Entrevista
Alberto Pereda, peñista en las fiestas de Soria y el resto del año: «Las peñas de San Juan nos estamos convirtiendo en auténticos ‘monstruos’»
Este joven peñista es miembro de la peña Poca Pena, que este año conmemora su 70 aniversario lo que la convierte en la más veterana de la ciudad

Alberto Pereda.
Peñista de las fiestas de San Juan... y en el resto del año, Alberto Pereda Llorente es de los que sienten el escudo y el chaleco más allá de los cinco días de las fiestas de Soria. Miembro de la Peña Poca Pena, la más veterana de la ciudad, tira del carro como igual fuerza que de la manguera (es bombero), disfruta de lo uno y de lo otro, y se sitúa en el lado ‘ortodoxo’ de las fiestas.
Pregunta. La marca diferencial de la Poca Pena.
R. Es la más antigua. Se creó en 1956. (No me cuente lo que ya sé). Vale, ahora mismo es la peña más grande en cuanto a número de socios que, somos unos 1.300 y niños hay unos 200 y pico menores de 14 años. Además de ser una peña de San Juan, realizamos actividades durante todo el año, con excursiones, Nochevieja, fiestas de disfraces…
P. Vamos, que son una peña sanjuanera que no solo bebe… si me permite.
R. (Ríe). Exactamente. No, no, no. La peña no solo es para beber. Es sentirse identificado con un grupo. De hecho nosotros tenemos como unas normas y cuando entra alguien nuevo le damos como si dijéramos un código de conducta porque tienen que respetar el chaleco que llevan puesto. No solo es beber. Hacemos rondas, sí, tardes, noches, pero no solo nos dedicamos a beber. Tenemos otras actividades además.
P. Alberto, qué tiene de particular ser peñista en fiestas de la capital a diferencia de otras ciudades.
R. Es una capital pequeña y quizá sea el servicio que damos, el hecho de que te sientes identificado con un grupo. Nosotros propugnamos la fiesta de día. Antes, cuando eras joven, era irte de botellón, y lo hemos hecho todos, ir a la verbena, y por el día a dormir. Nosotros lo que pretendemos en fiestas es que se vaya a todos los actos que haya. No nos interesa tanto la ronda de noche, nos retiramos pronto, de forma que al día siguiente se pueda ir a todas las actividades que representan las tradiciones de estas fiestas.
P. ¿Por qué van de verde?
R. Desde que se creó, con la asociación del Carmelo, siempre han ido de verde.
P. ¿Por qué sí o no una peña sin alcohol?
R. Se entiende porque no somos de aleccionar, sino que tratamos de enseñar lo que es de verdad la fiesta. El alcohol es algo social en este país, pero creo que ir de fiesta con todos, hacer amigos nuevos… Cuando entras en una peña empiezas a conocer a gente diferente y al final acaba siendo una gran familia.
P. ¿Qué aporta la peña a la fiesta?
R. Creo que lo que más aporta es color, música por todas las calles. A la par que las cuadrillas aportan por su parte, apoyándonos en ellas, donde no llegan. La peña aporta color.
P. ¿Qué hace diferente a una peña en Soria de la de otra ciudad?
R. Al ser una ciudad pequeña, no se queda todo en esos cinco días de fiesta, en los días de San Juan. Haces amistad con muchos tipos de gente y las actividades de cada día son diferentes. Y tratamos de asistir a todos. En otros lugares, en San Fermín, en el Torico de Teruel, los eventos son casi siempre muy repetitivos. Aquí no. Aquí vamos a la Saca, a los Agés, el Domingo de Calderas desfilamos, hacemos la bajada el día de las peñas...
P. Hablaba hace poco con una joven de otra peña…, a favor de que dejaran constituir otra peña. ¿Cómo lo ve usted?
R. Nosotros siempre hemos dicho que las peñas se están empezando a masificar. Algo estaremos haciendo bien entonces las peñas, también. Nuestra peña son 1.300, a la hora de organización, de desfilar… se complica un poco el asunto. ¿Crear una peña nueva? No está en manos de las peñas. Más de los usos y costumbres que hay por ahora. ¿Estaríamos a favor si se creara una peña nueva? En parte no, porque son usos y costumbres y ya sabes lo que es esto. Crear una peña nueva está más en mano del Ayuntamiento y sería hablarlo tanto con jurados, peñas… para decidir si se da un paso adelante o no.
