen los 12 toros es muy emocionante. A mí me emociona mucho.

P. ¿Cómo la hace usted?

R. Antes en coche, ahora llevo varios años que andando desde Valonsadero hasta Soria. Y espero dentro de un par de años hacerla ya en caballo. (Para eso hay que prepararse). Desde mi punto de vista, mucho. Puede que si le preguntas a otra persona, diga ‘bueno, no tanto’, pero yo considero que sí. Hay motos, gente y de todo y hay que estar muy preparado y saber a lo que se va. Es necesario un caballo hecho mucho a ti, que te conozca mucho.

P. ¿Por qué sí o no cree que una mujer podrá dirigir, algún día, la Asociación de Amigos de la Saca?

R. Hay un presidente y una junta directiva. Y dentro de ese grupo de personas hay chicas que hacen lo mismo. Aunque haya un presidente todo el mundo opina.

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