P. ¿Qué cambios precisan las fiestas de San Juan de Soria, si cree alguno necesario?
R. ¿Cambios? Soy de la parte tradicionalista. No quiero cambiar mucho las peñas porque si no vamos a parecernos a las fiestas de otros sitios. La esencia de las las fiestas de Soria es que sean así, estructuradas en esos cinco días, con las actividades que tiene cada día y demás. Una posibilidad será lo que hemos hablado de crear otra peña. Cambiaría que las cuadrillas tuvieran más apoyo. Están bajando en cuanto a vecinos porque cada vez se entra menos en fiestas, por muchas razones. Si no hacemos todo en conjunto, tanto peñas como cuadrillas, de apoyarnos unos a otros… Cambiar como tal no cambiaría nada.
P. Veo que a pesar de su juventud, la ortodoxia que aplica al sentimiento sanjuanero es grande.
R. No te equivocas. Cada vez que se entra a una peña al principio -hay que decir la verdad- se amortizar su cuota de entrada, consideran que todo el dinero es para tomarse copas. Pero creo que a raíz de entrar, y con el paso de los años, les va entrando un sentimiento mayor de las fiestas de San Juan, no ya solo el hecho de beber. Y eso es trabajo de los antiguos socios, de enseñarles, un sentimiento de grupo.
P. ¿Hasta qué punto se ve demasiado mayor para ser peñista?
R. Mayor soy, pero nunca se ve demasiado. Pocos nos quedan fundadores, pero todavía hay socios de 60 ó 70 años. Algo bueno tiene que tener la peña para que a esas edades se siga disfrutando como unos chavales.
P. Una retirada a tiempo es una victoria.
R. De las noches te vas a arrepentir siempre, porque al día siguiente yo soy de los que quiere estar en todos los santos. Y te arrepientes de la noche anterior por eso, por lo que te cuesta al día siguiente. Por ello a los chavales se les dice… Si estás para la fiesta, también para representar a la peña entre comillas. Eso nos ha pasado a todos, que siempre nos hemos arrepentido de alguna noche mala que se ha podido dar.
P. ¿Qué hay en las peñas que pase inadvertido?
R. El trabajo de la directiva, de los colaboradores de las peñas. Se trabaja durante todo el año, pero la gente no lo ve. Todos los eventos de estos cinco días, organizarlos, a todos los eventos que tenemos que asistir… Es un grupo muy pequeño el que se encarga de organizar todo para 1.300 personas. Es una organización bestial. Nos estamos convirtiendo en auténticos monstruos las peñas de San Juan.
P. ¿Cuál es su foto antigua?
R. Creo que lo van a decir todos. El pregón, año 2003, en el balcón del Ayuntamiento, cuando fui presidente ese 2003. Y más atrás todavía, una imagen antigua es cuando entré a la peña, con dos amigos, en el año 1998. Y al año siguiente ya estaba muy implicado, de tesorero de la peña a los 20 años y ser presidente de la peña en 2003 y todos mis amigos de acompañantes.
P. Un mal momento suyo en la Poca Pena, la más veterana con 70 años.
R. No puedo destacarte nada malo. El trabajo es el que es y, cueste más o menos lo sacamos adelante. A veces hay quejas de los socios, contentar a 1.300 personas es muy difícil y sacamos todo como buenamente podemos.
P. Entiendo con todo lo anterior que ser peñista para usted no es solo ser peñista en fiestas.
R. Exactamente. Llevamos muchos años metidos en directiva, tanto yo como parte de la directiva. Nos gusta mucho, lo llevamos dentro y estamos gran parte del año organizando cosas. No hablamos solo de los cinco días. La peña lo es durante todo el año.
P. Teniendo en cuenta que esta entrevista saldrá el Domingo de Calderas, ¿cómo sobrevivirá hasta entonces?
R. Durmiendo, sobre todo durmiendo. Antes éramos de dormir menos, pero todos los días hay trabajo que hacer y ayudar a la directiva nueva, que lo está haciendo muy bien.